Lago de joyas
arqueológicas
El lago de Güija es una de las zonas
turísticas y arqueológicas mas
importantes del país. En sus islas y
riberas existen vestigios que datan desde 800
años después de Cristo.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- FOTOS
EDH/CÉSAR AVILÉS
El
municipio de Metapán, en Santa Ana, es un
lugar privilegiado por Dios. Sus bellezas
naturales, el panorama de sus lagos y la
exuberancia de sus tierras hacen que sus
visitantes se maravillen ante él.
Este rincón salvadoreño cuenta
con varios lugares turísticos, entre
ellos el lago de Güija, sitio de riberas
pintorescas, donde descansan blancas y morenas
garzas y donde anidan coloridas aves que
completan la sonoridad del lugar con su
melodioso canto.
En este lago se suelen ver a hombres, mujeres
y niños dedicarse a la pesca. Muchos lo
hacen en lanchas, y otros lanzando desde las
orillas sus rudimentarias redes. El clima es
agradable y las tibias aguas parecen tornarse
entre azul y verde.
Bosque seco
Güija se encuentra en una región
altamente volcánica y es rodeada por
antiguos flujos de lava y volcanes. Las
tradiciones orales de los pobladores cuentan que
ese lago se formó hace unos mil
años cuando una erupción
obstruyó un río y creó un
embalse natural.
La región es seca y cálida, con
suelos rocosos y no muy generosos para la
agricultura. Este ambiente sostiene un tipo de
bosque llamado "tropical seco", conformado por
árboles y otras plantas muy resistentes a
los veranos áridos de la zona.
Una extensión considerable de bosque
seco se conserva en el lado norte del lago,
sobre el volcán de San Diego, y es
considerado el mayor bosque seco que sobrevive
en Centroamérica.
Hoy en día, Güija (que es
compartido con Guatemala) es muy visitado por
turistas nacionales y extranjeros. Sus aguas,
sus paisajes y los sitios arqueológicos
lo han convertido en el sitio ideal para
descansar y estar en contacto con nuestras
raíces y nuestra historia.
El
cerro de las figuras
Este lago está circundado por amplios
campos donde se encuentran ruinas de ciudades
antiguas, tales como las de Ostúa y
Anguiatú o Angue, fundadas por los
españoles y donde existen vestigios de
construcciones de calicanto.
Asimismo de las ciudades indígenas de
Zacualpa y Güijar, que según algunos
relatos, una de ellas existió en el
centro de lo que hoy es el lago, y la otra, en
el cerro Igualtepeque, donde hay vestigios de
construcciones de carácter maya, con
jeroglíficos tallados en roca de un gran
valor arqueológico.
Y es este cerro (conocido también como
"el de las figuras") la mejor atracción
del lago de Güija. Tiene una
extensión aproximada de 20 manzanas, y en
ella se encuentra una de las mayores
concentraciones de petrograbados de
Centroamérica.
Las piedras volcánicas se hallan
amontonadas a un lado y a la orilla de
pequeño cerro, y en ellas se pueden
observar diversos y extraños dibujos, con
los que se rendía tributo a los
dioses.
Hasta el momento no hay un estudio exhaustivo
sobre estos ejemplares de arte rupestre. Se cree
que muchos datan desde el período
postclásico, 800 años
después de Cristo, hasta la
conquista.
"Nadie sabe desde cuándo están
estas piedras. En época de vacaciones
este lugar es muy visitado", expresa el
señor Manuel de Jesús Ruballos,
residente del caserío Zacualpa.
Para llegar a este cerro (que en invierno se
convierte en isla) existen dos vías de
acceso: una es a través del lugar
conocido como "El Desagüe" (por tierra) y
la otra desde el caserío Zacualpa, del
cantón Las Piedras. Desde ahí hay
que transportarse en lancha y remar cuatro
kilómetros en las aguas del lago.
Al encallar en la playa del cerro, los
turistas son recibidos por las ninfas que crecen
en el lugar y por las rocas negras talladas.
Robo
a nuestra cultura
La rica herencia arqueológica del
cerro de las figuras y de otros sitios
históricos cercanos a este lago ha sido
dañada por el saqueo. En diversos puntos,
estructuras enteras han sido destruidas o
robadas.
Según el señor Ruballo, algunas
personas han robado rocas talladas.
"Las piedras más pequeñas se
las han llevado. Algunas rocas han sido
manchadas por personas que desconocen el valor
cultural de este lugar", expresa el señor
Ruballo, una de las personas que está
fomentando el turismo en la zona.
Los petrograbados Igualtepeque siguen
enclavados a orillas del Güija cual
centinelas milenarios, soportando el sol, la
lluvia y el maltrato de personas
indiscriminadas.
¿Cómo llegar?
La mejor vía de acceso hacia el lago
de Güija es a través de la calle que
de la carretera a Metapán conduce al
caserío Zacualpa, por un camino de
tierra.
En los casi cinco kilómetros de su
trayecto, los turistas tienen la oportunidad de
apreciar parte del bosque seco y los cerros y
volcanes de la zona.
Desde Zacualpa se puede llegar en lancha de
motor hasta el cerro de la figuras u otras
islas. Los lancheros cobran entre cuarenta y
cincuenta colones por el viaje.
En las aguas de Güija, los
lugareños se dedican a la pesca. Varias
especies de peces comestibles viven en este
lago.
Los petrograbados del cerro Igualtepeque son
joyas de gran valor arqueológico. Muchas
rocas grabadas han sido saqueadas.