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Remesas bajo mayor escrutinio
Los controles más estrictos que EE.UU. ha aplicado a los
envíos de dinero al exterior tras el 11 de septiembre podrían
complicarle la vida a los inmigrantes salvadoreños y afectar
el flujo de remesas
Omar Cabrera
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Mostrar un documento de identificación a la hora de enviar
dinero de los Estados Unidos a cualquier parte del mundo es un requisito
cada vez más difícil de eludir, luego de los atentados
terroristas del 11 de septiembre del año pasado.
La exigencia ocasionará problemas a muchos indocumentados,
y los salvadoreños no son la excepción. Así
lo dijeron ayer representantes de agencias de envío consultadas
por El Diario de Hoy.
El diario estadounidense The New York Times publicó
también ayer un reportaje, donde se plasma que los ilegales
están preocupados por el cruce de información que
las autoridades estadounidenses puedan hacer. Ellos temen que los
datos sirvan para iniciar deportaciones de indocumentados.
Para El Salvador el tema es de particular importancia, dado que
uno de cada cinco salvadoreños reside en Estados Unidos,
y el dinero que ellos envían sobrepasa el 12 por ciento de
toda la producción del país.
Mayor recelo
La exigencia legal de mostrar una identificación al momento
de enviar remesas no es nueva. Sin embargo, el dueño de una
agencia de envíos en Washington D.C. dijo ayer que muchas
empresas no la han cumplido a cabalidad.
El comerciante, que pidió no ser identificado, aseguró
que su agencia transfiere a El Salvador cerca de un millón
de dólares cada tres meses. A muchos de sus clientes, no
se les pide un documento de identificación.
La crisis provocada por la voladura de las torres gemelas puso a
los Estados Unidos en alerta máxima. Como una de tantas medidas,
las autoridades comenzaron a mandar a los bancos y a las agencias
de envío cartas donde les recordaban que deben requerir una
identificación a cualquier persona que envíe al exterior
cualquier cantidad de dinero.
No se sabe cuántos salvadoreños residentes en la tierra
de Lincoln no poseen ningún documento legal. Lo que sí
es seguro es que hay muchos.
Fuentes entrevistadas por El Diario de Hoy en Washington creen que
la necesidad obligará a estos compatriotas a obtener papeles
falsos. Si lo hacen, estarán incurriendo en el delito de
falsedad material, que en el caso de los inmigrantes puede ser motivo
de deportación.
El gerente de Remesas Familiares del Banco Cuscatlán en El
Salvador, Édgar Durán, difiere del punto de vista
que las fuentes en Washington tienen.
Durán sostiene que su institución siempre ha exigido
un documento de identidad a quien manda una remesa.
Penas más duras
Según él, lo que sí ha ocurrido después
de los atentados de AlQaeda es que Estados Unidos endureció
las penas para quienes incumplan esas disposiciones presentando,
por ejemplo, documentos falsos.
Un punto de vista similar es el que tiene la subgerente de Operaciones
para El Salvador de la multinacional Western Union, Ingrid Anaya.
Anaya asegura que muchos salvadoreños que no tienen documento
de identidad le piden a sus empleadores o a algún conocido,
que hagan la transferencia por ellos.
El ejecutivo del Cuscatlán minimizó los efectos que
las nuevas disposiciones pueden tener en el envío de remesas.
Tanto él como la representante de Western Union se basaron
en el hecho que el flujo de las remesas continúa creciendo.
Sin embargo, los datos oficiales reflejan que este año la
tasa de crecimiento ha sido menor que en 2001 (detalle en infográfico).
¿Estarán influyendo las nuevas medidas en esta desaceleración
del ritmo? Por ahora, esa es una pregunta muy difícil de
responder.
El temor de EE.UU.
Las autoridades norteamericanas están convencidas de que
la red AlQaeda hizo envíos desde y hacia territorio
estadounidense.
- Apenas tres días antes de los ataques, dos de los terroristas
transfirieron unos $15,000 a un receptor en los Emiratos Árabes
Unidos.
- Los nombres de los delincuentes no estaban en la famosa lista
negra en ese momento.
- Los envíos fueron hechos a través de Western Union,
según el diario The New York Times.
- El rotativo añade que un representante de la empresa de
envíos declinó comentar si la cercanía de las
transferencias no daba lugar a sospechas.
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