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Anomalías
en los festejos
Pagos
sin respaldo, transferencias sin evidencias de que ocurrieran y
cheques hechos a personas distintas a los proveedores, es el saldo
de las últimas fiestas agostinas que organizó el ex
alcalde Héctor Silva.
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Pagos indebidos
Los auditores consideran que se hicieron gastos por $5,148
con los que no se persiguieron objetivos institucionales.
Por eso, están en desacuerdo con ellos.
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Gratificaciones
Al personal
administrativo del comité de festejos se le pagó
$3,4654.73 por concepto de planificación y ejecución
de los festejos agostinos y navideños. Los auditores
dicen que esos pagos son indebidos, porque es parte de las
labores del personal utilizado.
Convivio
Se pagó $400 por un convivio con los empleados como
una suerte de premio por haber laborado en las
fiestas agostinas. El problema es que eso no forma parte de
las prestaciones sociales proporcionadas por la alcaldía.
Seguridad
Se pagó
casi $1,000 por vigilancia privada realizada durante los festejos.
Podía ahorrarse si se hubiese echado mano a los agentes
de la policía municipal. Otros pagos no justificados
también encontraron los auditores de la Alcaldía
de San Salvador.
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Las últimas fiestas agostinas que organizó el ex
alcalde Héctor Silva en San Salvador significaron un verdadero
óleo de dinero y de gastos que los auditores
de esa alcaldía todavía tratan de reconstruir, sin
encontrar todas las respuestas.
Compras de empanadas por casi $2 mil, pagos por $34
mil sin documentos que los respalden, transferencias de fondos a
las comisiones por $46,500 sin que existan evidencias de que los
tesoreros recibieran ese dinero, son parte de las anomalías
descubiertas por la Unidad de Auditoría Interna de la Alcaldía
de San Salvador, cuya copia se encuentra en poder de EL DIARIO DE
HOY.
Además de eso, los miembros del Comité de Festejos
pagaron casi $60 mil sin la autorización y legalización
correspondiente en la documentación que los soporta,
de acuerdo con el criterio de los auditores.
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1956
dólares
en empanadas, compraron los organizadores de los festejos.
Presentaron, como recibos, simples papeles que disgustaron
a los auditores de la municipalidad
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3.348
dólares
se giraron a personas distintas a quienes proporcionaron los
bienes y servicios durante las fiestas agostinas.
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Como si eso fuese poco, se emitieron cheques por $4.348 a nombre
de personas distintas a las que proporcionaron bienes o servicios
adquiridos.
En el principal caso detectado, se trató de un pago que los
miembros de la Comisión de Arte y Cultura de los Festejos
Agostinos de 2002 debieron hacer al Arzobispado de San Salvador,
aunque el cheque se elaboró a nombre de José Cristóbal
Cortez.
Igualmente se detectó pagos que debieron hacerse a nombre
de sociedades anónimas pero se elaboraron para favorecer
a funcionarios que trabajaron como asistentes de las diversas comisiones.
La auditoría se realizó entre mayo de 2002 y abril
de 2003, y los auditores de la Alcaldía de San Salvador hacen,
en el documento, una serie de comentarios en los que aseguran que
no recibieron, a pesar de pedirlos, pruebas de descargos de las
supuestas anomalías cometidas.
Incluso, el jueves pasado decidieron convocar a varios servidores
municipales para que expliquen los hechos descubiertos.
EL DIARIO DE HOY trató de obtener una versión sobre
esos hechos del ex alcalde Héctor Silva, pues se habrían
cometido durante los últimos festejos que organizó,
pero aseguró que no sabía de qué se trataba.
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Lea
además |
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En problemas legales
y sin controles básicos
Ni siquiera el presupuesto destinado para los festejos fue
aprobado por el concejo municipal. Tampoco se tiene un registro
de quiénes donan bienes o dinero para los festejos
agostinos.
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Tampoco fue posible conversar sobre el tema con el actual alcalde,
Carlos Rivas Zamora, quien actuaba como síndico durante el
tiempo en que se organizaron esos festejos.
Empanadas
Uno de los hechos que más sorprendió a los auditores
de la propia alcaldía fue el hecho de que, durante las fiestas
agostinas del 2002, se gastaran $1,956 en la compra de empanadas.
Para esos funcionarios, el monto no es justificable considerando
el tipo de gasto, el monto del mismo y el destino de los eventos
en los que se efectuaron.
De acuerdo con esa suma, y si se le coloca un valor de $0.10 a cada
empanada, los funcionarios se comieron casi 20 mil empanadas
en muy poco tiempo.
Los $1,956 se gastaron así: Comisión de desfile y
carrozas ($914.29); Comisión de arte y cultura ($457.14);
Comisión de deportes ($457.14); Comisión de reinas
($91.43) y Comisión de cultura e iluminación $36.22.
Incluso, los auditores aseguran que examinaron los documentos que,
supuestamente, soportan esos gastos, y establecieron que no
existe evidencia de que los pagos hayan sido recibidos por la persona
que suministró dichas empanadas.
Lo único que pudieron mirar, a cambio de las empanadas, fueron
recibos hechos en papel simple. Además, el proveedor no existe
en el registro de contribuyentes del Ministerio de Hacienda.
Los auditores son duros con quienes estuvieron encargados de la
organización de los festejos.
La alcaldía de San Salvador destinó, bajo el mando
de Héctor Silva, $109,285 para financiar los festejos agostinos
de 2002, según el acuerdo que tomaron el 19 de marzo de ese
año. A eso se le sumaron algunas donaciones.
Una de las principales críticas que se hacen es que en esa
comuna no existieron planes de trabajo debidamente estructurados,
aprobados, y coherentes, del comité de festejos.
Otro hecho que detectaron es que no existen estados financieros
debidamente aprobados y advierten que eso ocurrió por negligencia.
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