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Funcionaria reconoce labor del padre Tamayo
Fiscal denuncia falta de control hacia taladores

La historia del sacerdote salvadoreño, José Tamayo, el defensor de los bosques, trae al ruedo la pregunta: ¿Qué está haciendo el gobierno hondureño para preservar sus recursos naturales?.

Lauri García Dueñas
Enviada Especial
Tegucigalpa, Honduras.
nacional@elsalvador.com
Clarisa Vega de Ferrer, fiscal especial del medio ambiente, dice que se está trabajando. Foto: EDH/Lissette Moreno

La carretera ha devorado los kilómetros y la historia del padre José Andrés Tamayo sigue su curso entre los cerros de Salamá, Olancho.

Él continúa su lucha y planea, para los próximos días, nuevas marchas pacíficas de protesta. Sigue adelante, entre los quehaceres cotidianos de su parroquia.

Oficiar misas, dar talleres y capacitaciones, ensayar con el coro. Pero también, vivir y denunciar las carencias de sus comunidades.

A un par de cientos de kilómetros de Salamá, la fiscal Especial del Medio Ambiente de Honduras, Clarisa Vega de Ferrer, afirma lo que su gobierno está haciendo por preservar los recursos naturales.

Pero lo define en palabras sencillas y contundentes: “el gobierno hondureño guarda silencio”.
Desde hace dos años, se ha tratado de impulsar la veda en el departamento de Olancho, pero la resistencia es fuerte.

Según la fiscal, el Ejecutivo cree que se está dando un “aprovechamiento adecuado de los recursos naturales”.

Las respuestas no llegan. En la opinión de Vega, en medio de todo el problema ambiental hay funcionarios “de cuello blanco” que también violan las leyes ambientales.

La funcionaria también arremete contra la Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (Cohdefor), de la que repite, es “juez y parte” del problema.

Según ella, en esta institución, y hasta en la Policía, hay personas corruptas que colaboran con el tráfico ilegal de madera.

Los alcaldes, salvo algunas excepciones, están dispuestos a colaborar con los empresarios de la madera, cerrando los ojos ante las violaciones a la ley.

“Me siento con las manos atadas, a veces, pero es que en estos problemas hay muchos intereses de por medio”, dice Vega.

Así, el ministerio público se va encontrando con muchos obstáculos. Esto no desespera a la fiscal, sino que es un motivo más para seguir persiguiendo los crimenes contra la naturaleza.

“Este es un problema que no sólo es de Olancho sino de Honduras y de todo el mundo”
José Andrés Tamayo
Párroco de Salamá

El apoyo

Vega denuncia que al padre Tamayo, algunos delincuentes ambientales lo han amenazado de muerte. No obstante, entregará en los próximos días un reconocimiento especial al padre José Tamayo por su labor de más de 13 años por preservar los recursos naturales.

Vega cree en la palabra del padre. Dice que la fiscalía tiene pruebas fehacientes de varios de los casos denunciados.

Y, como el mismo José Tamayo dijo, ella también se lamenta de la contaminación de las aguas por parte de los mineros y los textileros. El problema, el exterminio, no es sólo forestal.

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Padre Tamayo exige respeto a los bosques

Como parte de su trabajo de servidora pública, Vega le ha manifestado a Tamayo el apoyo de la fiscalía con respecto a las amenazas. “Le dije que si recibe más, inmediatamente ponga la denuncia”, expresa.

La fiscal reflexiona y mira los cerros de Tegucigalpa, cubiertos de casas. Comenta que “es una ciudad con constante racionamiento de agua”. Como en toda gran ciudad, la forma de aprovechar al máximo los recursos naturales es fundamental.

Pensar a corto plazo ya no es viable, porque, asegura, “estamos en el límite entre quedarnos sin agua o preservar el recurso para las futuras generaciones”.

En este lugar se preparan los árboles talados de los bosques de Salamá, en Olancho. Foto: EDH/Lissette Moreno

La tarde va cayendo. Mientras tanto, allá a lo lejos, dónde la carretera devora los kilómetros, queda prendida la presencia del padre Tamayo, un salvadoreño que no quiere callar su voz en contra de los asesinos del medio ambiente para que el pueblo hondureño no pierda sus manantiales.

La fiscalía Especial de Medio Ambiente de Honduras persigue varios de los delitos de los taladores.
Sin embargo, los obstáculos del poder dificultan la labor.

En los próximos días, publicarán nombres de altos funcionarios implicados en delitos ambientales.
Sostiene que muchas veces la Cohdefor ha aprobado planes de manejo en contra de los bosques.
Setenta rastras diarias transportan madera, mucha de ella ilegal.

La corrupción y las relaciones de poder complican la situación, haciéndola casi imposible de resolver.

 

 

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