Lunes 2 de julio de 2001


Con mucho orden

Paraguay alcanzó las semifinales del mundial Sub-20 al derrotar a la República Checa

Agencia EFE

Paraguay se aseguró ayer un lugar entre las cuatro mejores selecciones del Mundial sub'20, al vencer en Mendoza por 1-0 a República Checa en un partido en el que la mayor virtud del equipo suramericano fue su fortaleza anímica para mantener el orden cuando se quedó en inferioridad numérica.

Un gol de cabeza del centrocampista Santiago Salcedo en el minuto 32 dio el triunfo al equipo paraguayo y la clasificación para las semifinales del torneo, en las que se deberá medir con Argentina en Buenos Aires.

En esta instancia, Paraguay no podrá contar con el ariete Julio González, expulsado al '26, ni con el defensa Emilio Martínez, por acumulación de cartulinas amarillas.

Con el argumento de la presión sobre la pelota, República Checa ejerció un marcado predominio sobre Paraguay en los primeros minutos del partido, aunque ese mejor rendimiento no se reflejó en la cantidad de situaciones de gol.

Los checos tuvieron superioridad numérica en la zona media, y la aprovecharon no sólo para el marcaje sino también para traspasar la línea de centrocampistas paraguayos, que no hacía pie y rara vez "entregaba" a los adversarios para que sus defensas resolvieran sin problemas.

Paraguay era una suma de voluntades, pero también un equipo partido, sin volumen de juego por la falta de circuitos futbolísticos y excesivamente dependiente de su ariete Julio González, quien, para colmo de males, se hizo expulsar ingenuamente a los 26 minutos.

De la nada

Cuando nadie lo esperaba, el equipo suramericano logró adelantarse en el marcador con lo que mejor hace históricamente: el juego aéreo. En el minuto 32, un tiro libre desde el sector izquierdo del ataque paraguayo fue enviado de cabeza al centro del área por Emilio Martínez y a la red por Salcedo con otro testarazo.

Paraguay armó una doble línea de cuatro en el segundo tiempo y dejó muy cerca de ella a Fredy Bareiro y un poco más lejos al solitario Cristian Fatecha, en su intento por defender el resultado y dejar a dos hombres para el contraataque.

El campo de juego se convirtió entonces en un plano inclinado hacia la meta de Diego Barreto, que pese a ver el dominio del conjunto europeo casi no pasó sobresaltos por la incapacidad de República Checa para hacer un hueco en esa muralla defensiva albirroja.

A la selección europea pareció pesarle la responsabilidad de tener que ir a buscar el partido, objetivo para el cual utilizó casi como herramientas exclusivas a los centros, que los defensas paraguayos se cansaron de despejar.


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