| |

Tensa
calma tras atentado en área Nayeaf
Una
bombona de gas butano, cargada con dinamita, estalló junto
a un muro de unas de las oficinas del partido ASRII.
|
|
| Soldados nicaragüenses preparan la
bandera de su país antes de salir de Kuwait a Base España,
en Diwaniya. Foto: AP |
Una tensa calma, tan pesada como el calor que envuelve las calles,
recorrió el lunes la ciudad de Nayef, en el sur de Iraq,
tras el multitudinario entierro de los tres guardias de seguridad
muertos el domingo en un atentado contra uno de los clérigos
chiitas más influyentes del país.
No olvidamos. Nuestro camino es la venganza, rezaba
una de las pancartas abandonadas contra el muro de la mezquita del
Imam Alí, donde miles de personas se dieron cita esta mañana
para despedir a los fallecidos en un atentado que todavía
está rodeado de misterio y sombras.
El domingo, una bombona de gas butano, cargada con dinamita, estalló
junto a un muro de una de las oficinas de la Asamblea Suprema para
la Revolución Islámica en Iraq (ASRII) e hirió
a Mohamed Sayed al Hakim, tío del líder espiritual
del grupo, Mohamed Baqir al Hakim.
El lunes las calles amanecieron plagadas de fotografías del
clérigo herido y empapeladas con un pasquín en el
que se detallaban las circunstancias del atentado y se responsabilizaba
a grupos radicales, sin especificar adscripción
política ni corriente religiosa.
Son elementos que tratan de perturbar el trabajo de la ASRII
e impedir que asuma sus deberes políticos en la construcción
de Iraq, detallaba a EFE Hasan Yarra, secretario de la oficina
atacada.
Diversas fuentes de prensa barajaban la posibilidad de que el atentado
fuera obra de militantes suníes leales al depuesto presidente
iraquí Sadam Husein y que el objetivo del mismo fuera el
propio Baqir al Hakim.
Sin embargo, de las palabras de Yarra y otros testimonios se desprende
que pudo ser una advertencia de otros grupos chiitas.
|
|