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Unidad,
el reto para Guatemala
El
nuevo mandatario deberá enfrentar enormes obstáculos.
Entre ellos, el desorden que hicieron sus gobernantes.
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Óscar Berger, candidato
a la Presidencia guatemalteca por la coalición GANA,
celebra el cierre de su campaña proselitista en compañía
de su esposa y correligionarios. Foto
EDH / AP
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José Antonio Caballero conduce su taxi con tranquilidad
por las atestadas calles de esta capital.
Es hora de tráfico fuerte y, mientras el humo de los buses
pone a prueba hasta la garganta más potente, el taxista dice
a secas que no irá a votar: No señor,
yo no creo en eso.
A pesar de su apatía no se tarda más de cinco segundos
para contestar que los retos del nuevo gobernante se cifran en bajar
el IVA, controlar los precios y generar empleo. Esa es su receta.
Pero más allá de las observaciones que los guatemaltecos
de la calle hacen sobre sus nuevos gobernantes, reconocidos analistas
de este país coinciden en que el nuevo presidente tendrá
que enfrentar enormes desafíos. Y el principal de ellos estriba
en lograr la unidad de todos los sectores para poder dar un rumbo
a la nación.
La ventaja
Más que administrador, el futuro gobernante debe tener
la capacidad de dar coherencia a un conjunto de esfuerzos,
expone Gustavo Porras, un consultor político que presidió
la comisión que concluyó y firmó los Acuerdos
de Paz, en 1996.
En su opinión, ya sea Óscar Berger o Álvaro
Colom quien se lleve el triunfo en las urnas, deberá acumular
la suficiente autoridad para enfrentar los retos. Este poder debe
servirle para conseguir un pacto de gobernabilidad con el Congreso,
en vista de que ningún partido obtendrá mayoría
de escaños.
Eso es imprescindible, para no gastar su tiempo en pelear con una
oposición legislativa que se proponga bloquear su gestión
presidencial por el simple placer de la contradicción.
Se necesita un gobierno conciliador, comenta Dinora
Azpuru, investigadora política de la Asociación de
Investigaciones y Estudios Sociales (Asies).
Que esté abierto al diálogo para hallar puntos
de encuentro y rescatar la credibilidad de la población en
las instituciones, agrega.
También deberá poseer un conocimiento de los factores
de poder para interactuar con sectores como la empresa privada,
los sindicatos y los campesinos.
Olmedo España, otro de los analistas consultados, coincide
en lo de la unidad y añade que Guatemala debe llegar a lo
que él llama un nuevo contrato social, donde la concertación
supere la barrera histórica de la confrontación que
ha vivido este país durante décadas.
Debe existir una conjunción de intereses hacia un proyecto
de nación, y eso exige un gran esfuerzo, dice.
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