Domingo 2 de septiembre de 2001



























Evangelio para domingo
San Lucas 14, 1. 7-14

El que se ensalza será humillado

Un sábado, Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes, y ellos lo observaban.

Jesús notó que los invitados trataban de ocupar los puestos de honor, por lo que les dio esta lección: "Cuando alguien te invite a un banquete de bodas, no escojas el mejor lugar. Puede ocurrir que haya sido invitado otro más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga y te diga: deja tu lugar a esta persona. Y con gran vergüenza tendrás que ir a ocupar el último lugar. Al contrario, cuando te inviten ponte en el último lugar y así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: amigo, ven más arriba. Esto será un gran honor para ti ante los demás invitados. Porque el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado".

Jesús dijo también al que lo había invitado: "Cuando des un almuerzo o una comida, no invites a tus amigos, hermanos, parientes o vecinos ricos, porque ellos a su vez te invitarán a ti y así quedarás compensado. Cuando des un banquete, invita más bien a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos. ¡Qué suerte para ti si ellos no pueden compensarte! Pues tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos".

Jesús: invitado especial

"Y sucedió..."

En este pasaje del Evangelio de Lucas, Jesús continúa haciendo advertencias a los fariseos, quienes se consideraban los mejores en el camino de la perfección.

El contexto inmediato de las palabras de Jesús es el de una boda judía, una fiesta familiar, íntima, que se prolongaba por varios días. Pero también alude al "banquete eterno", donde supuestamente algunos se consideraban privilegiados por su conocimiento de la ley o por sus méritos personales...

¡Con Jesús las cosas cambian: la salvación no se compra o adquiere como cualquier producto!

"Cuando seas convidado..."

Es claro que lo que Jesús pide a sus discípulos es una actitud de humilde sencillez. Él de ninguna manera aconsejaría "buscar los últimos lugares" como una estrategia para conseguir los primeros.

Lucas ilustra, con este relato, la actitud de la humildad como condición para seguir a Jesús. Por eso, la arrogancia del soberbio es contrapuesta a la sencillez del humilde.

"Y serás dichoso..."

Jesús también hace una crítica a la sociedad de su tiempo y a las instituciones, porque sus relaciones estaban basadas en intereses denigrantes. Era una sociedad interesada.

Jesús, en cambio, dice que aun en el compartir y en la relación interpersonal no deben existir intereses mezquinos.

Con Jesús la felicidad se convierte en signo de resurrección porque en el banquete que Él ofrece, pobres y ricos son igualmente invitados, ante Dios no hay diferencias preestablecidas. Además, ante Él, todos somos pobres necesitados de su amor...

"Y nosotros..."

Jesús no fue una persona cómoda para los importantes de su tiempo. Tampoco lo es para los de ahora. Hoy nos da la lección de la humildad y de la generosidad desinteresada.

La crítica de Jesús a los fariseos sigue vigente. El mensaje central de la enseñanza de hoy podría expresarse de la siguiente forma: "Cuida con mucha delicadeza la finalidad de lo que haces. Tus motivos tienen que ser muy claros, muy nítidos, según el Evangelio que Jesús ha predicado, y del que Él es ejemplo vivo y práctico. Hazlo todo realmente por amor a Dios y al prójimo".

¡Que esta finalidad no se ensucie con motivos personales de egoísmo!

P. Sixto Alfonso Flores, Sdb

Este evangelio y el comentario lo puede leer también en la página www.escogecr.com. Dios lo bendiga.





[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com