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12% niños
Uno de cada 10 pacientes recibió medicación
previa con salicilatos. Un factor que, al final, no influye
en la relación curandero-muerte.
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4.82 días
Se trata del tiempo promedio que transcurrió
entre que el niño presentara los primeros síntomas
de diarrea e ingresara al hospital.
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70% pacientes
La hidratación oral es importante para
el niño con diarrea aguda. Sin embargo, a dos de cada
tres no se les administraron sales.
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Según
las conclusiones de un estudio
Ir al curandero es un riesgo para los niños
Una
investigación realizada en casi 300 pacientes en el Hospital
Bloom evidencia que la posibilidad de morir en los niños
atendidos por sobadores es 1.35 veces más que los que no
fueron.
Chupar la mollera del bebé, colgarle de los pies y golpearlo
en las plantas, dar brebajes, prácticas comunes de los curanderos
cuando la tradición popular diagnostica que un
menor presenta mal de ojo, pueden ocasionar graves hemorragias
en el cerebro y, en última instancia, la muerte.
Por primera vez, un estudio La atención por curandero
como factor asociado a muerte en niños hospitalizados por
diarrea aguda en El Salvador cuantifica el riesgo de esas
prácticas, denunciadas desde hace tiempo por la comunidad
médica.
La revisión minuciosa de 292 expedientes de pacientes vivos
y fallecidos de 1998 a 2001 en el Hospital Benjamín Bloom,
en palabras del pediatra Wilfrido Clará, uno de los autores
del trabajo, no deja lugar a dudas: El riesgo de salir muerto
del hospital en los pacientes mayores de 30 días y menores
de cinco años, ingresados por diarrea aguda, aumenta en un
135 por ciento (1,35 veces más) si fueron al curandero.
Para llegar a esa conclusión, los especialistas trabajaron
con las variables de la edad del paciente y la ingestión
de medicamentos (salicilatos) para, según Clará, ver
qué tanto influían en la asociación curandero-muerte.
El modelaje estadístico posterior determinó que ambas
variables no ensombrecían esta relación,
cuyo resultado inicial registra que, en el grupo de pacientes fallecidos
(98), la proporción de sujetos que habían recibido
atención por el curandero fue casi el doble de la presentada
en el grupo de pacientes vivos (194).
La asociación entre curandero y muerte era verdadera.
Sí existe un sustento metodológico para afirmar que
hay algo, subraya el pediatra.
Etnoprácticas
Sobre la amalgama de prácticas que utilizan los curanderos,
hay un sesgo difícil de precisar en la medida en que en los
expedientes de los menores aparece la versión de la madre
del menor.
No obstante, se deducen cuatro acciones -el cuelgue de los pies,
chupar la mollera, sobar (untar o pasar objetos) y dar brebajes-
que en muchas ocasiones aparecen combinadas entre sí.
Saber que actividad le hizo el curandero al niño es
difícil con este tamaño muestral. Si le dio brebaje,
no es posible precisar que contiene, apuntó el especialista.
La investigación, en la que además participó
el doctor Luis Castaneda del Hospital Bloom y los médicos
Ana María Aguilar y Sandra Iraheta, recién graduados
de la Universidad Matías Delgado, plantea algunas hipótesis
acerca de la muerte de los pacientes.
Sobre la causa de muerte de los niños está la posibilidad
de una hemorragia cerebral debido a las maniobras bruscas por parte
del curandero (colgarlo de los pies y agitarlo). Además,
la ingestión de brebajes que pudieran contener salicilatos.
No obstante, los especialistas plantean que las evidencias de ello
son escasas en la medida en que no se cuenta con investigaciones
sobre la medicina popular.
No obstante, y más allá de este trabajo, que obtuvo
una mención honorífica de investigación en
pediatría Colsubsidio, en Colombia, hay una realidad que
pudiera favorecer este tipo de prácticas: la escasez de médicos
y, más aún, de galenos especializados.
El Salvador tiene una tasa de 11,8 médicos por cada 10,000
personas, una de las más bajas de la región.
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