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Hace dos meses, la madre y tía de los niños, Viviana Ayala de Hernández, recibió al pastor de su iglesia y éste le advirtió que sacara a los niños de ese lugar, porque algo terrible iba a suceder. El dueño del negocio, Sixto Antonio Mejía, que también es cristiano, soñó que el negocio se incendiaba y que en los alrededores quedaban tirados los muertos. No le dio importancia y aumentó las horas de trabajo, sin importarle el cansancio de los niños. El 5 de julio, las doce familias del caserío Chagüite salieron despavoridas de sus casas al escuchar una fuerte explosión. La cohetería que operaba de forma ilegal se incendió. Viviana corrió, en ropa interior, en busca de los menores y se encontró con un cuadro de horror: su hija Karen había muerto, Yessica tenía la ropa en llamas y Milton estaba herido. Al día siguiente falleció Yessica. Milton aún se encuentra hospitalizado con quemaduras. Hoy, la madre recomienda a los padres estar atentos a los trabajos de los hijos. |
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