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Una histórica Victoria

Reponiéndose de la solvencia mostrada por Firpo en 105 minutos de juego, cuando le quitó la pelota y casi lo liquida con ataques constantes, el San Salvador supo fabricar un meritorio triúnfo que significó la conquista de su primer título de campeón en su historia.

Roberto Águila / EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Mario Mayen Meza celebra junto con Misael el título obtenido. Foto Arturo Silva

Realmente la victoria del San Salvador, que al final lo condujo a la conquista del título de campeón del Clausura 2003, fue el triunfo de la paciencia y de la tranquilidad para no perder la cabeza en los momentos de riesgo.

Porque ocurrió que durante los noventa minutos de reglamento y los primeros quince del tiempo extra, el equipo pantera casi no tuvo la pelota y padeció mucho del despliegue ofensivo al que lo sometió Firpo.

Pese a que se puso a ganar al minuto siete con el cabezazo de Alexander Obregón ante el centro desde la izquierda proyectado por Franklin Webster, la verdad es que el equipo pantera no había podido dominar las instancias claves del partido.

Incluso se había salvado del gol en el cabezazo de Israel Castro que se estrelló en el travesaño.

Su fútbol se proyectaba a buscar la recepción de Emiliano Pedrozo para la consecuente maniobra ofensiva que no encontraba los espacios justos, porque Firpo se los tapaba con el orden de marca que ejercían los tres hombres del fondo.

Y entonces la pelota era siempre de Firpo, con el tiempo suficiente para que Héctor Canjura se armara, levantara la cabeza y estableciera la apertura de ataque con el toque hacia Paulo César Rodríguez, por la derecha, o hacia Jorge Sánchez, por la izquierda.

Y aquí es donde el San Salvador comenzaba a apretar los dientes para no caer, porque su área se le llenaba de centros que rondaban el empate.

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‘Chepe’ fue la gran figura
Las sustituciones que ordenó Ruben Alonso le dieron los resultados esperados, como el ingreso de José Orlando Martínez.

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La calma justa

San Salvador pudo irse al descanso conservando la ventaja porque hizo de la calma su mejor argumento para no permitir libertades a los hombres pamperos.

Pero cuando Milos Miljanic envió a Santos Cabrera y a Henry Sevillano para abrir el segundo tiempo, Firpo se adueñó de la pelota e intensificó la oleada ofensiva. Fue el momento en que San Salvador no sólo aceptó el empate con gol de Santos Cabrera, sino que se puso al borde de la derrota.

San salvador festejando el gane a Firpo en el Cuscatlán. Foto Arturo Silva

Aguantó con el oficio defensivo de Orlando Garcés, Mario Mayén, Erber Burgos, y con las distracciones que provocaba la zurda de Pedrozo cada vez que buscaba comunicarse con los hombres en punta. Esa situación de riesgo para los panteras se prolongó en el primer tiempo del alargue, cuando Henry Sevillano golpeó el poste con su remate.

Aparece el milagro

La levantada que le inyectaron Chepe Martínez y Víctor Merino, más el desacertado ingreso de Frank Palomino por Paulo Rodríguez que disminuyó a Firpo, le permitió al San Salvador ganar la pelota, manejar la iniciativa y convertirse en una verdadera avalancha ofensiva.

Así, del minuto 106 al 120, el equipo de Ruben Alonso transformó las acciones y se encaminó a plasmar su dominio en la red de Fidel Mondragón.

En el minuto 109 el remate de Víctor Merino puso el 2-1. Y en el 117, cuando Firpo buscaba el empate, apareció Chepe Martínez para liquidar el partido. Fue el premio para un equipo humilde.

 

 

 

 

 


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