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Tres puntos poco merecidos
Águila
no mostró un gran nivel en su victoria de anoche sobre Isidro
Metapán. El 2-0 suena mentiroso porque los caleros merecieron
más, al menos el empate.
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| Águila inició con su fútbol
envolvente, con los volantes Kilmar Jiménez y William
Torres Alegría abiertos por las puntas, más el
apoyo de los laterales Marvin Benítez y Néstor
Morales. Foto Arturo Silva |
Águila inició con su fútbol envolvente, con los
volantes Kilmar Jiménez y William Torres Alegría abiertos
por las puntas, más el apoyo de los laterales Marvin Benítez
y Néstor Morales.
Sin embargo, el equipo emplumado no consiguió nunca claridad
en sus acciones, a pesar de la presión que ejercía.
De tal manera que la forma de llegar al gol fue con pelota parada:
un tiro libre desde la izquierda de Jiménez encontró
la cabeza de Darío Larrosa. Era el minuto 15.
A partir de ahí, apareció la reacción metapaneca
que, trabajando muy bien en su medio campo con Portillo, Orellana
y Prado, generó llegadas que no fructificaron en la red de
J.J. Goméz por el buen trabajo defensivo de los centrales aguiluchos.
De alguna manera, al equipo calero le faltó claridad en la
última maniobra por el retraso que tuvo casi siempre el colombiano
Wilson Sánchez, lo que provocó la soledad con la que
se movió el delantero paraguayo Nelson Duarte.
Pese a todo, el equipo de Nelson Brizuela debió irse al descanso
con el empate a uno.
Águila cambió
En el segundo tiempo, esa presión metapaneca creció
como para conseguir el empate.
Subió más Prado, generó más salida Portillo
y Metapán estuvo presionando de los tres cuartos de cancha
para arriba.
Frente a este panorama, apareció otra versión de Águila:
un equipo perfilado para el contraataque, explotando la velocidad
de Nenei y el desmarque de Campos.
En esta situación, Águila acaso justificó su
segundo gol, el cual llegó en una magnífica maniobra
de Campos por la izquierda y que contó con el remate limpio
de Nenei, que coló el balón al segundo palo.
Antes de eso, unas cuatro o cinco llegadas similares habían
encontrado la buena ubicación del arquero Menéndez.
Con el 2-0 y los cambios operados (Meraz y Perla), Águila acentuó
su juego y pudo administrar en mejor forma la ventaja.
Sin embargo, en nuestra retina quedó la imagen de que Isidro-Metapán
merecía mucho más por lo que hizo en el partido.
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Una gestión
magnífica de la Súper Naranja: en el medio tiempo
del partido se eligió a la reina de la barra aguilucha.
El título de la emperatriz naranja se disputó
entre 18 participantes, y lo ganó la guapa señorita
Vera Linda Sánchez, una bella trigueña que anda
por los 23 años y estudia leyes en la Universidad José
Matías Delgado.
La coronación de la reina fue fetejada con música
y quema de pólvora. |
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