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Profesor Saulito Guirola/In memoriam

Un gran amigo que se nos va, pero que nos deja el ejemplo de un hombre sencillo y reservado, pero profundo conocedor de la naturaleza humana. Un verdadero maestro “de los de antes”.

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Por Ricardo Bracamonte
Publicado el 05 de mayo de 2025


El 3 de mayo de 2025 fallece el profesor Benito Saúl Guirola Trejo a sus 90 años. Sin temor a equivocarme puedo afirmar que Saulito, como cariñosamente lo llamábamos sus compañeros de trabajo y alumnos, sintetiza la vocación científico-pedagógica del profesor egresado de la desaparecida Escuela Normal Superior, y la mística del maestro formador de formadores que se vivió en la extinta Ciudad Normal “Alberto Masferrer”.

Un maestro a carta cabal. No sólo en las aulas, sino también en su hogar, con sus hijos y nietos, o con sus amigos a través de su amena y aguda conversación. En los últimos diez años nos reuníamos eventualmente para comentar y analizar los temas de interés mundial y nacional. Desde la invasión rusa sobre Ucrania, las repercusiones de la llegada del presidente Trump, los cambios en el actual gobierno salvadoreño, hasta el pontificado del Papa Francisco. Leía y escuchaba noticieros y programas de análisis nacionales e internacionales. Tomaba nota y hablaba con datos en la mano, metódico en el estudio de cualquier situación: primero recoger datos, segundo escudriñarlos, ver pros y contras y por último tomar posición.  Pero siempre dejábamos un espacio, al final, para desmenuzar el tema que más nos apasionaba: la educación.

A mitad del año pasado nos propusimos escribir una serie de artículos que respondieran a las preguntas: ¿qué enseñar? ¿Para qué enseñar? Y ¿cómo enseñar? Pero como toda conversación entre amigos, lo habíamos dejado en el aire; sin embargo, él me entregó un mes más tarde, un manuscrito que respondía a esas preguntas planteadas, del cual extraigo algunas ideas:

  • Si no se forma científica y pedagógicamente al maestro ninguna reforma educativa tendrá éxito.
  • El elemento protagónico de la educación es el estudiante. Se deben tener en cuenta factores como condiciones biológicas, estado de salud, alimentación, diferencias individuales y condiciones socio-económicas para su mejor rendimiento.
  • Sin restar importancia a las otras ciencias, debe dársele énfasis a las ciencias naturales: Biología y sus ramas, Mineralogía, Geología, Química y sus ramas, Física y sus ramas y Astronomía.
  • No hay ciencias sin primero estudiar matemáticas porque toda experimentación necesita medir y evaluar científicamente los fenómenos.
  • La enseñanza de las ciencias debe ser teórica y experimental. De qué sirve que el estudiante aprenda la ubicación y funciones del hígado y el estómago en el organismo si no lo vinculamos con su propia realidad, con las repercusiones que tiene para la vida el hacer actividades que afecten negativamente en estos órganos.
  • Todas las escuelas deben estar dotadas de laboratorios de biología, química, física, astronomía, geología y mineralogía.
  • La enseñanza de las ciencias debe tener una intención, un objetivo, un para qué, debe ser deliberadora. Tener la capacidad para observar fenómenos e interpretarlos.
  • El estudio de las ciencias nos debe servir de herramienta para entender y adaptarnos a los cambios, para comprender los fenómenos físicos, químicos y psíquicos que acontecen en nuestro cuerpo, para ser menos dependientes de productos y servicios del extranjero, para cuestionar la realidad, para formarnos juicios propios. Para evitar que las máquinas anulen o sustituyan las capacidades individuales y creativas.
  • Para ser responsables sexualmente y formadores de grupos familiares sólidos.

Este manuscrito de su puño y letra manifiesta una preocupación muy sentida y muy actual: Que las máquinas piensen y actúen en vez que las personas.

El profesor Guirola en la última etapa de su vida se dedicó a la apicultura cuando se dio cuenta de la insuficiente jubilación de maestro; formó parte de una cooperativa que exporta miel a Europa; lo que le permitió  Conocer a fondo y convertirse en un fiel defensor de esta especie de abejas previsoras, sociables, muy organizadas, trabajadoras incansables y altamente solidarias" y, como siempre, daba gracias a Dios por permitirle acercarse a esta comunidad de pequeños insectos “capaces de enviar coordenadas geográficas para informar a sus compañeras, a través de un curioso baile aprovechando la luz solar, del lugar, calidad y cantidad de alimento ubicado a varios cientos de metros de distancia, "tan exactas como un GPS", sentenciaba.

Hace poco más de un año, perdió a su esposa Nelita con quien procrearon dos hijos: José Saúl y Elia María quienes le alegraron con bellos nietos y nietas que hoy resienten la pérdida de su padre y abuelo, pero al mismo tiempo guardan los inolvidables recuerdos de un padre y maestro ejemplar.

También la doctora en educación Clara Luz López Cerna nos recuerda que al inicio del presente siglo, ella, don Ciro David Álvarez, Blanca Lidia Aguilar de Mejía y el profesor Guirola, crearon el libro de texto Ciencia, Salud y Medio Ambiente para los niveles de 7, 8 y 9 grados. Y nos describe al profesor Guirola como un maestro discreto, generoso especialmente ante las necesidades de los estudiantes.

Un gran amigo que se nos va, pero que nos deja el ejemplo de un hombre sencillo y reservado, pero profundo conocedor de la naturaleza humana. Un verdadero maestro “de los de antes”.

Maestro.

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