Un hormiguero
gigante
Más de un centenar de personas,
entre voluntarios, periodistas y delegados,
sufrieron un calvario para poder obtener sus
acreditaciones. Aún con los
desórdenes, los VI Juegos
Centroamericanos ya han empezado a tomar
calor.
- Rodrigo
Baires Q.
- Enviado
Especial ciudad de Guatemala
"Yo venía por mi
acreditación... Me dijeron que viniera
hoy pero no la tienen", comentó un
voluntario a las puertas de las oficinas del
Comité Organizador de los IV Juegos
Deportivos Centroamericanos de Guatemala 2001
(COJUCA). Su caso no era el único.
Adentro del local, en el salón
principal, una veintena de voluntarios,
periodistas y delegados de diferentes deportes y
países esperaban pacientemente para que
fueran llamados para tomarles la
fotografía de sus acreditaciones.
A pocos pasos, el mítico Teodoro
Palacios Flores, otrora gran atleta guatemalteco
y actual miembro de la Confederación
Deportiva Autónoma de Guatemala
(CONFEDE), mataba el tiempo platicando con el
recién elegido presidente de la CONFEDE,
Oswaldo Méndez, mientras la fila de gente
permanecía inmóvil.
El Comité Organizador había
dispuesto que del 5 al 18 de noviembre se
estaría acreditando a voluntarios,
periodistas locales, delegaciones deportivas y
otras personalidades del deporte guatemalteco.
En total, cuatro mil 756 identificaciones
saldrían de la pequeña oficina
ubicada en el primer piso de la oficina del
COJUCA en trece días, según las
estimaciones de Milton Orozco, coordinador
general de informática de
Comité.
Sin embargo a la larga las fallas constantes
en el sistema de acreditación
retrasó todo el proceso. "Se había
establecido que los periodistas se acreditaran
un día determinado pero cuando vinimos
habían atletas, delegados, voluntarios...
Todo tipo de gente", comentó Eddy
Recinos, periodistas de Siglo XXI.
Adentro y afuera
Y es que, aún con el envío
previo de formularios y fotografías, el
COJUCA no pudo cumplir con sus tiempos de
producción y era necesario volver a meter
los datos en el programa de
acreditación.
Pero la desorganización iba más
allá, cuando algunos voluntarios llegaron
por sus identificaciones oficiales y estas no
estaban listas. "Yo me inscribí con dos
amigos más pero hoy no encuentran la
credencial de uno de ellos", relató
Alfredo Ortíz, voluntario de
informática para el sóftbol. A su
lado, en la entrada del edificio, otras
voluntarias intentaban repartir un grupo de
credenciales que estaban listas pero sus
dueños no aparecían por ninguna
parte.
Cuando el reloj marcaba las cinco de la tarde
la desesperación y el cansancio se hizo
presente. Una niña le decía a su
madre que se fueran ya. "Quedate quieta que
sólo le van a tomar una foto a mami",
respondió la señora ante la
suplica de su hija. La niña
desistió de sus lamentos pero en su cara
el aburrimiento era patente mientras su madre
volvió a preguntar cuanto faltaba para el
trámite.
Quince minutos después, el sistema de
acreditaciones volvió a fallar y los
encargados anunciaron que a las 8:00 de la
mañana del día siguiente se
volvería a acreditar. Aquellos que
corrieron con suerte y se tomaron la foto
tendrían sus credenciales en 48 horas, a
un día de la ceremonia de apertura de la
justa regional.