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Las críticas de Quintanilla Schmidt
ARENA, a gritos y empellones

La nueva batalla del Vicepresidente se basa en el cumplimiento de las rígidas reglas planteadas por el COENA para la campaña. Sin embargo, muestra que no tiene ánimo de “buen perdedor”.

Lafitte Fernández
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Mario Acosta, vicepresidente de Ideología, saluda ayer a Quintanilla, durante un evento. Foto: EDH/Franklin Rivera

ARENA pasa hoy por un trance natural que no es más que una herencia del camino que escogió para abrir el camino de la escogencia de su candidato presidencial.

Al partido oficial le ha pasado todo lo que podría ocurrirle a una agrupación que decide cambiar de rumbo: desde abiertas críticas de un Vicepresidente de la República al mandatario Francisco Flores hasta contemplar renunciante, y vencido, al ex gobernante Armando Calderón, quien fundó el camino de los precandidaturas.

Lo nuevo es que el Vicepresidente Carlos Quintanilla decidió subir el tono de sus críticas al proceso interno de ARENA.

Cuando se inscribió como precandidato presidencial, Quintanilla lanzó los primeros disparos. Todos pegaron en las vidrieras de la Casa Presidencial.
En ese esfuerzo por despegarse de cualquier percepción de “continuismo”, la agarró a empellones contra el Presidente Flores.

Alegó que siempre quiso ser un Vicepresidente activo pero que Flores le cerró los espacios.
Pero, cuando todos creían que el discurso del Vicepresidente estaba gastado, decidió continuar sus ataques y abrir todos los frentes que, posiblemente, acabarán en su suicidio político dentro de ARENA.

Quintanilla ya no sólo ataca a Flores sino también endureció su batalla contra los principales dirigentes del COENA. Peor aún: incluyó dentro de la lista de agredidos a Tony Saca, el otro precandidato sobreviviente.

¿Qué pasó?


ARENA ha sido el eje de un mayor dinamismo para acomodarse del lado de los partidos con democracia interna.
La apertura provocó que algunos de los que creyeron que poseen las condiciones para ser candidato decidieran postularse.

Mauricio Sandoval fue el primero. El ex Presidente Calderón fue el segundo en patrimoniar su propia obra. El Vicepresidente también midió sus posibilidades.

Después, el empresario Tony Saca se quedó como jugador que espera su oportunidad. Como cree que toda idea tiene su oportunidad y su velocidad, dijo “este es el momento” y se lanzó.

Cada nombre, sin embargo, mostró una realidad: Sandoval no levantó polvo. Calderón Sol sacudió “hormonas” políticas, pero no las suficientes. Quintanilla pretendió eregirse como “el mejor”.
El mayor problema para cada uno de ellos es que con Saca la mayoría de areneros dijo: “este es el hombre”.

No llegaron a ese convencimiento por el empuje de una “fuerza superior”. Las encuestas, la popularidad probada, su buen manejo como comunicador y encarnar el reflejo de muchos, además de su estrategia personal, hicieron que Saca barriera con las posibilidades de sus contrincantes.
Eso permitió que, a pesar de que aún no acaba la contienda de ARENA, el país se convenciera que ese partido ya tiene a su candidato, como lo cree la mayoría de sus dirigentes.

ARENA no ha pasado por cualquier proceso político interno. Aunque sus rivales quieran debilitar su escogencia, lo cierto es que pocos partidos de la región pueden mostrar un recorrido interno de figuras de primera talla como el que ahora acredita esta agrupación.

En el camino han quedado vencidos hombres como Calderón Sol, un ex Presidente de la República; Sandoval, un ex jefe policial que cumplió bien sus tareas; y, posiblemente, hasta un Vicepresidente de la República.

Probablemente Quintanilla ha hecho uso excesivo de una estrategia que se le puede revertir: causa escozor entre los areneros. Provoca la ira de los defensores del Presidente. Atropella a los principales dirigentes del COENA y lanzó fuego contra su esperado vencedor.
Hay quienes llaman “mal perdedor” a Quintanilla.

Cualquiera que sea la razón de los furiosos ataques de Quintanilla, también es cierto que ha colocado, a más de uno, a resbalar entre dientes y labios cerrados, con el mismo silencio con el que se habla en misa, toda suerte de condenas.

Lo hacen de esa manera, porque no quieren abrirle las venas a ARENA. Actúan así porque saben que cualquier contraataque dejaría sangre en el camino. En definitiva, son las convulsiones naturales de un partido que ensaya, con su propio método, su ruta democratizadora.

Es probable que parte del problema se origine en las propias reglas que aprobó el COENA. Los creadores de la legislación interna fueron tan estrictos que regularon lo irreal.
La poca experiencia de los dirigentes areneros en caminos electorales domésticos posiblemente los llevó a construir algo que sólo habría significado incumplimientos en cualquier otra agrupación política de Centroamérica.

El abogado Quintanilla sudó su profesión, interpretó esas disposiciones al pie de la letra, pero no leyó, oportunamente, que la política no encuentra muros en las disposiciones que le construyen los hombres, por más bien intencionados que parezcan. Impedir que un diputado siga a su candidato a una congregación lejana, sólo es obra del paraíso.

Ley rígida, estrictamente interpretada, y suficiente para que parara el desenfreno que provocó la precandidatura de Saca, era imposible de cumplir, en El Salvador, en un partido relativamente nuevo.

Las caras del proceso
La elección del candidato presidencial de ARENA ha dejado en el camino a hombres de la talla de Armando Calderón Sol, ex Presidente de la República, y a Mauricio Sandoval, antiguo director de la PNC. Ahora únicamente quedan dos precandidatos.
Los actores actuales
Los que se retiraron
Carlos Quintanilla
Reclamó que la dirigencia no hace cumplir las reglas del proselitismo. Critica el respaldo a Tony Saca.
Tony Saca
Ha concentrado el apoyo de dirigentes y mandos medios de ARENA. Es visto como el candidato seguro.
Antonio Salaverría
Ha tenido que lidiar con un proceso que aglutinó muchas esperanzas y congregó numerosas precandidaturas.
Armando Calderón
Allanó el camino de las precandidaturas. Presa del optimismo, se lanzó como precandidato y luego se retiró.
Mauricio Sandoval
El ex jefe policial comprendió, la semana pasada que no despertaba suficientes simpatías y declinó continuar.

 

 

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