Cerrando escuela
El gobierno de Nuevas Ideas pretende darle jaque mate a la educación, disminuyendo drásticamente el presupuesto del MINED, negándose a cumplirle a los maestros el escalafón a que tienen derecho por ley, a no entregarles el mísero presupuesto asignado para equipo escolar, artículos de limpieza y lo necesario para funcionar, pues Hacienda realiza el primer desembolso a mediados del año y el segundo, con suerte, cuando ya terminó el año escolar.
¿Qué se siente cuando se cierra una escuela? Tristeza porque se levanta un enorme obstáculo que impida a un grupo de niños acceder a nuevos conocimientos. Matar sus sueños para abrirse un camino para un futuro mejor. Especialmente en las zonas rurales, donde el acceso a los centros escolares supone una aventura peligrosa, pero que padres y alumnos emprenden con entusiasmo porque vale la pena. El cierre de más de 70 escuelas es rechazado por la mayoría de salvadoreños que esperamos un futuro mejor para las nuevas generaciones.
Pero al titular del MINED no le ha gustado el rechazo de padres de familia, maestros, gremiales y la población en general por la medida, pues aclaró que “cerrar una escuela es una palabra que nosotros no utilizamos. Estamos unificando algunas, porque en un kilómetro se pueden encontrar hasta 3 ó 4 centros educativos, lo que constituye un problema”. Pero no pudo dar ni un solo ejemplo de en qué lugar del territorio se ha dado ese fenómeno.
Pareciera que el plan del gobierno Bukele es destruir el débil sistema educativo, pues con la excusa de que se remodelarían o construirían nuevas instalaciones, la DOM ha dedicado grandes esfuerzos a destruir escuelas, dejándolas sin techos, sin ventanas, sin pisos, sin hacer ningún tipo de trabajos de remodelación. Escuelas que según confirman los maestros, estaban en bastante buen estado, algunas construidas con fondos de países amigos, como en el caso de Alemania. Han justificado que había escuelas construidas en terrenos municipales, sin considerar negociarlo con la alcaldía, o pagar un alquiler.
Ante las quejas de gremiales y medios de comunicación ante la insólita destrucción de escuelas “El MINED dice estar actualmente inmerso en un esfuerzo para consolidar la reforma educativa Mi Nueva Escuela, a fin de garantizar que la población salvadoreña en edad escolar alcance su máximo potencial. El MINED tiene una visión integral para los centros educativos que incluye la implementación del modelo educativo y de su núcleo pedagógico que requiere condiciones que favorezcan el aprendizaje con equidad e inclusión educativa para todos los estudiantes de El Salvador”. Una expresión cantinflesca, imposible de las creer, con las instalaciones vergonzosas de tantas escuelas, y en las ruinas en que se han convertido otras en mejores condiciones.
El gobierno de Nuevas Ideas pretende darle jaque mate a la educación, disminuyendo drásticamente el presupuesto del MINED, negándose a cumplirle a los maestros el escalafón a que tienen derecho por ley, a no entregarles el mísero presupuesto asignado para equipo escolar, artículos de limpieza y lo necesario para funcionar, pues Hacienda realiza el primer desembolso a mediados del año y el segundo, con suerte, cuando ya terminó el año escolar. Los paquetes escolares llegaron incompletos, no se ha pagado a los que hicieron el mal negocio de trabajar para el gobierno elaborando uniformes y zapatos, pero exigiéndoles entregar a tiempo con amenazas de multa.
Es evidente que la reforma Mi Nueva Escuela supone la destrucción de las escuelas, castigar a los docentes y mantener a la población escolar en la ignorancia para que puedan seguir creyendo en las promesas de un gobierno populista. De igual manera el Programa Crecer con Cariño, parece una burla porque hay cientos de niños privados de sus madres que se encuentran en prisión, siendo inocentes, y a cargo de una abuela, sin ingresos propios porque su hija o su yerno han sido víctimas del régimen de excepción. Que además del gasto extra de los kits de higiene, hoy deben comprar un uniforme, botas y gorra por $45 para que los detenidos salgan a realizar trabajo fuera de la cárcel. Evidente manera de aumentar la pobreza de muchos, para beneficio de muy pocos.
Maestra.

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