Miércoles 12 de diciembre 2001



























Un albergue para los ancianos

El terremoto de febrero destruyó las instalaciones del Hogar de Ancianos Oasis de San Francisco, de San Pedro Nonualco, La Paz. Ahora gracias al esfuerzo de personas e instituciones altruistas ha logrado ser reconstruido.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Julio César Avilés

Las personas de la tercera edad que estaban albergadas en el hogar de ancianos de San Pedro Nonualco se salvaron de morir durante el terremoto de febrero pasado gracias a la voluntad de Dios.

La casa en la que estaba ubicado el asilo, a un costado de la iglesia, en el centro del pueblo, sucumbió a la fuerza destructora del sismo y apenas hubo tiempo para sacar a los internos a la calle.

Aunque ninguno resultó con golpes, desde entonces comenzó un corto peregrinaje debido a que no tenían un lugar para pasar la noche ni mucho menos donde alimentarse.

Pero el señor Roberto Gómez, residente en el lugar, desinteresadamente se encargó de llevarlos a su casa y les brindó las atenciones necesarias mientras se encontraba una solución a este problema.

Once meses después del segundo terremoto, ahora los ancianos tienen una vez más una casa propia, construida gracias al apoyo de varias instituciones y personas altruistas, así como también a la ayuda de los miembros de la Asociación de Damas de Organismos Internacionales (ADOI).

Un proyecto de amor

Desde el 26 de agosto de 1979, el Hogar de Ancianos Oasis de San Francisco se ha convertido en el refugio de centenares de personas de la tercera edad, originarios de la zona de San Pedro Nonualco y de Chalatenango, Sonsonate, San Salvador y Santa Ana.

El mantenimiento de esta obra, a lo largo de su historia, ha sido posible gracias a la ayuda de personas benefactoras, comités de ayuda y organismos no gubernamentales.

"Aunque la labor ha sido difícil y a veces casi imposible, nunca se ha dejado de brindar atención integral a los internos, quienes están muy agradecidos con los cuidados que les proporcionan los encargados", dice la señora Edith Maritza de Valencia, presidenta del asilo.

El reconstruido hogar, que fue inaugurado el uno de diciembre pasado, cuenta con todas las comodidades necesarias para atender a los ancianos.

Amplios dormitorios, comedor, jardines y sala de espera forman parte de la nueva estructura, la que, por el momento, beneficiara a unos 10 internos.

La Asociación de Damas de Organismos Internacionales se convirtió en uno de los pilares fundamentales en la construcción de esta obra.

ADOI es una institución sin fines de lucro que funciona desde hace unos 20 años en el país y está formada por las esposas de funcionarios de organismos internacionales que laboran en El Salvador.

Desde su fundación, la entidad trabaja en beneficio de la niñez y de las personas de la tercera edad de nuestro país.

Una de sus obras más recientes ha sido la construcción del Hogar de Ancianos Oasis de San Francisco.

Palabras de agradecimiento

Sergio Antonio Orellana, alcalde de San Pedro Nonualco

"Nuestros ancianos ahora tienen un hogar en el cual pueden recibir atención integral, gracias al esfuerzo de la comunidad y de personas altruistas".

María Silvina Ahumada de Touz, miembro de ADOI

"Esta obra ha sido posible gracias al apoyo que nos han brindado muchas personas de buen corazón, la cual ha sido edificada en beneficio de los ancianos salvadoreños".

Padre Pedro Celestino Palacios, párroco de San Pedro Nonualco

"Esta es una obra de amor y esperanza que ha sido construida en beneficio de las personas de la tercera edad que están desamparadas. Dios bendiga a quienes han colaborado con esta obra de amor".





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