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El día después de los campeones
Ya pasó la euforia y los nervios quedaron en el olvido.
Todavía resuenan los festejos del día anterior y no
falta aquel que les tiende una mano para felicitarlos por el título.
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| Jugadores como Miguel Montes, Jacir Deras,
Mario Elías Guevara y Ricardo Guardado, entre otros,
ya han firmado para el próximo Foto:
Huber Rosales |
Menos de 24 horas después de levantar la copa, reunimos
a Emiliano Pedrozo y Misael Alfaro, dos símbolos indiscutidos
del campeón, junto a Alexander Obregón, Víctor
Merino Dubón y José Martínez, autores de los
tres goles en la final con Firpo.
Después de tanto sufrimiento y tanta tensión acumulada,
nada mejor que un buen chapuzón en una piscina, asolearse
en una haragana, y repasar detalle a detalle lo ocurrido el domingo,
el día más importante en la corta vida del San Salvador
FC.
EL OLVIDADO.
Obviamente todos ya habían leído El Diario de Hoy.
No entiendo por qué están todas las fotos de
los jugadores y falta la de Erber Burgos, preguntó
Obregón. ¿Y cómo lo van a poner? Con
esa cabeza que tiene si lo ponen a él no entran los demás,
bromeó Misael Alfaro.
LOS PÉNALES.
A pesar de que habían practicado durante toda la semana,
nadie quería llegar a la definición por pénales.
Yo ya no tenía energía, no me quedaban fuerzas.
Con tal de no ir a los pénales estaba dispuesto a hacer un
gol en contra, dijo Pedrozo entre risas. Misael estaba ya
resignado: En un momento creí que se definía
desde los doce pasos. Incluso en medio del partido había
decidido cómo iba a patearlo.
LAS VACACIONES.
La directiva del San Salvador les dio 15 días de descanso
a los jugadores. Cada uno ya tiene decidido qué hará.
Chepe Martínez viajará a Michigan, Estados
Unidos, para visitar a unos familiares. Obregón parte el
jueves para Cali, Colombia. En algún momento Pedrozo pensó
en irse a Argentina, pero al final decidió hacerlo a fin
de año. Misael Alfaro se quedará en San Salvador,
pero para seguir en forma física ayer mismo se anotó
en un gimnasio. Lo mismo hará Víctor Merino Dubón.
EL GESTO.
El torneo fue largo y duro, eso lo reconocen todos. Hubo malos tiempos,
sobre todo cuando la cabeza de Ruben Alonso estuvo a punto de rodar.
Pedrozo hizo todo por defenderlo: Perdimos con FAS en Santa
Ana y yo terminé con un esguince, pero como sabía
que si perdíamos con Metapán lo echaban a Ruben es
que decidí jugar lesionado. Me puse una bota de esparadrapo
porque quería cambiar la historia y por suerte anoté
el gol del 1-1. Misael acotó: Lástima
que el otro gol lo anoté yo, cometí un error y metí
la pelota.
EL FUTURO.
Uno de los héroes del San Salvador fue Víctor Merino
Dubón, quien sólo había jugado medio tiempo
en todo el campeonato antes de la final. Él fue el autor
del segundo gol, el que desmoronó a Firpo. La verdad
es que no esperaba ingresar y mucho menos hacer el gol. Había
perdido la fe... Ahora voy a ver qué hago, pero lo más
probable es que no siga en San Salvador, confesó El
Pega, quien lloró desconsoladamente luego de anotar
el gol. Es que me agarró la llorona...., dijo.
LAS EMPANADAS.
La esposa de Emiliano Pedrozo una vez llevó empanadas a la
concentración. Como ese día ganamos, a partir
de entonces se transformó en una cábala y las tenía
que llevar siempre, reconoció el argentino. El
problema es que muchos no llegamos ni a probarlas. La mitad se las
comió Garcés, que es una máquina de devorar...,
acotó Obregón.
LAS CÁBALAS.
Todos coinciden en que Ruben Alonso es el que manejaba todas las
cábalas. Si hacíamos algo y ganábamos,
entonces había que mantenerlo siempre, contó
Chepe. Lo peor es que siempre nos hacían comer lo mismo
el sábado previo a los partidos: spaghetti. Ya no queríamos
más..., continuó Martínez. Según
Pedrozo, muchos comían sólo la mitad y luego, cuando
salían, aprovechaban para comer hamburguesas u otra cosa.
EL AUSENTE.
Otra cábala infalible nació de una casualidad. Carlos
Reyes, auxiliar técnico de Alonso, faltó un martes
a un entrenamiento y como luego ganaron, el entrenador nunca más
le permitió que fuera. Los martes no tenía que
llegar. Una vez se apareció en una práctica y Rubén
lo hizo que se fuera, relató Merino Dubón.
LOS EXTREMOS.
Los cinco coinciden en que el que más habla dentro del plantel
es William Pichuta Torres. Siempre tiene algo
que decir, cualquiera sea el tema. Los vuelve loco a todos,
explicó Emiliano Pedrozo. El caso opuesto es el de José
Mejía, un muchacho tan tímido que ni siquiera se lo
escucha.
LAS MARCAS.
La vida de casado no es sencilla. Lo comprobamos durante el almuerzo.
Los celulares de Misael y Alex Obregón no dejaban de sonar:
eran sus esposas. Mi esposa marca mejor que Franco Baresi,
en todo momento quiere saber dónde estoy, dijo Alfaro,
quien nunca pierde el humor. Tampoco Pedrozo, quien bautizó
Makelele a la esposa de Obregón. Es como
el jugador del Real Madrid, siempre está encima, una marca
difícil de superar..., replicó el argentino.
EL FESTEJO.
Cuenta Misael que ya no esperaba dar vueltas olímpicas en
su vida, que esta le vino de regalo. Cuando llegué
al San Salvador esperaba una buena campaña, pero no levantar
la copa. La alegría es doble porque muchos pensaban que era
un equipo de viejos y que nos íbamos a ir al descenso,
comentó el portero.
EL CONSUELO.
Pedrozo reconoció que el ambiente dentro del campo de juego
no fue para nada hostil. Después que terminó
el partido me acerqué a los muchachos de Firpo para consolarlos.
A este Isaac Zelaya, que me pateó todo el partido, le dije
que es joven y que tiene todo el tiempo. Seguramente tendrá
más finales, expresó. Luego agregó: Yo
vi cómo lloraba el portero Mondragón y lo entiendo
porque era su primera final. Con el tiempo uno también aprende
a perder y ya no sufre tanto.
LA VIGENCIA.
Misael Alfaro admitió que todavía no piensa en el
retiro. Y aún tiene un sueño por cumplir: Quiero
hacer un gol de cabeza, es lo único que falta. Despúes
de eso me puedo morir tranquilo... Un día de estos me voy
al ataque y espero que El Monstruo (por Pedrozo) me
tire el centro para que anote de cabeza.
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