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El turismo de avistamiento de ballenas está tomando fuerza

Las ballenas jorobadas llegan y se quedan en las costas salvadoreñas de enero a marzo.

La cola es como una "huella dactilar" para las ballenas. Por las marcas en las colas son identificadas. Foto EDH/ Lissette Lemus

Por Jessica Guzmán

Feb 15, 2019- 18:56

Para los pescadores de la zona de Los Cóbanos el hecho de que las ballenas jorobadas vengan a El Salvador, ya sea a reproducirse o a tener sus crías en aguas salvadoreñas, representa una oportunidad económica, dentro de lo que se conoce como turismo de avistamiento de ballenas, tal y como ocurre en otros países.

Las ballenas jorobadas llegan a El Salvador e entre los meses de diciembre a marzo, específicamente a la zona protegida de Los Cóbanos, Sonsonate, lo cual para los pescadores y artesanos del lugar representa una oportunidad para hacer turismo acuático.

En El Salvador este tipo de turismo no está potencializado, y es hasta este año de 2019 que se obtuvo permiso del Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales para realizar tours de avistamiento de ballenas, gracias a las gestiones del investigador y consultor marino, José Baires; David Alfaro, fotógrafo submarino; y el pescador e investigador, Mario Campos.

GALERÍA DE FOTOS:

El largo viaje de las ballenas jorobadas a la playa Los Cóbanos

Cada año las ballenas jorobadas son vistas en la zona de Los Cóbanos después de hacer largos recorridos desde Canadá y otras de Australia. Pescadores locales ofrecen recorridos en lanchas a turistas nacionales y extranjeros.

Si bien no existen datos recientes, en 2012 la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA, por sus siglas en inglés) vio como un signo positivo para el futuro de las ballenas el desarrollo del turismo de avistamiento de estos cetáceos, que produjo unos 300 millones de dólares anuales en 18 países de la región, entre ellos México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Costa Rica.

Campos, tiene 48 años de ser pescador y asegura que desde que aprendió a pescar comenzó a ver las ballenas, pero no es sino hasta este año que hay una propuesta de turismo que puede generar divisas para el sector, especialmente en esta época en que la pesca ha caído.

“Aquí hay cerca de 100 pescadores con experiencia, que pudiéramos aprovechar el turismo de avistamiento de ballenas, pero también se necesita que entendamos que esta es una oportunidad económica, y también que las instituciones apoyarán al sector”, dice Campos.

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El pescador se refiere a que muchos de sus colegas no están en la sintonía de ayudar a dinamizar este tipo de actividad turística, y tampoco han tenido acercamientos del gobierno ni del Ministerio de Turismo para diseñar un plan de acción turística.

“El sector necesita capacitaciones sobre cómo dinamizar el turismo y cuidados medioambientales y, en esto, tanto el Ministerio de Turismo como del de Medio Ambiente podrían aportar; los pescadores necesitan guías y equipo como botiquines, chalecos, todo es una inversión”, señaló Campos.

Jean Manes (blusa naranja), embajadora de Estados Unidos en El Salvador, disfrutó del avistamiento de las ballenas en esta temporada. Foto EDH/ Lissette Lemus

Mayores ingresos para el sector

En un día normal de pesca artesanal, el pescador puede ganar entre $5 y $10 diarios, pero con un tour de avistamiento de ballenas la ganancia le puede significar entre $40 y $60, “dependiendo con quién se trabaje y el número de turistas que vayan en la lancha. Lo ideal son seis turistas, el capitán y el guía experto”, dijo Campos.

Hasta el 27 de enero el experto en vida marina se había embarcado en 23 safaris acuáticos, sumando 153 turistas; y de los viajes realizados solo tres de ellos fueron negativos porque los cetáceos no se dejaron ver.

Empero, dicho turismo acuático le dejó ganancias significativas a los pescadores, quienes son contratados con sus lanchas para los tours.

Dinámico sector en Costa Rica

Países como Costa Rica han evolucionado con este tipo de actividad, ya que los pescadores en Bahía Ballena se han transformado en “operadores turísticos para observar ballenas”.

Según un artículo del periódico El País, en 2015 el avistamiento de ballenas ya representaba una apuesta atractiva para Costa Rica, tomando en cuenta que cada año reciben la visita de 2 millones de turistas.

“Fueron $6 millones los que quedaron en las comunidades locales playeras del cantón de Osa, una zona que a fuerza de la observación de ballenas ha encadenado negocios con beneficios a pequeña escala, pero bien distribuidos, según Fernando Guerrero, miembro y director de la asociación de empresarios turísticos locales.

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“Se beneficia desde las personas que antes eran pescadores hasta el que vende agua de coco o el que tiene un hotel en esta zona”, asegura Guerrero sobre una región sin franquicias hoteleras, a pesar de la llegada de unos 144,000 turistas locales y foráneos en el año 2013”, según el artículo: El nuevo negocio de Costa Rica, los mirones de ballenas.

Desde el ojo marino de Baires, así como ha evolucionado Costa Rica, El Salvador también puede hacerlo, pero se necesitan esfuerzos integrados y que las autoridades sí aprovechen la visita de los cetáceos para dinamizar el turismo en la zona, y ayudar al sector de pesca y lugareños a incrementar sus ingresos en esta época que son muy bajos, y promocionar la experiencia de observar ballenas en Los Cóbanos.

Ariel es la primera ballena que ha sido “bautizada” por un fotógrafo salvadoreño en la Oceanic Society, una organización dedicada a la recolección de donaciones para la conservación de la vida silvestre y los hábitats marinos. Foto/ David Alfaro

Ariel hace historia en El Salvador

Ariel es una ballena jorobada que el fotógrafo salvadoreño, David Alfaro, tuvo el honor de nombrar gracias, en primer lugar, a su ojo el 18 de febrero de 2018, y luego a Ted Cheeseman quien lo contactó y le otorgó el privilegio.

Eso se logró gracias a los fondos recaudados por Oceanic Society y Happywhale, que a nivel mundial son utilizados para apoyar los diferentes esfuerzos de organizaciones conservacionistas y de investigación de cetáceos (ballenas jorobadas en su mayoría).

“Mi objetivo principal a la hora de nombrar a la ballena como mi hijo fue darle ese regalo con la esperanza de que él se enamore tanto del mar y proteja toda su vida como lo intento hacer yo, las nuevas generaciones necesitan dejar de darle la espalda al mar e intentar proteger lo que nuestra generación ha destruido y contaminado”, expresa Alfaro.

El fotógrafo señala que la importancia de esto a nivel de país es que se ha puesto en el radar mundial a El Salvador, con algo que siempre ha estado ahí y pocos se habían interesado en documentar e investigar.

“Hay mucho interés por parte de científicos internacionales sobre los resultados que se puedan conseguir con esta pequeña, pero importante investigación que estamos realizando, ya que prácticamente no había información de las poblaciones de ballenas jorobadas que visitan nuestras costas, algo que es de mucha importancia para conocer sobre los individuos marinos, sus rutas migratorias, el crecimiento poblacional que se pueda tener y una linea base para poner en la agenda medioambiental de nación y así empezar a proteger a estos cetáceos de una mejor manera, señala el fotógrafo.

Este reconocimiento es vital en la investigación desarrollada “Catálogo de foto-identificación de ballenas jorobadas (Megaptera novaengliae)”, en el Área Natural Protegida Complejo Los Cóbanos, Sonsonate, con el permiso correspondiente del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Dicha investigación es dirigida por el biólogo marino Mauricio Velásquez.

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