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Entrevista con Federico Hernández
“Tengo un sueño platónico”

Federico Hernández, el nuevo y joven diputado arenero, cree que los sabios deberían de gobernar la Asamblea Legislativa. Un ideal planteado por Platón.

Ana Giralt
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
“Hasta el momento me siento cómodo en ARENA, aunque me gustaría que hubiese más conciencia de nuestra ideología, de por qué estamos trabajando”. “Mi sueño de la Asamblea Legislativa es un sueño platónico, literalmente, porque Platón esperaba que fueran los sabios los que tuvieran el poder”.
Federico Hernández
Diputado por ARENA

Llegó el 1 de mayo. Los nuevos diputados toman posesión de sus cargos.

Entre la bancada arenera aparece Federico Hernández, joven poeta y comunicador.

Desde la campaña, planteó la necesidad de un manual de ética parlamentaria y de darle mayor altura al debate.

Sostiene que su reto es poner al servicio de las población salvadoreña sus conocimientos, pero cree que el primer año de la gestión de la Asamblea Legislativa será difícil, por ser un tiempo preelectoral.

Para él, un tema ineludible es el impulso a la educación. A un nivel ideal, opina que el Primer órgano del Estado debería estar formado por las personas más sabias y capaces del país.

El Diario de Hoy (EDH): ¿Cómo evalúa el trabajo de la saliente Asamblea Legislativa?

Federico Hernández: Pues, no creo que me corresponda a mí, siendo un diputado emergente, dar un análisis contundente de lo bueno o lo malo que pueda haber hecho la legislatura. Es evidente, por las encuestas que se han hecho, que los salvadoreños no están contentos con la Asamblea Legislativa que tienen.

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Como salvadoreño no he sido parte de las encuestas, pero ciertamente hay puntos que me hubiera gustado que se trataran de otra manera. Probablemente, quisiera ver mucha más altura en el debate. Quisiera ver mucha más argumentación contrarrestando el grito y capacidad de diálogo entre todos los diputados. Ojalá que ahora pueda ayudar a que eso se dé.

¿Y ahora que usted es diputado cambia su percepción sobre la mala imagen de la Asamblea?


Es un tema que abarca demasiadas cosas para poder ser contundente. Con respecto a los diputados, para contrarrestar la mala imagen que tienen, esperaría una mayor comprensión, un amor más profundo por el país, una capacidad de debate más clara y una voluntad personal de acercarse al fondo de los problemas.

Parte del estigma de la Asamblea es porque el diputado personalmente no se interesa en conocer a profundidad los problemas y, a veces, por no preguntar al compañero de fracción que está viendo determinado tema, no se entera de cómo son las cosas y sólo llega a levantar la mano con desconocimiento.

Como una persona joven, ¿cuál es el reto de estar cerca de los problemas de una generación?

La juventud, como toda etapa de la vida, tiene sus pros y sus contras. Hay ciertas características que son fabulosas y otras que pueden obstaculizar una gestión.

Cuando no tenemos la experiencia, tenemos el empuje juvenil, y cuando ese empuje empieza a menguar, entonces es cuando tenemos la experiencia que nos da la vida. Voy a tratar de frenar un poco los impulsos y buscar un poco más la sabiduría de la experiencia de los compañeros de la Asamblea Legislativa y hacer que ese impulso juvenil tenga un buen cauce.

Hay una responsabilidad del diputado de escuchar a la gran mayoría juvenil y hacer valer sus derechos.

¿Cuáles son los puntos ineludibles para el bienestar del país y que debe tratar la nueva Asamblea Legislativa?


Es complicado, porque el primer año es un año muy político, en el buen sentido del término y en el mal sentido del término. Las elecciones presidenciales están demasiado cercanas como para pretender que ciertos puntos que son prioritarios para la nación forzosamente sean los prioritarios para ciertas fracciones políticas.

A un nivel muy ideal, la Asamblea tiene que apoyar la educación, porque todo país que se precie de serlo y de intentar el camino hacia el desarrollo tiene que desarrollar un sistema educativo de amplia cobertura y que forme en calidad al ciudadano. La política y los políticos somos el reflejo de esa educación. En la medida en que no hay una sociedad educada, ese reflejo pasa a todas las instituciones estatales.

Y sobre los problemas económicos y sociales, ¿cuál es su percepción?

Primero hay que empezar por calificar a los diputados. En la medida en que un diputado esté realmente comprometido con su país, y no consigo mismo, en esa medida actuará bien o mal.

¿Cómo considera el futuro de las alianzas en la nueva Asamblea Legislativa, sabiendo que para tener mayoría e impulsar iniciativas debe haber negociaciones?

Si las alianzas son sinónimos de diálogo, me parecen fantásticas. Esta nueva Asamblea tendrá que ejercitar su capacidad de diálogo. Todas las fracciones tienen la obligación de sentarse a dialogar y concertar sobre el bien nacional.

El FMLN tiene más diputados que ARENA. ¿Cómo ve la distribución del poder de decisión en la Asamblea?

Ese poder se diluye en la correlación de fuerzas, en la medida en que dos partidos se ponen de acuerdo, en esa medida se van a impulsar proyectos nacionales.

Lo ideal es que los tres principales partidos se pusieran de acuerdo. Hay temas donde las fracciones tienen compromisos con ciertos sectores de la vida nacional, que probablemente ya sabemos por dónde va a ir el asunto. Los últimos decretos dan una clara muestra de por dónde van las intenciones, que no son intenciones que forzosamente redunden en beneficios para la población.

¿Cuál es su ideal de Asamblea Legislativa? Es decir, ¿cómo quisiera que fuera el Primer Órgano del Estado?

Mi sueño de la Asamblea Legislativa es un sueño platónico, literalmente, porque Platón esperaba que los sabios fueran los que tuvieran el poder. Me encanta la idea que esté formada por la gente más sabia y más capaz de El Salvador. Una persona sabia ya tiene dentro de su esquema la empatía con los demás.

 

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