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Ceniza

El ritual de la cuaresma comienza con este signo fuerte: se nos marca con ceniza. No como un presagio fúnebre, sino como un atisbo de vida. Abre la puerta hacia un proceso de purificación. Es la llamada elocuente para espabilarnos, salir de la rutina aburrida y repetitiva y emprender el ascenso por el camino de la cruz hacia un monte elevado.

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Por Heriberto Herrera
Publicado el 13 de febrero de 2024


La palabra ceniza es desagradable. Sabe a destrucción, devaluación, muerte.Los cadáveres, apenas enterrados, comienzan a descomponerse hasta quedar reducidos a un puñado de ceniza.

El ritual de la cuaresma comienza con este signo fuerte: se nos marca con ceniza. No como un presagio fúnebre, sino como un atisbo de vida. Abre la puerta hacia un proceso de purificación. Es la llamada elocuente para espabilarnos, salir de la rutina aburrida y repetitiva y emprender el ascenso por el camino de la cruz hacia un monte elevado.

Invitados por Jesús a acompañarlo hacia ese monte elevado en un proceso de purificación de las escorias del pecado. Allá nos espera la vida abundante que él nos ofrece. Despojarnos de nuestras mediocridades y vanidades mediante el esfuerzo de acompañar a Jesús cuesta arriba en un largo esfuerzo de sacrificio y concentración.

En la cumbre del monte nos espera la transfiguración personal. Jesús, luz y vida, ofrece a nosotros un horizonte nuevo, radiante, prometedor. Con él podremos ser transfigurados, liberados de la miseria del pecado.

Dos caminos se abren ante nosotros: Por un lado, escuchar a Jesús. Beber de su evangelio, alimentarnos de su Palabra nutritiva, saborear la buena Noticia. Fortalecer los lazos que nos unen a los hermanos de comunidad.

Por otro lado, asumir con valor las fatigas cotidianas, el peso de nuestra existencia, las responsabilidades familiares. Acompañar a Jesús cargando con valor la cruz de cada día.

Si somos fieles a este largo camino cuaresmal, tendremos al final la alegría de la resurrección. Una resurrección anticipada a la que nos espera cuando el Señor nos llame a la comunidad celestial.

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