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Blanca,
la novia de Hércules
No
basta con querer ser una super atleta, hay que llevar en la
sangre el potencial necesario para serlo. Blanca Cerna asegura
tenerlo.
Una
medalla de plata y una de bronce es hablar poco de éxitos.
Pero cuando se refiere a una atleta que tiene apenas dos años
de practicar la halterofilia, es un buen parámetro
para augurar un futuro prometedor.
Se trata de Blanca Cerna, campeona nacional en la categoría
de 69 kilos.
La pesista nació el 30 de octubre de 1985 en la ciudad
de San Miguel. El amor por la halterofilia lo lleva en la
sangre, una herencia de familia, dice Blanca.
Añade que mi inclinación por esa disciplina
deportiva tiene como inspiración a mi hermana, Sandra,
que también es de la selecta.
¿El deporte más fácil? Yo pienso
que sí, es muy bonito; simplemente requiere disciplina
y práctica, expresa Blanca.
A partir de esa filosofía, hace dos años comenzó
a levantar pesas, antes practicaba el volibol. Sus primeros
entrenamientos fueron en San Miguel.
Así, casualmente, compitiendo en un torneo nacional
en Ahuachapán a finales de 2001, las autoridades de
la Federación de Levantamiento de Pesas le pusieron
el ojo y la jalaron para la selección.
Entonces las cosas cambiaron.
Alto rendimiento
Blanca tuvo que desplazarse a la Villa Olímpica, en
San Salvador. Estar en la selección implica mayor
esfuerzo, hay que entrenar duro, porque en las competencias
internacionales participan atletas muy preparadas, subraya
Blanca.
La hora de la verdad estaba por llegar con los Panamericanos
Juveniles, realizados en Guatemala en el 2002. Significó
la prueba de fuego para la migueleña, pues defendía
por primera ve los colores azul y blanco de El Salvador.
Cuando llegó mi turno de competir, los nervios
se apoderaron de mí. No sabía qué hacer.
Mi entrenador trataba de tranquilizarme, me decía que
sólo era una competencia más, pero en diferente
tierra, recuerda la novata.
Y no le fue del todo mal para ser su primera participación
en el extranjero. No ganó medalla, quedó en
cuarto lugar.
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| La migueleña blanca cerna se
perfila como una de nuestras futuras campeonas en levantamiento
de pesas. Foto: Diario de Oriente/Marlon
Sorto |
Pero ese mismo año, en un torneo que se llevó
a cabo en México, superó su logro anterior.
Dominó sus nervios y se colgó al pecho la medalla
de plata, tanto en arranque como en envión y total.
Este año sigue cosechando triunfos. El país
que le vio competir por primera en el exterior, sería
el testigo de cómo la campeona nacional se agenciaba
una medalla de bronce en envión en la Copa Guatemala.
Aspiraciones
A sus 17 años, Blanca Cerna estudia noveno grado y
tiene claro que desea estudiar Administración de Empresas
-Pienso que es importante prepararse para enfrentar
el futuro. Una nunca sabe qué pasará cuando
se retire de la selección, dice con mucha madurez
Blanca.
- Pero también quiere dejar su huella impregnada en
la historia del deporte cuscatleco. Deseo ser algún
día tan fuerte y exitosa como Eva María Dimas,
sé que no es cosa de un día para otro pero con
sacrificio lo puedo conseguir, si me lo propongo.
- Y vaya que tiene sus consecuencias luchar desmesuradamente
por convertirse en una estrella de la halterofilia: en sus
intentos por levantar cada día más peso sufre
tremendos dolores de espalda. Pero así tiene que ser,
es lo que tiene que enfrentar quien busca estar entre los
grandes. No en vano dicen por ahí : a quien quiera
celeste, que le cueste.
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