Miércoles 21 de noviembre 2001


Un hormiguero gigante

Más de un centenar de personas, entre voluntarios, periodistas y delegados, sufrieron un calvario para poder obtener sus acreditaciones. Aún con los desórdenes, los VI Juegos Centroamericanos ya han empezado a tomar calor.

Rodrigo Baires Q.
Enviado Especial ciudad de Guatemala

"Yo venía por mi acreditación... Me dijeron que viniera hoy pero no la tienen", comentó un voluntario a las puertas de las oficinas del Comité Organizador de los IV Juegos Deportivos Centroamericanos de Guatemala 2001 (COJUCA). Su caso no era el único.

Adentro del local, en el salón principal, una veintena de voluntarios, periodistas y delegados de diferentes deportes y países esperaban pacientemente para que fueran llamados para tomarles la fotografía de sus acreditaciones.

A pocos pasos, el mítico Teodoro Palacios Flores, otrora gran atleta guatemalteco y actual miembro de la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CONFEDE), mataba el tiempo platicando con el recién elegido presidente de la CONFEDE, Oswaldo Méndez, mientras la fila de gente permanecía inmóvil.

El Comité Organizador había dispuesto que del 5 al 18 de noviembre se estaría acreditando a voluntarios, periodistas locales, delegaciones deportivas y otras personalidades del deporte guatemalteco. En total, cuatro mil 756 identificaciones saldrían de la pequeña oficina ubicada en el primer piso de la oficina del COJUCA en trece días, según las estimaciones de Milton Orozco, coordinador general de informática de Comité.

Sin embargo a la larga las fallas constantes en el sistema de acreditación retrasó todo el proceso. "Se había establecido que los periodistas se acreditaran un día determinado pero cuando vinimos habían atletas, delegados, voluntarios... Todo tipo de gente", comentó Eddy Recinos, periodistas de Siglo XXI.

Adentro y afuera

Y es que, aún con el envío previo de formularios y fotografías, el COJUCA no pudo cumplir con sus tiempos de producción y era necesario volver a meter los datos en el programa de acreditación.

Pero la desorganización iba más allá, cuando algunos voluntarios llegaron por sus identificaciones oficiales y estas no estaban listas. "Yo me inscribí con dos amigos más pero hoy no encuentran la credencial de uno de ellos", relató Alfredo Ortíz, voluntario de informática para el sóftbol. A su lado, en la entrada del edificio, otras voluntarias intentaban repartir un grupo de credenciales que estaban listas pero sus dueños no aparecían por ninguna parte.

Cuando el reloj marcaba las cinco de la tarde la desesperación y el cansancio se hizo presente. Una niña le decía a su madre que se fueran ya. "Quedate quieta que sólo le van a tomar una foto a mami", respondió la señora ante la suplica de su hija. La niña desistió de sus lamentos pero en su cara el aburrimiento era patente mientras su madre volvió a preguntar cuanto faltaba para el trámite.

Quince minutos después, el sistema de acreditaciones volvió a fallar y los encargados anunciaron que a las 8:00 de la mañana del día siguiente se volvería a acreditar. Aquellos que corrieron con suerte y se tomaron la foto tendrían sus credenciales en 48 horas, a un día de la ceremonia de apertura de la justa regional.


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