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“Hay que hacerle ver que lo ocurrido fue un accidente”

Dos expertas coinciden en la necesidad de terapia para el menor, además de un cambio de ambiente para la familia

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El pequeño puede experimentar frustración, tristeza y cambios de conducta.Foto EDH

Con el trágico suceso acontecido ayer por la mañana en la Colonia Miralvalle, empieza un duro camino para la familia doliente, especialmente para su hijo mayor. Depresión, problemas de conducta, ansiedad son algunos de los trastornos que puede padecer este niño de seis años, según Montserrat Facchinetti, sicóloga clínica y educativa.

“Hay que hacerle ver que lo ocurrido fue un accidente, que no es un niño malo”, afirmó la especialista en niños y adolescentes.
La principal recomendación en estos casos es la terapia inmediata, que le ayude al menor a comprender lo ocurrido y trabajar su autoestima.

La sicóloga considera que es una edad adecuada para “ayudarle a sacar los sentimientos de enojo y dolor, aunque hay que pensar cómo lo van a hacer”.
Su colega Margarita Mendoza Burgos, especialista en siquiatría pediátrica, aconseja que lo más conveniente es el cambio de ambiente.

“Los padres también se sentirán culpables, experimentarán sensación de culpa”, explicó la doctora.

La profesional opina que el grupo familiar requerirá de atención sicológica.

Otro problema adicional con el que tendrán que lidiar es el juicio de la población, de la sociedad. Los padres tendrá que vivir con este suceso y, lo más importante, aprender a vivir con el mismo.
Del tratamiento y atención que el menor reciba dependerá el desarrollo del afectado. Mendoza asegura que es importante las palabras que le proporcionen sus padres sobre el hecho. “Que le expliquen que fue un accidente, que su hermanito se fue, y, si es posible, que se despida de él”, concluyó la doctora.

Los esfuerzos resultaron inútiles

En el Hospital Bloom, el pequeño fue atendido de emergencia, pero sin éxito. El paciente llegó desangrado y falleció a los pocos minutos

La sala de emergencias del Hospital de Niños “Benjamín Bloom” recibió al niño de tres años en estado muy delicado debido a la gran cantidad de sangre que había perdido en el camino.
A pesar de la cercanía del lugar del suceso con el centro médico, el menor perdió la batalla con la muerte al poco tiempo de ingresar al hospital.

Según la Dra. Nora Villatoro, pediatra del centro de atención infantil, el menor llegó al hospital con pocas probabilidades de sobrevivir por la gravedad de la herida.

En el tórax


“Se le trató de reanimar y transfundir sangre pero todo fue inútil. Venía con frecuencia cardíaca pero bien débil, casi muerto”, manifestó la profesional.
Villatoro detalló que el orificio de entrada de la bala está ubicado en el lado derecho del tórax, a la altura de los pulmones.

La profundidad del impacto le provocó la perforación del pulmón derecho, lo que le causó la muerte.

Instantes después se procedió al traslado de los restos hacia Medicina Legal, donde se le practicarán los exámenes respectivos para iniciar los procesos judiciales correspondientes, por ser un homicidio sin intención.


No es el primero

Cada año, decenas de niños mueren a causa de las denominadas “balas perdidas”, disparadas por personas irresponsables.
Esteban Pérez, de 12 años, pereció en la puerta de su casa, en Santiago Texacuangos. La bala le impactó en el cuello. Sospechan que se trató de cazadores de venados o cotuzas.

Elsy Marlene R. falleció en el Bloom a consecuencia de las heridas de un proyectil que recibió en la parte posterior de la cabeza. La niña de nueve años era de Soyapango.

María Magdalena Chávez permaneció varios días ingresada en el Hospital de Soyapango. La menor fue herida de bala en el muslo izquierdo, en la Colonia Popotlán, Apopa.

Cristian Villatoro, de siete años, pasó 15 días ingresado en la sala de Cuidados Intensivos del Hospital de San Miguel. El menor resultó con graves daños en el hígado. Al parecer, el hecho se relacionó con rivalidad de pandillas.

Rosita, de cinco años, todavía se recupera de las heridas sufridas en la parte posterior de la cabeza y el ojo izquierdo. Es posible que la niña pierda parte de la visión de ese ojo. No se halló a los responsables.

 

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