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Salvador Mariona gigante de ébano
Fue buen nadador y un futbolista de estirpe que asistió
a dos mundiales. Su mote de gigante se lo ganó a pulso en
las canchas.
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| Nació en Santa Tecla, pero siendo
aún un niño de brazos su familia se trasladó
a Izalco, en el departamento de Sonsonate. Foto
Oscar Payés |
Nació en Santa Tecla, pero siendo aún un niño
de brazos su familia se trasladó a Izalco, en el departamento
de Sonsonate.
De manera que Salvador Mariona se considera brujo por derecho propio,
porque fue allá donde asistió a la escuela y cultivó
la amistad y el deporte.
Contrario a lo que muchos pudieran pensar, Salvador Mariona no comenzó
de niño jugando al fútbol, sino que se metió
de lleno en la natación.
Eva Rivera, su madre, tenía un pequeño negocio en
el balneario de Atecozol, y allá iba Salvador todas las tardes
para sumergirse en las aguas.
Así aprendió a nadar y se hizo un librista consumado.
Tanto que en 1958 asistió a Puerto Rico como seleccionado
de natación.
Allá tuvo su primera satisfacción deportiva, pues
consiguió medalla de plata en los relevos 4x100, formando
equipo con Julio Noltenius, Roberto Poma y Roberto Orellana.
Llega el fútbol
La pelota apareció en su vida de la nada, en la escuela,
en el predio baldío, donde hubiera un espacio. Y le gustó
más que la natación.
Así empezó una leyenda futbolística de grandes
quilates, que comenzó en 1962 con una selección juvenil
que entrenaba Conrado Miranda, y adonde llegó recomendado
por Abel Ramírez.
Esa selección lo mostró pleno, y fue la puerta para
arribar al Atlante, su primer equipo de Primera División.
Luego vino Alianza, el equipo de sus amores, y enseguida la consagración
con la selección nacional para llevar al país a México
70, su primer mundial.
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| Salvador Mariona (derecha) con el equipo
nacional, portando la bandera junto al finado Sergio Méndez.
Foto Oscar Payés |
Se retiró de futbolista en 1977 jugando para el Platense,
pero se hizo entrenador y asistió como tal a su segundo Mundial:
España 82.
El asesor actual
Era todavía futbolista cuando, en 1973, se enroló
en Grolier International para vender libros, y encontró que
las ventas eran una vocación que había estado dormida
en su ser, y que podía convertirlo en un profesional de éxito
cuando la pelota ya no saltara.
Y así fue. Años después se hizo vendedor de
seguros en la Compañía General de Seguros, y luego,
ya con gran experiencia, fundó con otros colegas la empresa
Seguros - Desarrollo, S.A. que enseguida pasó a ser AIG Unión
y Desarrollo, S. A.
Esto es lo que ahora me da de comer, dice sonriendo.
Datos personales
Nombre: Salvador Mariona
Data: Santa Tecla, 27 de diciembre de 1943.
Inicio como futbolista: Equipo Mario Calvo, de segunda división
Padres: Salvador Mariona Alfaro y Eva Rivera.
Esposa: Floridalma Palacios.
Hijos: Floridalma, José Antonio, Salvador, Rodrigo y Mario
Alejandro.
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