Fotos | Así se vive la tradición centenaria de lavar vestimentas de Jesús en Chalchuapa
Cada Lunes Santo, esta práctica reúne a la feligresía en un acto cargado de simbolismo, fe y renovación espiritual.
Por
EFE
Publicado el 30 de marzo de 2026
Cada Lunes Santo, en Chalchuapa, Santa Ana, se realiza la tradicional lavada de las vestimentas de Jesús Nazareno, una práctica con más de 150 años de historia. Doce mujeres, en representación de los apóstoles, lavan las túnicas en el balneario El Trapiche como parte de un acto simbólico de purificación y fe. La actividad inicia con una procesión desde la parroquia Santiago Apóstol y reúne a fieles que participan con devoción. Para la comunidad, esta tradición no solo es religiosa, sino también cultural, ya que ha sido transmitida por generaciones y forma parte de las expresiones más significativas de la Semana Santa en El Salvador.
En Chalchuapa, Santa Ana, una tradición con más de 150 años sigue viva cada Lunes Santo: la lavada de las vestimentas de Jesús Nazareno, un acto que mezcla devoción, historia y simbolismo en el inicio de los días más solemnes de la Semana Santa en El Salvador.
La actividad inicia con una procesión que parte desde la parroquia Santiago Apóstol, donde niños, jóvenes y adultos acompañan las túnicas de la imagen hasta el balneario El Trapiche. Ahí, 12 mujeres —en representación de los apóstoles— reciben las prendas para lavarlas en un acto que trasciende lo ritual y se convierte en una expresión colectiva de fe.

Un gesto que simboliza purificación
Para quienes participan, la tradición no es solo un acto simbólico, sino una invitación a la reflexión personal. María Cristina de Martínez, quien lleva 38 años como lavandera, explica que este momento representa “un simbolismo” para que cada persona “lave sus pecados” y renueve su vida espiritual.
Las vestimentas son lavadas cuidadosamente, secadas y luego devueltas a la parroquia para su reencuentro con la imagen de Jesús. Durante el proceso, muchos fieles recogen el agua utilizada, a la que atribuyen un valor especial, mientras otros participan del momento con oraciones y recogimiento.
Una tradición que une fe e historia
El sacerdote Jerónimo Rodríguez señala que esta práctica expresa la disposición del pueblo a vivir el misterio de la Semana Santa: “Los asistentes exponen todas sus fragilidades a la acción del espíritu santo para que, renovados, podamos vivir en grande el misterio pascual”.
La tradición, arraigada desde tiempos antiguos en Chalchuapa —territorio con herencia indígena—, ha sido transmitida de generación en generación, consolidándose como una de las expresiones culturales y religiosas más significativas del país.
Más que un ritual, la lavada de las vestimentas de Jesús representa un momento de encuentro entre la fe, la comunidad y la memoria colectiva.
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