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Nuevo intento de Obama para cerrar Guantánamo

El Pentágono quiere escuchar la opinión del Congreso sobre localizaciones de las instalaciones donde enviarían internos, si son propiedad de Defensa o no.

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El plan del presidente Barack Obama de cerrar la prisión de Guantánamo, en Cuba, fue rechazado en el Congreso y por los republicanos. | Foto por AP

El plan del presidente Barack Obama de cerrar la prisión de Guantánamo, en Cuba, fue rechazado en el Congreso y por los republicanos.

WASHINGTON. El presidente Barack Obama presentó ayer un nuevo plan para tratar de clausurar la cárcel de Guantánamo mediante el traslado de entre 30 a 60 presos a territorio nacional, con el que busca cerrar “un capítulo” de la historia de EE.UU. y que fue acogido con rechazo en el Congreso y entre los republicanos. 

“No quiero trasladar el problema (de Guantánamo) al siguiente presidente, sea quien sea”, afirmó Obama durante una comparecencia en la Casa Blanca acompañado de su vicepresidente, Joseph Biden, y su secretario de Defensa, Ashton Carter. 

El plan presentado ayer y enviado por el Pentágono al Congreso supone el último intento de Obama para cerrar esa cárcel ubicada en Cuba y cumplir así, en los once meses que le quedan de mandato, con una promesa que arrastra desde su primera campaña electoral en 2008. 

Obama reiteró los argumentos que ha venido defendiendo a favor del cierre del penal: que mantenerlo abierto es “contraproducente” para la lucha antiterrorista, contrario a los valores de EE.UU., “socava” la seguridad nacional en lugar de fortalecerla y daña las relaciones del país con naciones aliadas. 

“Para mí no tiene sentido”, afirmó el precandidato republicano a la presidencia, Marco Rubio. La devolución del territorio de la base, sobre el que Cuba sigue teniendo soberanía, es una de las reclamaciones de La Habana en el marco de las negociaciones con Estados Unidos para normalizar sus relaciones diplomáticas. 

“No se lo vamos a entregar a una dictadura comunista antiestadounidense. No solo no vamos a cerrar Guantánamo; cuando yo sea presidente, si capturamos a un terrorista vivo, no va a tener una audiencia en Manhattan, no será enviado a Nevada, sino que van a ir a Guantánamo y vamos a descubrir todo lo que sabe”, dijo Rubio. 

El Pentágono aseguró que, pese a ser un proceso “complicado” y no especificar aún instalaciones alternativas, se puede cerrar la prisión de la base naval de Guantánamo (Cuba) con la colaboración del Congreso antes de que en enero de 2017 finalice el mandato del presidente de EE.UU., Barack Obama. 

El portavoz del Pentágono, Peter Cook, aseguró que el cierre del penal, donde permanecen 91 internos, dependerá de “lo rápido” que el Congreso se movilice y del compromiso del Legislativo a ejecutar el plan, tildado por algunos senadores republicanos de poco detallado. 

Esa cárcel sigue siendo vista como “una mancha” en un país que se enorgullece de ser “un modelo” en cuanto al respeto del estado de derecho, según Obama, que cuestionó, además, a los que siguen defendiendo la existencia de Guantánamo, de donde no ha salido “ni un solo veredicto” sobre los ataques del 11S. 

El nuevo plan elaborado por el Pentágono considera 13 localizaciones diferentes en territorio estadounidense para ubicar a entre 30 y 60 presos de Guantánamo, sin recomendar ninguna. 

Esas 13 localizaciones incluyen prisiones ya existentes en estados como Colorado o Carolina del Sur, así como la construcción de nuevas instalaciones en algunas bases militares del país. 

El presupuesto estimado es de entre 290 y 475 millones de dólares, en función de cuántos presos sean reubicados finalmente y de la instalación elegida. La propuesta “ahorrará dinero” a los contribuyentes, según Obama, hasta 85 millones de dólares anuales, 335 millones de dólares en 10 años y 1.700 millones a lo largo de dos décadas. 

Impedimentos legales al proceso
El Congreso, cuyas dos Cámaras controlan actualmente los republicanos, ha emitido varias prohibiciones al traslado de presos de Guantánamo a suelo estadounidense, además de aplicar restricciones a las transferencias a otros países, con el argumento de que los detenidos son una amenaza para la seguridad nacional. 

El presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano Paul Ryan, adelantó hoy que el Congreso se opondrá al plan de Obama y aseveró que no pondrá “en peligro la seguridad nacional del país por una promesa de campaña. El Congreso no ha dejado lugar a la confusión. Va contra la ley y seguirá estando contra la ley transferir detenidos terroristas a suelo estadounidense”, sostuv

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