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Los
retos que nos deja Bush
El presidente de la Asociación Nacional de Empresa Privada
(ANEP), Elías Antonio Saca, estima que el país debe
pensar cómo obtener beneficios de la amistad y alianza entre
George Bush y Francisco Flores.
El Diario de Hoy
No
hay duda de que el presidente George W. Bush vino a dar un gran
respaldo a los latinoamericanos y, sobre todo, a la región
centroamericana.
Aquí repitió, en alguna medida, los conceptos que
planteó en sus reuniones en Monterrey y Lima; es decir que
la nueva lucha del progreso se conectará con el libre comercio,
con las libertades públicas, con el combate al terrorismo
y con la lucha contra la corrupción.
El presidente Bush dijo lo que tenía que decir: apoyará,
o por lo menos así puede entenderse, el TPS para beneficiar
a más de 300 mil salvadoreños que se encuentran ilegales
en Estados Unidos .
Nos habló, sin duda, de la posibilidad del libre comercio,
tras advertir, después de conversar con el presidente Francisco
Flores, que si algún país se atrasa, si alguna nación
no quiere subirse al carruaje de la modernidad, negociará,
individualmente, con los que quieran hacerlo.
Bush quiere un vecindario próspero que se encargue de promover
el empleo y el desarrollo. Pero también entender que el TLC
significará cumplir con sistemas democráticos sólidos
y reformas económicas importantes. Sin duda, el presidente
Bush nos dijo ayer que se identifica con aquellos países
que combaten la corrupción, el narcotráfico, el terrorismo.
Por eso, por ejemplo, en la ANEP hemos propuesto sacar de la decisión
de los partidos políticos el nombramiento del presidente
de la Corte de Cuentas.
Otro aspecto a tomar en cuenta es que los beneficios del TLC con
Estados Unidos no llegarán tan pronto. Se debe sobreentender
que antes de concretarse un TLC con Centroamérica se cerrará
un instrumento parecido con naciones como Chile.
Además, deberá pedir autorización al Congreso
para celebrar tratados de libre comercio con los países que
coloque en su agenda. Eso dependerá, en el fondo, de la burocracia
de Estados Unidos.
Otro aspecto que hay que tomar en cuenta es que el presidente Bush
hizo todo lo posible para demostrar que Flores es su amigo y aliado.
El reto será, entonces, cómo sacar beneficios adicionales
de esa amistad y esa alianza.
No niego que a todos los salvadoreños nos gustó, y
nos resultó hermoso, escuchar que el gobernante de la nación
más poderosa del mundo calificara a El Salvador como la
luz que brilla en el continente.
Ese es un calificativo extraordinario, sobre todo si tomamos en
cuenta que viene del presidente de los Estados Unidos. Eso destaca
a El Salvador, y al presidente Francisco Flores, en una posición
privilegiada para entendernos con el gobierno del presidente Bush.
En todo análisis debe incluirse que Bush habló, en
su visita a tres naciones latinoamericanas, de un fondo de 10 mil
millones de dólares para ayudar a los países necesitados.
Recordemos que el éxito de España e Irlanda se debe,
en buena medida, a la ayuda que lograron de Europa para mejorar
la infraestructura y la educación, entre otras cosas.
Los requisitos para acceder a esos recursos serán: la consolidación
de la democracia, la apertura comercial, la capacitación,
la educación y la transparencia.
Será necesario abrir los archivos públicos para combatir
la corrupción. En esto último tendremos que hacer
mucho hincapié en el país.
Finalmente, debe quedarnos claro que Estados Unidos no quitará
los subsidios agrícolas. En ese medida, para negociar el
TLC, habrá que tomar en cuenta las economías asimétricas
y los períodos de disminución de los aranceles a largo
plazo.
De lo contrario, debemos excluir de las negociaciones a los sectores
agrícolas, porque no podemos enfrentar agriculturas monstruosas
con subsidios gigantescos.
No tengo la menor duda de que, frente a los anuncios del presidente
Bush, El Salvador tiene, ante sí, la puerta abierta para
entrar en una nueva era. Si hacemos las cosas bien, sólo
beneficios obtendremos a cambio.
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del Especial de Bush
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