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Vista panorámica desde la cima del peñón de Cayaguanca, en San Ignacio, Chalatenango.

¿Ya conocés el Peñón de Cayaguanca en San Ignacio? Un lugar para senderismo extremo

El Peñón de Cayaguanca ofrece una caminata desafiante y vistas inolvidables en la frontera entre El Salvador y Honduras. Un reto ideal para senderistas.

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Por Marcella Palacios
Publicado el 12 de enero de 2026

 

TU RESUMEN

Ubicado en San Ignacio, Chalatenango, el Peñón de Cayaguanca es uno de los destinos más desafiantes y atractivos para el senderismo en El Salvador. Con 1,621 metros de altitud, esta formación rocosa ofrece vistas impresionantes hacia territorio salvadoreño y hondureño. El recorrido de 3 kilómetros atraviesa bosques, veredas empedradas y zonas de alta montaña. Además de su valor natural, el lugar guarda una leyenda indígena que le da un aire místico. Es ideal para quienes buscan aventura, contacto con la naturaleza y rutas menos exploradas. Cayaguanca es una experiencia de altura que pone a prueba cuerpo y espíritu.

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En el municipio de San Ignacio, al norte de Chalatenango, se encuentra uno de los destinos más impactantes para los amantes del senderismo en El Salvador: el peñón de Cayaguanca. Esta formación rocosa, ubicada a 1,621 metros sobre el nivel del mar, es un punto fronterizo entre El Salvador y Honduras que regala vistas panorámicas de cerros, volcanes, pueblos y ríos de ambos países.

Este recorrido no solo pone a prueba tu resistencia física, sino que también te conecta con la naturaleza y la historia mítica de la zona. El ascenso hasta su cima es una experiencia exigente, pero profundamente gratificante.

El peñón de Cayaguanca, una formación rocosa que marca la frontera natural entre El Salvador y Honduras.
El peñón de Cayaguanca, una formación rocosa que marca la frontera natural entre El Salvador y Honduras. / Foto cortesía

Un desafío para senderistas con recompensa natural

El punto de partida más común para subir al peñón es el caserío El Rosario, en San Ignacio. El camino total hacia la cima es de aproximadamente 3 kilómetros, con un nivel de dificultad medio-alto (7/10). Se recomienda llevar suficiente agua, ropa cómoda para montaña, suéter ligero, lentes de sol y sombrero o gorra.

La caminata comienza por una calle empedrada y continúa por una vereda rústica, formada por la erosión del tiempo. Esta ruta te lleva por un bosque de robles y pinos, donde podés observar aves locales y especies como cotuzas y cuzucos. La sombra de los árboles ofrece alivio durante la primera parte del recorrido.

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Tras cerca de una hora de ascenso, aparece una zona abierta donde el sol se deja sentir con fuerza. Desde aquí comienza la segunda etapa, más exigente, donde predominan los arbustos y el zacate. Finalmente, una nueva vereda conduce hasta las enormes rocas del peñón, habitadas por zopilotes y rodeadas de orquídeas silvestres que perfuman el aire.

La leyenda de Cayaguanca sigue viva entre los ecos del viento en la montaña.
La leyenda de Cayaguanca sigue viva entre los ecos del viento en la montaña. / Foto cortesía

Una vez en la cima, la sensación de altura, viento y silencio crea una conexión única con la naturaleza. Desde lo alto, podés contemplar paisajes montañosos y formaciones naturales que se extienden hasta el vecino país hondureño.

Entre leyenda y naturaleza: la historia de Cayaguanca

La riqueza de este lugar va más allá del paisaje. “Cayaguanca” es una palabra de origen náhuat que significa “piedra que mira a las estrellas”. Esta traducción cobra sentido cuando uno alcanza su cima y contempla la inmensidad del cielo nocturno y el silencio de las alturas.

Desde la cima del peñón se pueden ver cerros, volcanes y pueblos de ambos países.
Desde la cima del peñón se pueden ver cerros, volcanes y pueblos de ambos países. / Foto cortesía

Según la leyenda local, Cayaguanca era un joven guerrero enamorado de la hija de un cacique. El padre, al descubrir su romance prohibido, mandó a atar al muchacho a una roca en lo alto de la montaña. Las lágrimas del guerrero se transformaron en piedra, formando el peñón. Se dice que en las noches más frías aún puede escucharse su voz llamando a su amada.

Este relato convierte al peñón en más que una formación geológica: lo transforma en un símbolo cultural y emocional para quienes visitan la zona.

¿Cómo llegar y qué más hacer en San Ignacio?

San Ignacio se encuentra a aproximadamente 2.5 horas desde San Salvador en vehículo particular. Para llegar, tomá la carretera Troncal del Norte hasta Chalatenango y luego seguí las señales hacia San Ignacio. Si no contás con transporte propio, podés tomar el bus de la ruta 119 en la Terminal de Oriente en San Salvador hasta San Ignacio. El pasaje cuesta $1.67. Eso sí, el acceso al punto de partida del sendero requiere caminar o coordinar transporte local.

El municipio es también conocido por su clima fresco, su vegetación montañosa y su cercanía a otros destinos como La Palma y Miramundo. Podés aprovechar para visitar los talleres de arte popular, comprar artesanías o disfrutar de la gastronomía local, basada en ingredientes frescos y platos típicos de montaña.

Recomendaciones básicas para el ascenso

  • Llevar agua suficiente.
  • Usar zapatos de montaña o tenis con buen agarre.
  • Protegerte del sol con bloqueador, lentes y gorra.
  • Evitar subir si hay pronóstico de lluvia intensa.

¿Por qué visitar el Peñón de Cayaguanca?

Cayaguanca es mucho más que un reto físico: es una experiencia natural y cultural, un lugar donde convergen leyenda, identidad y belleza escénica. Para los turistas nacionales y extranjeros que buscan destinos poco masificados, con paisajes que recompensan el esfuerzo, este sitio es una parada obligatoria en el norte de El Salvador.

Ya sea por la aventura, la conexión con la tierra o el deseo de descubrir historias del pasado, Cayaguanca te espera con los brazos abiertos… o más bien, con las piedras alzadas hacia el cielo.

TAGS:  Chalatenango | San Ignacio | Turismo

CATEGORIA:  Turismo | Rutas y aventuras

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