Alimentos para prevenir el cáncer de mama

Investigaciones demuestran que, algunos alimentos, destacan por sus propiedades preventivas frente al cáncer de mama. Conoce algunos de ellos.

Por Thelma Bruno

Oct 18, 2019- 04:45

Verduras, frutas, legumbres, pescado y aceite de oliva son esenciales en la dieta sana y los mismos contribuyen disminuir el riesgo de la enfermedad oncológica. Conoce algunos:

Cúrcuma: la Sociedad Americana del Cáncer ha publicado diversos estudios sobre las propiedades de esta especie de color anaranjado, usada con frecuencia en la cocina hindú. Es antiinflamatoria y posee un polifeno llamado curcumina que destruye las células cancerígenas; también bloquea una proteína asociada con el cáncer gastrointestinal. Además, previene el daño causado por la medicación en quimioterapia.

Foto EDH / Steve Buissinne- Pixabay.com

Granada: es rica en antioxidantes que protegen a las células del daño de los radicales libres. Y, como frutos rojos, también posee ácido elágico, que podría ayudar a impedir la proliferación de células tumorales estrógeno-dependientes. Puedes preparar un zumo con el exprimidor, partiendo la fruta por la mitad como una naranja. Otra opción es pasar los granos por la batidora a velocidad lenta sin que se trituren las simientes, y luego colar el jugo.

Aceite de oliva: la Universidad de Navarra y el Centro Español de Investigación Biomédica en Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn) realizaron una investigación con más de 4,000 mujeres durante cerca de cinco años para estudiar los efectos de la Dieta Mediterránea enriquecida con cuatro cucharadas soperas al día de aceite de oliva virgen extra. Los investigadores concluyeron que por cada 5% de calorías procedentes de este tipo de aceite se reducía un 28% el riesgo de cáncer de mama. Para obtener el beneficio debe ser aceite de oliva virgen, ya que si está refinado pierde los fenoles, unos compuestos que se consideran potentes antioxidantes. Debido a su aporte calórico, no conviene superar las cuatro cucharadas diarias mencionadas.

Brócoli: es rico en sulforafano que acelera la eliminación de sustancias tóxicas del organismo y hace que las células cancerosas se mueran. Además, contiene otros componentes que pueden detener el proceso de proliferación celular en las etapas iniciales del cáncer de mama. Consumir cinco o más raciones a la semana puede reducir a la mitad el riesgo de este tipo de tumor.

Yogur: los yogures y otras leches fermentadas son alimentos ricos en probióticos, que activan el sistema inmunitario y ejercen un efecto protector, ya que contribuyen a disminuir la proliferación de células tumorales. Además, aportan vitamina D, cuyo déficit se ha demostrado puede aumentar el riesgo de varios tipos de cáncer, entre ellos el de mama.

Frutos secos: aportan, entre otras sustancias beneficiosas, ácido fólico y vitamina B6. Y según un estudio publicado en el Journal of the National Cancer Institute, una dieta rica en estos nutrientes reduce las probabilidades de desarrollar cáncer de mama, sobre todo después de la menopausia. En el caso concreto de las nueces, una investigación de la Universidad Marshall (EE. UU.) sostiene que tomar un puñado (25 g) al día podría reducir significativamente la tasa de incidencia del cáncer de mama. Esta se redujo a la mitad en un experimento con ratones. Además, se ha demostrado que su alto contenido en ácidos grasos omega 3, antioxidantes y fitoesteroles puede ralentizar el crecimiento del cáncer.

Manzana: según el Instituto Mario Negri de Milán (Italia), comer una manzana al día reduce un 18% la probabilidad de desarrollar cáncer de mama gracias a sus polifenoles. La manzana roja es la más rica en estas sustancias y se recomienda lavarla bien y comerla con piel, ya que es donde se concentran la mayor parte de los polifenoles.

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Legumbres: el consumo de legumbres tiene importantes beneficios. Reduce la absorción intestinal de la glucosa y evita los picos de azúcar en sangre. Y esto es importante para prevenir el cáncer de mama, ya que cuando sube el nivel de glucosa en sangre se produce más insulina. La insulina estimula directamente el ovario, haciendo que se fabriquen más estrógenos, y un nivel de estrógenos elevado aumenta el riesgo de cáncer de mama.

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