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Ellas aprenden a vivir sin golpes
Muchas mujeres superaron el círculo de violencia aprendiendo
a manejar sus temores e inseguridades
valorándose
Lya Ayala
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
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Cada martes y jueves un grupo de mujeres
que han sido abusadas por sus esposos asisten a la Procuraduria
General de la República en Apopa para recibir asistencia
sicológica .
Foto Claudia Barrientos |
Es un jueves normal, con el cielo un poco nublado. El sol se abre
paso, igual que la seguridad en la vida de estas mujeres.
Lucían guapas y bien arregladas, pero cuando empezaron a
conversar sobre las actividades del día anterior, muchas
lágrimas rodaron por sus rostros. Unas, porque su marido
llega a amenazarlas y agredir a sus hijos; otras, porque recordaban
con la historia de su amiga su propia historia.
Después ríen con gusto, desahogando su enojo contra
el hombre que todavía algunas aman, pero que la ley ha excluido
del hogar.
Durante todo el tiempo que una es maltratada, la autoestima
está por los suelos, dice Rosa M.
Me siento contenta, comenta Claudia O., por haber salido
de todo eso, antes tenía temor de que mi esposo llegara y
me maltratara. Hoy siento más seguridad al hablar con él.
El grupo lo integran, en su mayoría, mujeres que trabajan
en la casa, nueva definición que aprendieron en las
charlas, vendedoras del mercado, profesionales y artesanas.
Se extiende
Las sobrevivientes serán multiplicadoras en
su comunidad. La Procuraduría espera que inicien un ciclo
de promoción que les permita ser líderes de grupos
de mujeres con problemas intrafamiliares.
Ellas deciden, además, el rumbo que el grupo tomará:
un grupo donde nadie juzga a nadie, donde respetan la opinión
de la otra y la decisión de retirarse del grupo.
Sin embargo, nadie se ha marchado; la amistad continúa afuera
de la habitación de las conversaciones. Se apoyan con sus
problemas familiares, económicos y personales
La ley
David Coreas, abogado de la Procuraduría, explica que cuando
el caso es considerado más grave, como amenaza de muerte,
la Procuraduría está obligada a solicitar medidas
al Juzgado de Familia.
Aún existen inconvenientes culturales que impiden realizar
el proceso, porque las mujeres interponen la denuncia y, luego,
el hombre pide disculpas. Las agredidas dependen económicamente
del esposo y, si sumamos el aspecto emocional, es común que
la mujer detenga cualquier acusación o medida de presión
de la ley.
Si usted quiere ayuda del grupo de apoyo mujeres con valor,
puede llamar a los
teléfonos 216-3119 y 216-3121.
La violencia puede ser verbal
92 La investigación reveló que el acto que
con mayor frecuencia sufren es el insulto acompañado de humillaciones:
empujones, puñetazos y bofetadas
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