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| Mucho está afectado/Los atentados del 11 de septiembre
de 2001 cambiaron la economía, la educación, la
política exterior, la migración y muchísimas
otras partes de la realidad salvadoreña. Al igual que
sucedió con el mundo, el país ya no es igual. |
Remesas,
dinero y cartas
Quienes
temen a las reapariciones de Osama Bin Laden, como sucedió
ayer, revisan desde las transferencias que le llegan del exterior
hasta las cartas de sus familiares. Si paga más por la gasolina,
en algo puede culpar al terrorismo.
 Si
Gabriela Jiménez cumplió ayer su primer año
sin tener a su padre a su lado, porque se encuentra en Iraq, es
obra de Osama Bin Laden.
Si los pilotos de TACA tienen una clave de seguridad para abrir
las puertas de la cabina del avión airbus, es también
obra del prófugo terrorista.
Si usted mira en el aeropuerto más policías que los
que jamás se miraron, también puede encontrar a un
responsable.
Si compra un periódico y mira sus páginas llenas de
contenidos que jamás observaba hace dos años, también
es obra de Osama Bin Laden.
Y cuando llegue a la gasolinera y paga más por el combustible
que necesita su auto, ya tiene un responsable que alteró
el mercado mundial del petróleo.
Y así podríamos seguir sumando una serie de innumerables
hechos hasta hacer un rosario que nadie podría imaginar.
Los atentados ocurridos, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001
dejaron una profunda herencia en los hechos cotidianos de los salvadoreños.
Pocas cosas que le rodean, o que afectan su vida diaria, ocurren
alejados de esos atentados, a pesar de que ya pasaron dos años.
La verdad es que hasta las cartas o el dinero que le envían
desde Estados Unidos, están vigilados por aquellos que le
temen a Bin Laden.
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