Civilizaciones en espera de su divinidad salvadora
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La Humanidad emula al Creador del Universo, donde -a la vez que se están creando mundos, planetas, galaxias- se destruyen estrellas y nebulosas… En otras palabras “Lo que el Hombre hace por la mañana lo deshace por la tarde.” O lo que es igual: Lo que hace con una mano, lo borra con la otra. Ante su inminente condena, el Homo Estelar sigue aguardando -pese a su poder y supuesta sabiduría- al iluminado profeta que le llegue a salvar -desde el cosmos de la fe- de su constante autodestrucción. Richard Dablah de Ghana lo describe: “La mayoría de las religiones adoptan la idea de un ´salvador´ creyendo que el mundo seguirá lleno de maldad hasta que llegue este libertador a llenarlo de bondad y justicia”. Luego afirma: “Tal vez nuestro problema en este planeta es que la gente espera que alguien más venga a arreglar sus problemas, en vez de hacerlo ellos mismos”: Los hindúes esperan al eterno Kalki, el Vishnú encarnado “destructor de sombras y suciedad espiritual” desde hace 3.700 años. Los budistas a Maitreya durante 2.600 años para alcanzar la completa “Iluminación.” Los judíos, por su parte, al Mesías (el “ungido”) durante 2.500 años en medio de cruentas guerras raciales. Los cristianos, entretanto, a Jesús -libertador de la Humanidad- durante más de 2000 años. El Sunnah del Islam ha estado aguardando la llegada del profeta Issa durante 1400 años. Los musulmanes la llegada de un mesías de Mahoma durante 1300 años. Los shiitas, por su lado, a Mahdi “El salvador”durante 1080 años. Los drusos a Hamza ibn Ali (el imán) ¡durante 1000 años…! (Libros Balaguer: Librería UCA y La Ceiba)

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