¿Qué significa tener vida?

El sentido y la finalidad de la vida han sido eliminados de los listados de los académicos, por que huele sospechosamente a teología; pero la finalidad de la vida, eso que hace que valga la pena vivirla y que nos da la certeza interior de que estamos vivos, es algo cada uno de nosotros deberá descubrir en el tiempo que nos ha sido dado

Por Maximiliano Mojica
Abogado, máster en leyes

Sep 08, 2019- 21:27

A muchos les parecerá algo evidente. Si estoy leyendo este editorial estoy vivo. El sillón sobre el que estoy sentado leyendo, no. Pero ¿será tan simple la respuesta? Cuando se analizan las cosas un poco más de cerca, desde la perspectiva científica, no es tan fácil definir qué es lo que distingue lo vivo de lo no vivo.

Para ser algo que intuitivamente parece evidente, resulta curioso que a los científicos y filósofos les cueste tanto ponerse de acuerdo con respecto a cuáles son las características de la vida. Casi todos los académicos que han abordado el tema, ofrecen un listado de requisitos para determinar cuando un ser “está vivo”. De acuerdo con ellos, está vivo aquel ente que se reproduce, evoluciona, da respuestas a un estímulo, es organizado y complejo.

Pero cuando se analizan cada uno de esos requisitos de forma individual, presentan paradojas que confunden más que aclaran la situación. Por ejemplo, el tema de “reproducirse”. Entendemos por tal, que un ente por medio de un procedimiento de naturaleza sexual eventualmente genera a otro ente, independiente respecto a sí mismo, con las mismas características de naturaleza hereditaria. Un ternero es un ente independiente, que ha nacido de una vaca, previamente fertilizada por un toro. Entonces, el ternero, la vaca y el toro están vivos.

Pero lo interesante del caso es que, si depositamos un cristal de sal, en una solución salina saturada, el cristal se reproducirá: creará otro cristal, mucho más grande, que constituye una reproducción exacta de la estructura del cristal original, por lo que la reproducción no es una característica esencial de la vida. También pensemos en muchas variedades de plantas de jardín: no se reproducen y, no obstante ello, las consideramos “vivas”.

Referirnos a la característica de “evolución”, entendiéndose esta como la “transformación biológica o estructural a través del tiempo”, tampoco nos es de mucha utilidad. El hombre, los animales y plantas han evolucionado, pero pensemos en los tiburones, celacantos, algunos cocodrilos y ciertas bacterias, los cuales poseen millones de años luciendo exactamente igual; y están tan vivos como nosotros.

Por su parte, “la respuesta al estímulo” tampoco arroja demasiadas luces al respecto: el teléfono inteligente que tienes en tu mano, igual que lo hace un bebé, también responde al estímulo cuando lo tocamos, pero el teléfono no está vivo… ¿o sí?

La organización, si bien es cierto la presentan ciertos entes sociales como las hormigas, las abejas y el ser humano (tanto interna como externamente), también la presentan los iones de un cristal, un reloj suizo o la cadena de distribución de Amazon, pero a ninguno de ellos lo consideramos como un ser vivo. Otro tanto pasa con la característica de la complejidad, la cual presenta los mismos inconvenientes que la característica de la “organización”, puede ser aplicada a seres vivos como no vivos. Un cadáver, tanto como el puente Golden Gate, son complejos, pero ninguno de los dos está vivo.

La ciencia, aún con su capacidad para estudiar el ADN y la evolución de los átomos de carbono, no puede explicar la vida, ni qué significa estar vivo; de igual forma que descomponer una obra de Shakespeare en palabras y luego en letras del alfabeto, no puede explicar los personajes, emociones y drama de la obra.

Entonces ¿qué es la vida? Los científicos y filósofos aún no consiguen explicarla, ya que “la finalidad” se encuentra fuera de sus listados. La finalidad es ese algo que le da sentido a la vida y que hace que valga la pena vivirla: estamos vivos cuando nuestra vida sirve para algo, caso contrario, nada nos diferenciaría de una roca.

El sentido y la finalidad de la vida han sido eliminados de los listados de los académicos, por que huele sospechosamente a teología; pero la finalidad de la vida, eso que hace que valga la pena vivirla y que nos da la certeza interior de que estamos vivos, es algo cada uno de nosotros deberá descubrir en el tiempo que nos ha sido dado. No descubrirlo es una de las tragedias más grandes del ser humano.

Abogado, Máster en leyes

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