Un albergue para los
ancianos
El terremoto de febrero destruyó
las instalaciones del Hogar de Ancianos Oasis de
San Francisco, de San Pedro Nonualco, La Paz.
Ahora gracias al esfuerzo de personas e
instituciones altruistas ha logrado ser
reconstruido.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
EDH/Julio César
Avilés
Las
personas de la tercera edad que estaban
albergadas en el hogar de ancianos de San Pedro
Nonualco se salvaron de morir durante el
terremoto de febrero pasado gracias a la
voluntad de Dios.
La casa en la que estaba ubicado el asilo, a
un costado de la iglesia, en el centro del
pueblo, sucumbió a la fuerza destructora
del sismo y apenas hubo tiempo para sacar a los
internos a la calle.
Aunque ninguno resultó con golpes,
desde entonces comenzó un corto
peregrinaje debido a que no tenían un
lugar para pasar la noche ni mucho menos donde
alimentarse.
Pero el señor Roberto Gómez,
residente en el lugar, desinteresadamente se
encargó de llevarlos a su casa y les
brindó las atenciones necesarias mientras
se encontraba una solución a este
problema.
Once meses después del segundo
terremoto, ahora los ancianos tienen una vez
más una casa propia, construida gracias
al apoyo de varias instituciones y personas
altruistas, así como también a la
ayuda de los miembros de la Asociación de
Damas de Organismos Internacionales (ADOI).
Un proyecto de amor
Desde el 26 de agosto de 1979, el Hogar de
Ancianos Oasis de San Francisco se ha
convertido en el refugio de centenares de
personas de la tercera edad, originarios de la
zona de San Pedro Nonualco y de Chalatenango,
Sonsonate, San Salvador y Santa Ana.
El mantenimiento de esta obra, a lo largo de
su historia, ha sido posible gracias a la ayuda
de personas benefactoras, comités de
ayuda y organismos no gubernamentales.
"Aunque
la labor ha sido difícil y a veces casi
imposible, nunca se ha dejado de brindar
atención integral a los internos, quienes
están muy agradecidos con los cuidados
que les proporcionan los encargados", dice la
señora Edith Maritza de Valencia,
presidenta del asilo.
El reconstruido hogar, que fue inaugurado el
uno de diciembre pasado, cuenta con todas las
comodidades necesarias para atender a los
ancianos.
Amplios dormitorios, comedor, jardines y sala
de espera forman parte de la nueva estructura,
la que, por el momento, beneficiara a unos 10
internos.
La Asociación de Damas de Organismos
Internacionales se convirtió en uno de
los pilares fundamentales en la
construcción de esta obra.
ADOI es una institución sin fines de
lucro que funciona desde hace unos 20
años en el país y está
formada por las esposas de funcionarios de
organismos internacionales que laboran en El
Salvador.
Desde su fundación, la entidad trabaja
en beneficio de la niñez y de las
personas de la tercera edad de nuestro
país.
Una de sus obras más recientes ha sido
la construcción del Hogar de Ancianos
Oasis de San Francisco.
Palabras de agradecimiento
Sergio Antonio Orellana, alcalde de San Pedro
Nonualco
"Nuestros ancianos ahora tienen un hogar en
el cual pueden recibir atención integral,
gracias al esfuerzo de la comunidad y de
personas altruistas".
María Silvina Ahumada de Touz, miembro
de ADOI
"Esta obra ha sido posible gracias al apoyo
que nos han brindado muchas personas de buen
corazón, la cual ha sido edificada en
beneficio de los ancianos
salvadoreños".
Padre Pedro Celestino Palacios,
párroco de San Pedro Nonualco
"Esta es una obra de amor y esperanza que ha
sido construida en beneficio de las personas de
la tercera edad que están desamparadas.
Dios bendiga a quienes han colaborado con esta
obra de amor".