Salud pide a Fiscalía investigar embarazos en niñas y adolescentes

Además de esa cartera, la de Educación también señaló que se deben tomar medidas de carácter judicial para sancionar a los responsables de los embarazos de niñas.

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, Chalatenango es el departamento con menor incidencia de embarazos en niñas de 10 a 17 años. Foto EDH / Jessica Orellana

Por Violeta Rivas

Ene 04, 2019- 20:15

La ministra de Salud, Violeta Menjívar, dijo el pasado mes de diciembre que de los 6,525 partos atendidos en 2018, solo en el Hospital Nacional de La Mujer, 79 fueron de menores de edad entre 10 a 14 años, cifra que consideró alarmante y llamó a la Fiscalía a investigar esos casos.

Además de las niñas en ese rango de edades, también se mostró preocupada por los de adolescentes entre 15 a 19 años, cuyos partos sumaron 1,224 el año pasado. En total, los alumbramientos de niñas y adolescentes de 10 a 19 años llegaron a 1,303, lo que representa un 19.9 % del total de atenciones en 2018.

La titular enfatizó que la atención hacia las menores ha mejorado, pero que aún se debe trabajar en evitar el embarazo de menores de edad, lo cual es un fenómeno de agresión a la niñez y una situación que el sistema de justicia tiene que contemplar con infracciones para los agresores de una menor de entre 10 y 14 años, consideró.

“Porque entre 15 y 18 años es un estupro, pero abajo de 14 años es una violación, y la violación está penalizada, de acuerdo a las leyes de nuestro país”, indicó Menjívar.

Según el Código Penal de El Salvador, en su Artículo 159, la pena por violación en un menor de 15 años va de 14 a 20 años de prisión; mientras que por estupro, especificado en el Artículo 163 en menores de 15 a 18 años, el delito tiene una pena entre los cuatro a 10 años de prisión.

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El hospital público atendió 1,303 partos de niñas y adolescentes durante el 2018, según el Ministerio de Salud.

El viceministro de Servicios de Salud del Ministerio de Salud (Minsal), Julio Robles Ticas, dijo el pasado 1 de enero que están trabajando en la estrategia para prevenir el embarazo en niñas y adolescentes, la cual fue presentada en el 2017.

“Teníamos alrededor de 1,437 niñas embarazadas en este país cada año, pero desde el 2015 ha ido disminuyendo, hasta tener este año (2018) solamente 645; pero seguimos queriendo aplicar la ley y todos los criterios para poder bajar este embarazo en niñas. En cambio, el embarazo en adolescentes oscilaba entre 23,507 por año, y hemos llegado , este 2018, a tener 15,937, una reducción de más de 8 mil”, informó el funcionario.

Agregó que para evitar que suceda este tipo de embarazos es necesario romper paradigmas culturales, jurídicos e incluso familiares.

“La edad óptima para el embarazo fisiológicamente, intelectualmente y cognoscitivamente no es la niñez ni la adolescencia, por eso es una preocupación para nosotros. El desarrollo no se alcanza antes de los 25 años de edad. Nosotros vamos a seguir combatiendo el embarazo en la niñez y la adolescencia porque no debe estar permitido, porque no existen las capacidades para poder discernir, sobre todo en una niña menor a los 14 años”, agregó Robles Ticas.

Enfatizó que en nuestro país, administrativa y jurídicamente se llama violación al acto sexual en una menor, por lo que la estrategia que están desarrollando a nivel nacional aborda todas las instancias desde la jurídica, el trabajo de las alcaldías, las comunidades, ONG, entre otras instituciones.

En el caso de la zona rural, el funcionario expuso que, culturalmente, no solo en El Salvador sino en América Latina se ha visto bien que personas con mejor economía sostengan una relación sentimental con una menor y que a temprana edad procreen hijos.


Foto EDH / Jessica Orellana

Organismo de niñas no está preparado

El pediatra Rodrigo Simán explicó, por su parte, que las menores de entre 10 y 14 años no están preparadas ni física, ni intelectualmente para un embarazo y que a la vez se suman los riesgos de un posible contagio de una enfermedad de transmisión sexual.

“Una niña que queda embarazada a esa edad no tiene capacidad para tomar una decisión, eso se llama abuso sexual, y en la mayoría de los casos son embarazos que han sido realizados por adultos, y si no son adultos, son personas mayores que ellas. Una niña de 10, 11 años, no tiene capacidad de decidir el uso de medidas preventivas para un embarazo”, comentó Simán.

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El médico aseguró que las niñas, al estar en contacto sexual, pueden contraer sida, sífilis y papiloma humano, que es el primer riesgo, y que el segundo peligro es que su cuerpo no está preparado, porque están en período de crecimiento acelerado y probablemente ese embarazo le traiga consecuencias físicas a la niña y al bebé, por desnutrición.

