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Un
fútbol sin tradición
Una
manera de conocer y respetar la tradición de nuestro fútbol
consiste en rescatar valores del pasado y traerlas a consideración
de las actuales generaciones.
Manuel Cañadas
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Ya sea por su gran calidad humana o por la clase de su fútbol,
esas figura deben ser consideradas como el legado que nos deja la
historia y tiene que proyectarse hacia los jugadores del presente.
En nuestro medio tenemo un fútbol sin tradición, por
lo tanto no hemos podido capitalizar el aporte de viejas y menos
viejas generaciones.
Y aunque debemos guardar la distancia, considerando la cuantía
y la calidad superior de otros países, deberíamos
copiar el respeto y la veneración que sienten por sus figuras
de antaño.
En España, por ejemplo, apareció Raúl y comenzaron
las comparaciones con respecto a DSefano, Gento, Del Sol,
Michel, Amancio; en Argentina se toma como punto de referencia a
Maradona y aun se viaja en el tiempo más atras a la época
de Labruna, Pedernera, Sivori, Lostau, Sanfilipo.
Los arqueros que deleitan a los hinchas actuales tienen que aceptar
la comparación con Fillol, Roma, Dominguez, Cejas, Gatti,
Carrizo.
En Brasil, el punto de referencia es Pelé y su corte de astros
como Garrincha, Didí, Vaváe, Amarildo, Zito, Clodoaldo.
Y no se trata sólo de comparar nombres y lejanas precisiones,
pues sobre la marcha se analizan sus dominantes técnicas
y se profundiza sobre la influencia de su personalidad en el fútbol
de su tiempo.
Como consecuencia de su retorno abrupto a la actualidad, se producen
confrontaciones generacionales entre los aficionados de diferente
épocas. Es una forma, aunque un tanto primitiva, de respetar
la tradición en una actividad vital como el fútbol.
En El Salvador, tan sólo habían abandonado las canchas
jugadores como Salvador Flamenco Cabezas, Mauricio ''Pipo'' Rodríguez,
Guillermo Castro y más acá Norberto Huezo, Mauricio
Alfaro, José Luis Rugamas, Paco Jovel y ya se había
formado en torno a ellos un manto de olvido que los envolvió,
alejnadolos del interés de los afcionados y lo que es peor,
de los niños.
Otro factor que ha contribuido para deteriorar la imagen de grandes
futbolistas está relacionado con su incursión en el
campo de la dirección técnica.
Asumiendo como válido y explicable el impulso natural de
muchos exfutbolistas por prolongar su participación en el
ambiente a través de la función técnica, hay
que decirque su imagen cambia radicalmente y ya será analizado
y enjuiciado por lo que haga en su nueva gestión.
Su gran presencia de futbolista se irá diluyendo lentamente
y se convertirá en uno más de tantos. Sucedió
con Raúl Magaña, ''Pipo'' Rodríguez, Salvador
Mariona, Guillermo Cstro, José Luis Rugamas, ''Tuco'' Alfaro,
y está sucediendo con Jaime Rodríguez.
El verdadero aficionado no abunda en nuestro medio, debe estar por
encima del hecho circunstancial y puntual en la vida del gran futbolísta.
Sólo se debe rescatar la grandeza de su juego y la fuerza
de su personalidad, y así, a despecho del tiempo transcurrido
y de las otras actividades que intente, su imagen permanecerá
nítida y transparente en su recorrido por lo caminos de la
tradición.
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