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El duelo por una mascota necesita tiempo y espacio; conservar recuerdos y hablar de lo vivido puede ayudar a transitar la ausencia con mayor serenidad.

Cuando una mascota se va, el duelo también necesita espacio

Perder una mascota puede dejar un vacío profundo. Reconocer el duelo, hablar de lo que sentimos y despedirnos a nuestro ritmo puede ayudar a transitarlo.

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Resumen del artículo:

Perder una mascota puede dejar un vacío profundo en la rutina y en la vida familiar. El duelo merece tiempo, espacio y comprensión, ya que puede generar tristeza, culpa, enojo o soledad. Especialistas recomiendan hablar de lo ocurrido, conservar recuerdos y realizar pequeños rituales de despedida. También es importante evitar minimizar las emociones o apresurar el proceso. Cuando hay niños, conviene explicar la pérdida con claridad y sensibilidad, permitiéndoles expresar lo que sienten. Si aparece culpa, ayuda recordar toda la historia compartida y no solo los últimos momentos. Despedirse no significa olvidar, sino aprender a vivir con el recuerdo compartido.

El duelo por una mascota puede sentirse en detalles que antes parecían pequeños: el plato que ya no hay que llenar, el rincón donde dormía, los paseos que desaparecen de la rutina o el silencio al llegar a casa. Para muchas personas, perder un animal de compañía significa despedirse de un integrante de la familia y de años de hábitos, afecto y recuerdos compartidos.

La Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Cornell explica que este proceso puede traer tristeza, culpa, enojo, soledad o dificultad para concentrarse. También recuerda que cada persona vive la pérdida de manera diferente y que no existe un calendario que determine cuánto debería durar el duelo.

Ana Paola Febles, tanatóloga especializada en duelo de animales de compañía y colaboradora de Bye Bye Friend, santuario funerario para mascotas en México, destaca la importancia de darle espacio a lo que sentimos. “Permitirse llorar, hablar de lo sucedido y reconocer la importancia que tuvo ese mejor amigo dentro de la familia ayuda a comprender lo que se está viviendo”, explica.

Darle espacio a la tristeza también es cuidarse

Hacer como si nada hubiera pasado o llenarse de actividades para no pensar puede resultar tentador. Sin embargo, reconocer la pérdida y hablar de ella puede ayudar a procesar lo ocurrido.

El programa Honoring the Bond, de la Universidad Estatal de Ohio, especializado en apoyo a personas que atraviesan la pérdida de animales de compañía, aconseja buscar personas capaces de escuchar sin minimizar lo ocurrido. No todos comprenderán de la misma manera el vínculo que existía con la mascota, por lo que rodearse de alguien dispuesto a acompañar puede marcar una diferencia.

La ausencia de una mascota puede sentirse durante mucho tiempo; reconocer el duelo y recordar el vínculo compartido también forma parte del proceso.
La ausencia de una mascota puede sentirse durante mucho tiempo; reconocer el duelo y recordar el vínculo compartido también forma parte del proceso. / Shutterstock

También hay pequeños rituales que pueden ayudar a conservar los recuerdos sin quedarse únicamente con el momento de la despedida. Algunas opciones son:

  • Crear un álbum con fotografías y anécdotas.
  • Escribir una carta de despedida.
  • Guardar algún objeto especial.
  • Plantar una flor o un árbol en su recuerdo.
  • Realizar una pequeña ceremonia familiar.
  • Hablar con otras personas que hayan pasado por una experiencia similar.

Cornell señala que escribir, hablar o realizar actividades creativas alrededor del recuerdo puede convertirse en una manera de expresar emociones que a veces cuesta poner en palabras.

Cuando aparece la culpa

Uno de los sentimientos que puede surgir con más fuerza es la culpa, especialmente si hubo que tomar decisiones difíciles relacionadas con la salud o el final de la vida del animal.

Joelle Nielsen, trabajadora social y coordinadora de Honoring the Bond en Ohio State University, explica que esta sensación es frecuente. Una recomendación útil es intentar mirar toda la historia compartida y no permitir que los últimos días opaquen los años de compañía, cuidados y momentos felices.

Febles también aborda esta preocupación y recuerda que sentir culpa después de una decisión difícil no significa necesariamente que se haya actuado mal. Reconocer las circunstancias y recordar que muchas decisiones se toman pensando en evitar sufrimiento puede ayudar a observar ese momento desde otra perspectiva.

¿Cómo hablar con los niños?

Para muchos niños, despedirse de una mascota es su primer acercamiento a una pérdida importante. La Universidad de Florida recomienda hablar de forma clara, sencilla y acorde con la edad, evitando expresiones ambiguas que puedan generar confusión.

También es importante permitirles preguntar, llorar o recordar a su mascota de la manera que necesiten. La Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de California en Davis sugiere utilizar dibujos, historias, fotografías o pequeños rituales familiares para ayudarlos a expresar lo que sienten.

Y aunque la tentación sea llenar rápidamente el espacio con otro animal, los especialistas aconsejan no apresurar esa decisión. Una nueva mascota no reemplaza a la anterior y cada familia necesita su propio tiempo.

Despedirse no significa olvidar. En muchos casos, atravesar el duelo consiste precisamente en aprender a vivir con la ausencia mientras los recuerdos encuentran un nuevo lugar dentro de la historia familiar.

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CATEGORIA:  Vida | Hogar y espacios