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Surgen
más acusaciones por alteración de decretos
ARENA
no sólo pide la destitución del jefe de la Unidad
Técnica, Alejandro Solano, sino que exige que los directivos
acepten su responsabilidad en los hechos.
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Los pecenistas Antonio
Almendáriz y Dagoberto Marroquín y todas las
bancadas opositoras ignoraron la petición arenera para
destituir a Alejandro Solano.Foto EDH
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La historia sobre los decretos legislativos alterados no se ha
terminado de escribir, a pesar de que dos técnicos de la
Asamblea son los responsables de esos actos.
La fracción de ARENA está convencida de que la Junta
Directiva es culpable de que se favoreciera a los narcotraficantes
con el manoseo del concepto de un artículo de la Ley Antidrogas.
Mientras, el diputado del PCN y empresario de buses, Elizardo González
Lovo, sospecha de la participación del arenero Roberto dAubuisson
en la alteración del decreto en favor de los buseros.
Ninguna de esas dos hipótesis está contemplada en
el documento que elaboraron los vicepresidentes legislativos, Manuel
Melgar (FMLN) y Francisco Merino (PCN), sobre las adulteraciones.
En el informe se recomienda la destitución de los asesores
jurídicos Nelson Meléndez y Alejandro Sáenz;
pero no la del jefe de la Unidad Técnica, Alejandro Solano,
a pesar de que ARENA y hasta Melgar sospechan de él.
Irregularidad
Más que aclarar lo que pudo haber pasado, los resultados
de la investigación dejan al descubierto el afán de
los directivos por ocultar la negligencia de sus acciones y la de
otros empleados administrativos.
En el informe, advierte dAubuisson, no se menciona la omisión
que cometieron por firmar una la Ley Antidrogas que rompía
el formato que deben llevar los decretos, el cual consiste en que
cada hoja tenga impresa el número del decreto en la esquina
superior derecha.
Ese detalle tan simple se le pasó por alto a la Unidad de
Revisión, dirigida por Solano y a la Gerencia de Operaciones
Legislativas, que se encarga de pedir las firmas de los directivos
en los documentos aprobados y luego trasladarlos a Casa Presidencial.
De haberse percatado, apunta dAubuisson, el colaborador Alejandro
Sáenz hubiera tenido que elaborar un texto acorde con las
reglas internas.
¿No se fijaron (de ese detalle)? ¡No puede ser!
La Junta Directiva pecó por omisión. ¡O todos
en la cama o todos en el suelo!, manifestó el arenero.
Contraataque
A Elizardo González Lovo, secretario directivo, le tienen
sin cuidado las acusaciones que puedan hacer los areneros sobre
el trabajo de Merino y Melgar.
¡Es sólo un informe! Ellos (los vicepresidentes)
hicieron una recomendación y hacen un gran alboroto como
si la Junta Directiva ya resolvió, comenta.
Son los directivos lo que decidirán si despiden a Meléndez,
Sáenz y Solano o, simplemente, les imponen una sanción
por lo ocurrido, porque, a su juicio, no se ha dicho toda la verdad.
Así, González Lovo desmiente que él haya influenciado
a Nelson Meléndez para que alterara el decreto a favor de
los transportistas, como se deja entrever en el informe.
Y, por el contrario, sospecha de que dAubuisson pudo haber
sido cómplice de que el técnico de la Comisión
de Obras Públicas omitiera el último inciso del decreto
votado.
Esa parte reforzaba la decisión que tuvo la Asamblea al derogar
el decreto 739, que obligaba los buseros a firmar un contrato de
concesión con el Viceministerio de Transporte.
Roberto dAubuisson se remite a las pruebas. Ahí
están los vídeos y el testimonio del técnico.
¡Yo no tengo nada que ver!, expresó.
Meléndez sostuvo que elaboró el decreto según
los datos que González Lovo le trasladó. Éste
último sostiene que sólo le pidió que transcribiera
el texto tal y como lo aprobó el pleno.
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