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¿Habrá fraude en las elecciones de Estados Unidos?

Donald Trump denunció que existen indicios de fraude electoral, sin presentar pruebas concretas. Expertos creen que es muy difícil que esto suceda

Donald Trump

El Republicano Donald Trump participa en un debate con la candidata Demócrata Hillary Clinton. | Foto por EFE

El Republicano Donald Trump participa en un debate con la candidata Demócrata Hillary Clinton.

El candidato republicano a la presidencia sorprendió a muchos, incluso a los de su partido, cuando a mediados de octubre tuiteó que “hay fraude electoral en gran escala el día de las elecciones y antes”. Probablemente motivado por esto, Donald Trump, algunos días después, se negó a decir si aceptará el resultado de las elecciones de noviembre si lo derrota Hillary Clinton.

Trump denunció que las cosas “están amañadas” en favor de la candidata demócrata y que habrá suplantación de identidad en la elección.

Debido a las sospechas de fraude en el conteo de las elecciones del año 2000, en las que George W. Bush venció al demócrata Al Gore, la Comisión de Apoyo Electoral presentó un reporte siete años después, en el que se dice que ese delito electoral “es posiblemente el tipo de fraude menos frecuente, porque es el que se descubre más fácilmente. Es un modo ineficiente de influir en los resultados y sus penas son altas: $10 mil en multas y hasta cinco años de prisión”.

Por otra parte, hay numerosas medidas de seguridad en el proceso de votación, las cuales complican cualquier tipo de amaño, aun cuando la legislación electoral cambie entre los estados.

Carolina López, supervisora de las elecciones en el condado de Miami-Dade, explicó que en Florida utilizan un sistema electrónico para identificar al votante. Basta que el elector pase la cinta magnética de su licencia o documento de identidad, firme y que los datos sean verificados por los oficiales del centro de votación. Una vez ha votado el ciudadano, el sistema bloquea cualquier otro intento de voto.

En el caso del voto por correo, también se toman precauciones. Al solicitar esta modalidad, se revisan los datos del votante y, una vez recibido el sufragio, se comprueba minuciosamente si coincide la firma con la identidad.

López expuso que si el día de la elección se presenta una persona que solicitó voto por correo, no se le niega este derecho, pues se le da una boleta provisional. Luego, las autoridades deciden cuál de las papeletas procede.

La tecnología es la apuesta del estado de la Florida para dar mayor confianza y transparencia al electorado. En este estado, el voto se ejerce con una papeleta física que es procesada electrónicamente en una máquina. “Con esto esperamos tener los primeros resultados quince minutos después de cerrar las urnas, a eso de las 7:15 p.m.”, aseguró López.

Otro factor que dificulta el fraude es el sistema del colegio electoral, ya que no se gana una elección por el número de votos individuales. “Para robar una elección presidencial, primero deben desaparecer boletas reales y ser sustituidas por falsas. Después habría que pensar bien en qué estados distribuirlas para obtener los votos del colegio electoral. Si se ganaran las elecciones solo por el voto popular, en ese caso quizás el sistema sería más propenso a un amaño”, comentó Tara Ross, abogada y analista de PragerU.

 “Las teorías de la conspiración son para perdedores”

Joseph Uscinski, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad de Miami, cree que estas historias de fraude son puras conspiraciones. “El fraude electoral es otra teoría de la conspiración. Es muy difícil hacer amaños en nuestro sistema, pero, como toda historia de conspiraciones, es igualmente difícil demostrar su falsedad. Y si se demuestra que no es verdadera, al final la gente dice: ‘mira que bien trabajan para ocultar la conspiración”, dice.

En su libro American Conspiracy Theories (Historias americanas de la conspiración), presenta un estudio con las conspiraciones más creídas por los americanos. En primer lugar, se encuentra la del asesinato del presidente John F. Kennedy. En el elenco también se encuentra la del amaño electoral.

“Aunque un 62% de la gente cree que sería posible hacer un fraude electoral, una vez han votado, cambian sus percepciones y solo el 39% lo sostiene”, expone el académico.

Para Uscinski, hablar de conspiraciones electorales, sin presentar prueba alguna, es propio de los perdedores. “Donald Trump está perdiendo. Es difícil que gane y por eso busca desacreditar los resultados”, concluye.

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