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MS13 ordenó ejecución de testigo

Ayer se escucharon los testimonios contra tres mareros salvadoreños acu-sados de asesinato en Estados Unidos.

María Glod
The Washington Post
Especial para El Diario de Hoy
ALEXANDRIA, VIRGINIA
nacional@elsalvador.com

Edificio de la Corte Federal de Alexandria, Virginia, donde se celebra el juicio contra los tres mareros salvadoreños de la MS13.. Foto EDH / AP

Las autoridades creen que pandilleros de la Mara Salvatrucha mataron a Brenda Paz, una integrante de la misma pandilla, porque les traicionó y empezó a colaborar con la policía.

Sin embargo, las palabras de la adolescente fueron escuchadas ayer, de todas maneras, en la corte federal, en un recuento hecho por un abogado que testificó que acompañó a Paz durante más de 200 encuentros con oficiales de la ley que investigaban los crimen ligados a la violencia de las pandillas callejeras.

Greg Hunter, un abogado del condado de Arlington que fue asignado por la corte como tutor de Paz, le dijo a los jurados en la Corte de Distrito de Alexandria que Paz, de 18 años, le reveló a él, el año pasado, que su novio, el pandillero Denis Rivera, había hablado sobre las puñaladas y degollamiento de un hombre en septiembre de 2001.

“Ella dijo que él le había contado que la mutilación no era gran cosa. En realidad fue como cortar un pollo para cocinarlo”, testificó Hunter.

Agregó que Paz manifestó que Rivera se había quejado de que hubiera querido decapitar a la víctima, Joaquín Díaz, de 19 años, pero su cuchillo estaba desafilado y finalmente cedió.

Rivera, de 20 años, y otros dos reconocidos miembros de la Mara Salvatrucha —Noé David Ramírez Guardado y Luis Alberto Cartagena, ambos de 22— están acusados de asesinato en territorio federal, en conexión con la muerte de Díaz el 16 de Septiembre de 2001.

Cada uno enfrentaría cadena perpetua si son condenados.

Los abogados de los tres hombres dicen que sus clientes no están involucrados en la muerte de Rivera.
Paz, una integrante de la Mara Salvatrucha o MS13 por largo tiempo, también conocida como “Smiley” (“Sonriente”) dentro de la pandilla, se esperaba que fuera una de las testigos claves del Gobierno en el juicio. Pero abandonó un programa federal de protección de testigos en junio y, semanas más tarde, fue apuñalada hasta la muerte. Un pescador descubrió su cuerpo cubierto de tatuajes el 17 de julio, en las riberas del río Shenandoah. Tenía 17 semanas de embarazo.

El juez de distrito T.S. Ellis III le dijo a los jurados que Paz “no estaba disponible” porque había sido asesinada.
El testimonio de Hunter fue inusual, porque los fiscales están impedidos de introducir evidencia de testigos que no aparecen en la corte, porque la Sexta Enmienda da a los defensores el derecho de confrontar a sus acusadores.

Ellis permitió la excepción después de que los fiscales alegaran, en previas audiencias, que hay evidencia de que Rivera estaba involucrado en la muerte de Paz.

Hunter testificó ayer que Paz, quien nació en Honduras, creció en Los Ángeles y tenía una profunda conexión con la MS-13. Dijo que fue asignado como su tutor en junio de 2002, cuando ella enfrentó problemas legales.
Las autoridades de Texas estaban amenazando con presentarle cargos por homicidio capital, indicó, y en el norte de Virginia, había sido acusada de dar un nombre falso a la policía.

Paz había estado con la MS13 por años y conoció detalles de crímenes en muchos estados, aseguró Hunter.
Inicialmente, ella rechazó hablar con la policía, pero luego vio su cooperación como una manera de salir de su vida de pandillera.

“Ella sabía que, si se quedaba con la pandilla, la iban a encerrar o se iba a morir”, afirmó Hunter.
Las autoridades sostienen que los pandilleros de la MS13 sospechaban que Paz estaba hablando con la policía y emitieron un código de “luz verde” para ordenar el crimen.

La MS-13, que fue fundada en Los Ángeles, en los ochenta, por jóvenes que huían de la guerra en El Salvador, tiene una creciente presencia en el norte de Virginia y ha sido ligada a seis asesinatos, 20 asaltos y golpizas en años recientes.

Los fiscales alegan que Díaz fue asesinado en propiedad federal en Daingerfield Island, en Alexandria, por miembros de la MS-13 que pensaron que éste pertenecía a una mara rival. Su asesinato provocó una extensa investigación federal de gran jurado, que tiene como objetivo a los líderes de las pandillas.
Mario González, de 22 años, un pandillero de la MS-13 que están en prisión por una condena de robo, testificó ayer que conoció a Rivera el año pasado en una cárcel de Arlington, y que Rivera habló de escapar de la prisión.

González, quien eventualmente contó a los alguaciles acerca del supuesto complot de Rivera, declaró que esperaba que su sentencia fuera reducida, pero también ha cambiado de manera de pensar sobre la violencia que ha sido parte de su vida de pandillero.
“¿Crees que hoy te han puesto ‘la luz verde’”, le preguntó a González el fiscal auxiliar, Ronald L. Walutes Jr.
“Después de hoy,” replicó González, “quizás sí”.

 

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