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Una
histórica Victoria
Reponiéndose de la solvencia mostrada por Firpo en 105
minutos de juego, cuando le quitó la pelota y casi lo liquida
con ataques constantes, el San Salvador supo fabricar un meritorio
triúnfo que significó la conquista de su primer título
de campeón en su historia.
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| Mario Mayen Meza celebra junto
con Misael el título obtenido. Foto
Arturo Silva |
Realmente la victoria del San Salvador, que al final lo condujo
a la conquista del título de campeón del Clausura
2003, fue el triunfo de la paciencia y de la tranquilidad para no
perder la cabeza en los momentos de riesgo.
Porque ocurrió que durante los noventa minutos de reglamento
y los primeros quince del tiempo extra, el equipo pantera casi no
tuvo la pelota y padeció mucho del despliegue ofensivo al
que lo sometió Firpo.
Pese a que se puso a ganar al minuto siete con el cabezazo de Alexander
Obregón ante el centro desde la izquierda proyectado por
Franklin Webster, la verdad es que el equipo pantera no había
podido dominar las instancias claves del partido.
Incluso se había salvado del gol en el cabezazo de Israel
Castro que se estrelló en el travesaño.
Su fútbol se proyectaba a buscar la recepción de Emiliano
Pedrozo para la consecuente maniobra ofensiva que no encontraba
los espacios justos, porque Firpo se los tapaba con el orden de
marca que ejercían los tres hombres del fondo.
Y entonces la pelota era siempre de Firpo, con el tiempo suficiente
para que Héctor Canjura se armara, levantara la cabeza y
estableciera la apertura de ataque con el toque hacia Paulo César
Rodríguez, por la derecha, o hacia Jorge Sánchez,
por la izquierda.
Y aquí es donde el San Salvador comenzaba a apretar los dientes
para no caer, porque su área se le llenaba de centros que
rondaban el empate.
La calma justa
San Salvador pudo irse al descanso conservando la ventaja porque
hizo de la calma su mejor argumento para no permitir libertades
a los hombres pamperos.
Pero cuando Milos Miljanic envió a Santos Cabrera y a Henry
Sevillano para abrir el segundo tiempo, Firpo se adueñó
de la pelota e intensificó la oleada ofensiva. Fue el momento
en que San Salvador no sólo aceptó el empate con gol
de Santos Cabrera, sino que se puso al borde de la derrota.
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| San salvador festejando
el gane a Firpo en el Cuscatlán. Foto
Arturo Silva |
Aguantó con el oficio defensivo de Orlando Garcés,
Mario Mayén, Erber Burgos, y con las distracciones que provocaba
la zurda de Pedrozo cada vez que buscaba comunicarse con los hombres
en punta. Esa situación de riesgo para los panteras se prolongó
en el primer tiempo del alargue, cuando Henry Sevillano golpeó
el poste con su remate.
Aparece el milagro
La levantada que le inyectaron Chepe Martínez y Víctor
Merino, más el desacertado ingreso de Frank Palomino por
Paulo Rodríguez que disminuyó a Firpo, le permitió
al San Salvador ganar la pelota, manejar la iniciativa y convertirse
en una verdadera avalancha ofensiva.
Así, del minuto 106 al 120, el equipo de Ruben Alonso transformó
las acciones y se encaminó a plasmar su dominio en la red
de Fidel Mondragón.
En el minuto 109 el remate de Víctor Merino puso el 2-1.
Y en el 117, cuando Firpo buscaba el empate, apareció Chepe
Martínez para liquidar el partido. Fue el premio para un
equipo humilde.
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