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A
superar la presión
FAS
y Firpo van hoy a su segundo juego de semifinal. Ambos deben dominar
sus nervios para que estos no les traicionen.
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| La batalla entre Mauricio Quintanilla (Firpo)
y Alfredo Pacheco en el juego de ida. Foto:
EDH/Nelson Dueñas |
Se viene el juego del que tanto se ha hablado durante la semana.
Para ser más exactos, desde el domingo anterior.
Eso porque Firpo logró no solo acabar con la imbatibilidad
de FAS, sino porque a la vez le ha dejado con serias posibilidades
de privarle de su tercera final consecutiva.
¿Tan dramático es?, quisás no, porque como
ha dicho el mismo Alberto Castillo, en el juego de ida ha
pasado lo lógico, se perdió de visita y ahora hay
que aprovechar en casa.
Pero aquí nace la interrogante: ¿Podrá FAS
hacerlo?. Todo depende de cómo sepa manejar la presión.
Porque en un partido habitual , los tigrillos tendrían
todo para aniquilar a su presa. Juegan en casa, ante
su hinchada y bajo esas condiciones, el campeón ha demostrado
ser grande.
Además hay que reconocer que FAS ha estado en situaciones
más difíciles que la que tendrá que afrontar
hoy en casa. Como aquella cuando remontó el 0-2 que Águila
le imponía en el Óscar Quiteño
en el Apertura 2002 y que al final terminó ganando 3-2.
En el actual certamen, el bicampeón ya remontó también
un marcador similar, fue el 2 de mayo anterior ante el Isidro-Metapán,
en el estadio Jorge Suárez. Tomando en cuenta
lo anterior. FAS tiene lo suficiente para salir vivo y acceder a
la cita del próximo 15 de junio.
Hay un pero
Ahora bien, tampoco puede decirse que Firpo es un equipo fácil
y que no tiene lo suficiente para llegar a la final. Sino pregúntenselo
al mismo equipo santaneco.
Es cierto que la presión puede recaer también en sus
hombros, puesto que jugará en un estadio donde la mayoría
querrán lincharlo. Pero ¿qué tal si los toros
lográn dominar los nervios, se paran bien en la cancha e
inclusive anotan primero?.
El desesperado en ese caso será el cuadro occidental y esa
presión puede ser más peligrosa que el mismo club
pampero.
¿Se atreve alguien entonces a dar un ganador?. A ciencia
cierta no, porque hasta los más acérrimos aficionados,
no pueden negar que la duda habita en sus corazones.
Habrá que esperar entonces a quién de los dos hará
más daño la presión. Si los dos la superan,
entonces tendremos un juego abierto, agradable y con muchas opciones
de gol.
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