Misioneros de
alegría y esperanza
Los esposos Richard y Cathy Shephard son
dos payasos estadounidenses que hace un par de
años llegaron a nuestro país para
brindar diversión y mensajes de esperanza
a niños y adolescentes. Ellos pertenecen
a la hermandad cristiana internacional "La
Familia".
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
Richard
y Cathy, junto a cuatro de sus nueve hijos, al
llegar a El Salvador traían consigo el
firme deseo de compartir su alegría y la
palabra de Dios con niños y niñas
de todos los rincones.
Esa era la misión que les
encomendó la organización
cristiana internacional "La Familia", con sede
en los Estados Unidos, a la que ellos
pertenecen.
A llegar a nuestro territorio le dieron por
nombre a su comunidad "Refugio de Paz". Este
grupo familiar hasta el día de hoy ha
llevado a cabo sus actividades de
evangelización y sus obras sociales con
amor y sobre todo con mucho humor.
Durante estos dos años de
estadía aquí, los esposos Shephard
han visitado hogares para niños
abandonados, escuelas, campamentos de
damnificados y muchos pueblos, en donde han
llevado asistencia espiritual, esperanza y
diversión.
Su evangelización llama mucho la
atención. Para compartir la palabra
divina no utilizan ropa formal (camisas mangas
largas, sacos, corbatas o vestidos abajo de las
rodilla), sino coloridos y holgados pantalones y
estrambóticas pelucas.
Y es que ellos son payasos misioneros,
quienes con sus caras pintarrajeadas y con su
alocadas ocurrencias llegan hasta el fondo de
los corazones y de las mentes de quienes los
observan y los escuchan.
Muy satisfechos
Ellos llevan a muchos lugares su
espectáculo, que está cargado de
música, juegos, sorpresas y risas.
"Tratamos de entretener a los chicos. En
nuestras presentaciones artísticas
llevamos nuestros mensajes. Hacemos figuras con
globos, pintamos a los niños y hacemos
presentaciones de títeres", comenta el
señor Shephard con su
característico acento norteamericano.
Según está pareja de payasos,
la mayor satisfacción de ellos es ver a
los niños y a las niñas
sonreír y sentirse bien.
Sus presentaciones no tienen ningún
costo, el único pago que obtienen a
cambio son los aplausos y las carcajadas de los
pequeños y de los adolescentes.
"A las personas necesitadas también le
hemos llevado ayuda, como ropa y alimentos; pero
lo más importante han sido los mensajes
de esperanza y de fe que les hemos
brindado",expresa el señor Shephard.
A pesar de que no pueden hablar bien el
español se las arreglan para que los
niños entiendan sus mensajes, para ello
se valen de un lenguaje sencillo y de una
comunicación con muchos gestos.
Una gran familia
"La Familia" es una hermandad cristiana
dedicada a sembrar por todo el mundo la palabra
y el amor de Dios. Su objetivo es brindar
consuelo, asistencia y atención a los
necesitados, procurando seguir el modelo de
Jesucristo, quien definió su
misión en términos de "dar buenas
nuevas a los pobres... sanar a los quebrantados
de corazón... pregonar libertad a los
cautivos... dar vista a los ciegos... poner en
libertad a los oprimidos y anunciar el
año agradable del Señor".
"La Familia" cuenta con unos 5.000
voluntarios mayores de edad consagrados a
labores misioneras. Se encuentran repartidos en
mil centros o comunidades de más de
sesenta países. Viven con sus hijos,
quienes &emdash;en la medida de lo
posible&emdash; participan activamente en el
apostolado de sus padres.
Muchas de las comunidades participan en
labores de asistencia a personas de los estratos
sociales menos favorecidos.
En su tarea de llevar auxilio e infundir
esperanza a los necesitados, "La Familia"
colabora con personas y entidades de las
más diversas características
culturales, étnicas y religiosas.
Sus iniciativas de repartir artículos
de primera necesidad a los desfavorecidos y
siniestrados se ven reforzadas con frecuencia
por los aportes caritativos de personas,
empresas y organizaciones que comparten sus
inquietudes.
Los miembros de esta hermandad, como los
Shephard, se toman muy en serio su misión
de predicar con el ejemplo el amor cristiano,
adoptando un modo de vida cooperativo similar al
practicado por los primeros cristianos.
Un poco de historia
"La Familia" tuvo su origen en 1968 en la
localidad de Huntington Beach, California.
Ahí David Berg, fundador del movimiento,
inició junto con su esposa e hijos
adolescentes un apostolado entre los
jóvenes de la contracultura "hippie" que
frecuentaban en gran número esa
ciudad-balneario.
Muchos experimentaron una profunda
transformación espiritual al tomar
conciencia de la existencia de Dios y descubrir
que podían llegar a establecer una
relación estrecha y personal con
Él por intermedio de Jesucristo.
Algunos decidieron consagrar su vida al
servicio de Dios y el prójimo en
colaboración con el señor Berg.
Así se inició "La Familia". Si
bien no llegó a conocerse por ese nombre
sino hasta años después.
Hacia fines de 1969, cuando el movimiento
contaba con unos cien integrantes, los medios de
difusión lo apodaron "The children of
God" (Los niños &emdash;o hijos&emdash;
de Dios). Ya en 1972 se habían fundado
130 comunidades en una diversidad de
países.
A principios de 1978 se disolvió
oficialmente la agrupación "Los
niños de Dios" y se formó un nuevo
movimiento de estructura diferente al que se
denominó "La Familia del Amor". En
años recientes se les ha llegado a
conocer simplemente como "La Familia".