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El mensaje de paz que dio Juan Pablo II cuando visitó El Salvador hace 43 años

Se cumplen 43 años de la primera visita del papa Juan Pablo II a El Salvador, un viaje marcado por la guerra y por su histórico paso por la tumba de monseñor Romero.

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Por Lissette Figueroa
Publicado el 06 de marzo de 2026

 

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El 6 de marzo de 1983, el papa Juan Pablo II visitó por primera vez El Salvador en medio del conflicto armado. Fue recibido en el aeropuerto de Ilopango por el presidente Álvaro Magaña y miles de fieles que se congregaron para verlo. Uno de los momentos más simbólicos ocurrió cuando decidió desviarse hacia la Catedral Metropolitana de San Salvador para visitar la tumba de monseñor Óscar Arnulfo Romero, asesinado tres años antes. Durante su visita, el Pontífice hizo un llamado a la reconciliación, al diálogo y al respeto de los derechos de todos, dejando un mensaje de paz y esperanza para el país.

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El 6 de marzo de 1983, el papa Juan Pablo II llegó por primera vez a El Salvador en una visita marcada por la tensión del conflicto armado que vivía el país. Aquel viaje, considerado uno de los más difíciles de su pontificado, reunió a miles de salvadoreños que buscaron en su presencia un mensaje de esperanza.

El Pontífice aterrizó en el aeropuerto de Ilopango, donde fue recibido por el entonces presidente Álvaro Magaña. En el lugar se congregaron multitudes que querían presenciar la llegada del primer papa en visitar territorio salvadoreño.

Durante el acto oficial, el líder de la Iglesia Católica rindió homenaje al país inclinándose ante la bandera nacional, mientras la expectativa crecía en una nación marcada por la violencia y la incertidumbre de la guerra.

La visita de Juan Pablo II a El Salvador, el 6 de marzo de 1983, reunió a miles de fieles en las calles de San Salvador. Imágenes/ Archivo EDH
La visita de Juan Pablo II a El Salvador, el 6 de marzo de 1983, reunió a miles de fieles en las calles de San Salvador. Imágenes/ Archivo EDH
El Pontífice llegó a El Salvador en medio del conflicto armado y pidió al pueblo trabajar por la paz y la reconciliación. Fotografía / EDH Cortesía Rosa Chávez. Imagen/ Archivo EDH
El Pontífice llegó a El Salvador en medio del conflicto armado y pidió al pueblo trabajar por la paz y la reconciliación. Imagen/ Archivo EDH

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Un mensaje de reconciliación

La visita del Papa incluyó una multitudinaria homilía celebrada en la explanada de la 25 avenida norte de San Salvador, donde hizo un llamado directo al diálogo y a la reconciliación nacional.

También exhortó a los miembros del clero a no involucrarse en actividades políticas o en liderazgos sociales vinculados al poder temporal, recordando que su misión principal debía centrarse en el servicio pastoral.

En medio de una guerra que apenas comenzaba, la llegada de Juan Pablo II representó para muchos salvadoreños un breve respiro y un momento de esperanza colectiva.

La llegada del Pontífice fue recibida con esperanza por la comunidad católica salvadoreña. Fotografías/ Archivo EDH
La llegada del Pontífice fue recibida con esperanza por la comunidad católica salvadoreña. Fotografías/ Archivo EDH
Miles de personas salieron a las calles para ver de cerca al primer Papa que visitó El Salvador. Fotografías/ Archivo EDH
Miles de personas salieron a las calles para ver de cerca al primer Papa que visitó El Salvador. Fotografías/ Archivo EDH

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El discurso del Papa en su llegada a El Salvador

Durante su visita, el Pontífice pronunció un mensaje dirigido al pueblo salvadoreño y a las autoridades del país:

Señor Presidente,
amados hermanos en el Episcopado,
queridos hermanos y hermanas:

Al pisar por vez primera tierra de El Salvador, quiero manifestar ante todo, mi gratitud al Señor Presidente y a las autoridades de la nación, quienes, junto con mis hermanos en el Episcopado, me han dado la feliz oportunidad de visitar este país, que está particularmente presente en mi solicitud eclesial.

¡Gracias a todos por vuestro cariñoso recibimiento! Gracias a los que estáis aquí y también a los que, por motivos diversos, por algún contratiempo o por exigencias profesionales, solamente pueden acompañarnos en espíritu. Llegue a todos mi afectuoso saludo y mi cordial abrazo de paz en el Señor, empezando por el Pastor de esta arquidiócesis, monseñor Arturo Rivera Damas, el Presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor José Eduardo Álvarez, los demás hermanos obispos, sacerdotes, personas consagradas y laicos empeñados en el apostolado.

Desde hace tiempo estaba deseando que llegara este día, para testimoniar con mi presencia algo que ya sabíais de cierto: que el Papa está cerca de vosotros y comparte con dolor vuestros sufrimientos. ¿Cómo podría un padre y hermano en la fe permanecer insensible ante las penas de sus hijos?

El Salvador ha estado constantemente presente en mis oraciones, en mis insistentes llamados a la paz, de palabra y por escrito, buscando a la vez que no desfallezca la fe ni decaiga la esperanza en los ánimos, a causa de una situación, todavía no irreparable, que ha sido sementera de dañosas divisiones y, peor aún, del derramamiento de tanta sangre inocente por todo el suelo nacional.

Hago votos para que las medidas anunciadas en el discurso del Señor Presidente y todos los demás medios adecuados, contribuyan al ordenado y pacífico progreso de la sociedad, fundado en el respeto de los derechos de todos y que en él todos tengan la posibilidad de colaborar en un clima de verdadera democracia a la promoción del bien común.

Ojalá que esta visita que os hago bajo la enseña de la paz, ayude a detener el conflicto y a reunir de nuevo a esta querida familia salvadoreña en un hogar sereno, donde todos os sintáis hermanos de verdad. Que la buena voluntad de todos, y en particular de los hijos de la Iglesia, depuesto todo sentimiento de egoísmo y de odio, se aplique en adelante a promover la justicia, base hacia la esperanza, para lograr una tierra nueva, fecunda en frutos de verdad y de reconciliación cristiana.

Con esta esperanza, bendigo desde este momento a todos los hijos de El Salvador.

Papa Juan Pablo II

Años después, el Pontífice regresaría nuevamente al país, reafirmando su cercanía con el pueblo salvadoreño en momentos clave de su historia.

Un desvío inesperado hacia la tumba de Romero

Uno de los momentos más tensos de la jornada ocurrió cuando, a última hora, el programa cambió sin previo aviso. El Papa decidió desviarse hacia la Catedral Metropolitana de San Salvador para visitar la tumba de Óscar Arnulfo Romero, asesinado tres años antes.

El gesto tuvo un fuerte significado simbólico en un país profundamente dividido. Romero, quien fue arzobispo de San Salvador, se había convertido en una figura central para muchos salvadoreños tras su asesinato en 1980.

TAGS:  El Salvador | Iglesia católica | Papa

CATEGORIA:  Noticias | Nacional

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