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Eduardo Núñez, politólogo costarricense:

“El verdadero combate a las pandillas es la guerra económica”

El analista destacó que estos grupos delincuenciales siguen cada vez más una lógica de crimen organizado.

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Eduardo Núñez es experto en gobernabilidad democrática, seguridad y políticas públicas. | Foto por Fusades

Las pandillas se asemejan cada vez más a los grupos de crimen organizado y no pueden entenderse solo desde una lógica de seguridad, sino también desde una económica, asegura Eduardo Núñez,  politólogo costarricense y experto en seguridad democrática.

“El verdadero combate al narcotráfico, al igual que el verdadero combate a las pandillas es la guerra económica”, afirma Núñez, pero advierte que estas estructuras mutan y evolucionan su capacidad de enriquecerse mucho más rápido de que lo que las instituciones pueden vigilar.

“Con este flujo de recursos, los pandilleros, al igual que los narcos, están lavando dinero. Están comprando propiedades, haciendo quebrar negocios pequeños para reabrirlos ellos o controlando los sistemas de transporte en las comunidades”, señala. 

Asimismo, advierte que es un error asumir que la principal actividad de las pandillas es matar. “Su principal actividad es extorsionar. Esto les da riqueza y mantiene a sus familias, aceita a la organización y les permite reclutar”.

Para Núñez, el control de las pandillas no solo es territorial, ya que poco a poco han suplantado funciones que eran monopolio del Estado. “Con las extorsiones, han sido capaces de montar un sistema impositivo más eficiente que el del Estado”, dice. 

Con una capacidad de enriquecerse tan fuerte, a juicio del analista, no debe sorprender a nadie el incentivo que existe para participar de estas estructuras.

Por esta razón y sin políticas integradas, Núñez considera que el combate al crimen seguirá siendo ineficiente.

“Las propuestas de mano dura no son sostenibles”

A juicio de Núñez, un problema típico de la región es que los gobiernos creen que hay soluciones inmediatas para los problemas de crimen organizado, y generalmente se decantan por medidas populistas como las políticas de “mano dura”.

Sobre esto, agrega, “en ningún país que ha implementado ‘manos duras’ las reducciones coyunturales de homicidios y violencia han sido sostenibles”. 

“Sin políticas que ataquen los disparadores de violencia y sin un acompañamiento de políticas sociales, el Estado resulta ser muy poco efectivo”, afirma.

Desde su punto de vista, un gobierno debe “decirle a la gente lo que tiene y no lo que quiere escuchar”, pero que esto pasa por plantear cifras reales y soluciones sostenibles, no promesas de acabar la violencia con más violencia.

“Ahí hay una falsa premisa”, advierte. “El crimen no se detiene por la dureza del castigo, sino la probabilidad del mismo y por  eso necesitamos instituciones firmes, pero respetuosas del debido proceso y el estado de Derecho”.

Finalmente, señaló que un Estado que no respeta los derechos humanos no es muy diferente al delincuente que mata en la calle.

Perfil de Eduardo Núñez:

- Ha sido consultor sobre partidos políticos y programas democráticos para organismos como la ONU, BID y OEA.
- Tiene experiencia en análisis de políticas públicas de seguridad, fortalecimiento institucional y participación ciudadana. 
- Fue ponente de la Escuela Centroamericana de Gobierno y Democracia.

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