Lunes 17 de diciembre 2001



























Misioneros de alegría y esperanza

Los esposos Richard y Cathy Shephard son dos payasos estadounidenses que hace un par de años llegaron a nuestro país para brindar diversión y mensajes de esperanza a niños y adolescentes. Ellos pertenecen a la hermandad cristiana internacional "La Familia".

José Osmín Monge
El Diario de Hoy

Richard y Cathy, junto a cuatro de sus nueve hijos, al llegar a El Salvador traían consigo el firme deseo de compartir su alegría y la palabra de Dios con niños y niñas de todos los rincones.

Esa era la misión que les encomendó la organización cristiana internacional "La Familia", con sede en los Estados Unidos, a la que ellos pertenecen.

A llegar a nuestro territorio le dieron por nombre a su comunidad "Refugio de Paz". Este grupo familiar hasta el día de hoy ha llevado a cabo sus actividades de evangelización y sus obras sociales con amor y sobre todo con mucho humor.

Durante estos dos años de estadía aquí, los esposos Shephard han visitado hogares para niños abandonados, escuelas, campamentos de damnificados y muchos pueblos, en donde han llevado asistencia espiritual, esperanza y diversión.

Su evangelización llama mucho la atención. Para compartir la palabra divina no utilizan ropa formal (camisas mangas largas, sacos, corbatas o vestidos abajo de las rodilla), sino coloridos y holgados pantalones y estrambóticas pelucas.

Y es que ellos son payasos misioneros, quienes con sus caras pintarrajeadas y con su alocadas ocurrencias llegan hasta el fondo de los corazones y de las mentes de quienes los observan y los escuchan.

Muy satisfechos

Ellos llevan a muchos lugares su espectáculo, que está cargado de música, juegos, sorpresas y risas.

"Tratamos de entretener a los chicos. En nuestras presentaciones artísticas llevamos nuestros mensajes. Hacemos figuras con globos, pintamos a los niños y hacemos presentaciones de títeres", comenta el señor Shephard con su característico acento norteamericano.

Según está pareja de payasos, la mayor satisfacción de ellos es ver a los niños y a las niñas sonreír y sentirse bien.

Sus presentaciones no tienen ningún costo, el único pago que obtienen a cambio son los aplausos y las carcajadas de los pequeños y de los adolescentes.

"A las personas necesitadas también le hemos llevado ayuda, como ropa y alimentos; pero lo más importante han sido los mensajes de esperanza y de fe que les hemos brindado",expresa el señor Shephard.

A pesar de que no pueden hablar bien el español se las arreglan para que los niños entiendan sus mensajes, para ello se valen de un lenguaje sencillo y de una comunicación con muchos gestos.

Una gran familia

"La Familia" es una hermandad cristiana dedicada a sembrar por todo el mundo la palabra y el amor de Dios. Su objetivo es brindar consuelo, asistencia y atención a los necesitados, procurando seguir el modelo de Jesucristo, quien definió su misión en términos de "dar buenas nuevas a los pobres... sanar a los quebrantados de corazón... pregonar libertad a los cautivos... dar vista a los ciegos... poner en libertad a los oprimidos y anunciar el año agradable del Señor".

"La Familia" cuenta con unos 5.000 voluntarios mayores de edad consagrados a labores misioneras. Se encuentran repartidos en mil centros o comunidades de más de sesenta países. Viven con sus hijos, quienes &emdash;en la medida de lo posible&emdash; participan activamente en el apostolado de sus padres.

Muchas de las comunidades participan en labores de asistencia a personas de los estratos sociales menos favorecidos.

En su tarea de llevar auxilio e infundir esperanza a los necesitados, "La Familia" colabora con personas y entidades de las más diversas características culturales, étnicas y religiosas.

Sus iniciativas de repartir artículos de primera necesidad a los desfavorecidos y siniestrados se ven reforzadas con frecuencia por los aportes caritativos de personas, empresas y organizaciones que comparten sus inquietudes.

Los miembros de esta hermandad, como los Shephard, se toman muy en serio su misión de predicar con el ejemplo el amor cristiano, adoptando un modo de vida cooperativo similar al practicado por los primeros cristianos.

Un poco de historia

"La Familia" tuvo su origen en 1968 en la localidad de Huntington Beach, California. Ahí David Berg, fundador del movimiento, inició junto con su esposa e hijos adolescentes un apostolado entre los jóvenes de la contracultura "hippie" que frecuentaban en gran número esa ciudad-balneario.

Muchos experimentaron una profunda transformación espiritual al tomar conciencia de la existencia de Dios y descubrir que podían llegar a establecer una relación estrecha y personal con Él por intermedio de Jesucristo.

Algunos decidieron consagrar su vida al servicio de Dios y el prójimo en colaboración con el señor Berg. Así se inició "La Familia". Si bien no llegó a conocerse por ese nombre sino hasta años después.

Hacia fines de 1969, cuando el movimiento contaba con unos cien integrantes, los medios de difusión lo apodaron "The children of God" (Los niños &emdash;o hijos&emdash; de Dios). Ya en 1972 se habían fundado 130 comunidades en una diversidad de países.

A principios de 1978 se disolvió oficialmente la agrupación "Los niños de Dios" y se formó un nuevo movimiento de estructura diferente al que se denominó "La Familia del Amor". En años recientes se les ha llegado a conocer simplemente como "La Familia".





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