“Muchas veces ni cuenta se dan que están embarazadas, y por meses no están en ningún control prenatal, igual los abusadores no las llevan a ningún control prenatal, porque casi siempre son familiares cercanos, el papá, el tío, el abuelo, y eso hace que los bebés también tengan problemas nutricionales serios como espina bífida”, dijo el especialista.

Otros riesgos que indica el médico son los del parto, ya que el cuerpo y la pelvis de las menores de edad no están preparados para el alumbramiento, con el riesgo hasta de morir o que los bebés sufran asfixia, además de nacer con retraso mental o parálisis cerebral.

Aseguró que es importante destacar que las menores entre 10 y 14 años están siendo abusadas por alguien mayor, y que esto se da principalmente porque no se está trabajando en la prevención del abuso y educación sexual en la niñez, donde los primeros cinco años de vida son vitales para evitar la situación.

“Que la niña sepa decir que no a un adulto, eso no lo estamos haciendo como país, como familia, ni como Estado, y hay grandes discusiones sobre educación sexual, pero empecemos por lo básico que es la prevención del abuso, y eso comienza en el primer año de vida, saber qué debe hacer el niño o la niña cuando alguien los toca, para darles las armas para una vida futura, y van a poder denunciarlo y defenderse”, expuso Simán.

Prevención de embarazos en adolescentes

Deserción escolar por gestación

En el caso del Ministerio de Educación, la preocupación es que el embarazo en niñas y adolescentes es una de las causas de deserción escolar.

Francisco Castaneda, viceministro de Educación, opinó que hace dos años tenían, dentro de sus estadísticas, a los embarazos en escolares como la quinta causa de abandono de sus estudios.

Años anteriores, dijo el funcionario, eran alrededor de 100,000 estudiantes que abandonaban las escuelas, y que esa cifra se redujo a un promedio de 40,000 estudiantes, donde la deserción por embarazo rondaban las 3,000.

Ya para el 2017, lograron reducir esa cantidad a 16,000 estudiantes que dejaban los centros escolares, y los embarazos llegaron a los 2,000 jóvenes, por lo que bajó a ser la sexta causa de deserción. Para el 2018, en tanto, llegó a ser la séptima causa, y ronda los más de 1,000 casos de abandono escolar por embarazos, en jóvenes que tienen entre 14 y 17 años.

“Nosotros consideramos que ha habido una disminución, pero sigue estando entre las 10 causas por las que nosotros encontramos el porqué un alumno abandona el sistema educativo. Siempre va a ser preocupante, por más que disminuyamos, que una niña que no está en la madurez física ni mental, tenga que abandonar el sistema educativo por esa condición”, opinó Castaneda.

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El viceministro, Francisco Castaneda, confía en que los jóvenes buscarán el servicio educativo estimulados por la gratuidad y diversificación de oferta para bachillerato. Algunos gremios docentes subrayan que la baja cobertura en este nivel se mantendrá.

El funcionario aseguró que lo más preocupante es no darle seguimiento a las menores que abandonan sus estudios por su condición de embarazo, ya que es necesario que retorne al sistema educativo, además de que necesitan ayuda psicológica, ya que sufren discriminación por aspectos culturales.

Otro aspecto que menciona Castaneda es que han encontrado una buena cantidad de niñas y adolescentes que regresan a sus estudios por las modalidades flexibles.

También explicó que otro registro que no existe es el de los jóvenes que embarazan a las menores y que también dejan los estudios por la responsabilidad que conlleva la paternidad.

“Y en los casos más delicados, que es donde nosotros creemos que se debe de legislar y se debe de buscar un mecanismo sancionatorio fuerte, es que muchas veces son personas adultas, hombres que son los que embarazan a las niñas… Yo creo que hace falta ser más drásticos en tomar medidas, judicializar y darle seguimiento a los casos”, enfatizó.

Educación, a través de la política integral de convivencia y cultura de paz, brinda a los jóvenes asistencia de psicólogos para prevenir el riesgo de enfermedades venéreas, además de los daños físicos y en su desarrollo pueden darse por un embarazo.

En el caso de la zona rural, tienen datos acerca de menores de 14 años que a esa edad ya han dejado sus estudios, debido a que los centros escolares solo tienen cobertura hasta sexto o noveno grado.

“Yo trabajé en una escuela rural donde me preocupaba mucho que las jovencitas externaban que ya a los 16 o 17 años, en forma peculiar y cotidiana, que ‘las iba a dejar el tren’, y que veían en su estereotipo familiar que su madre a esa edad ya tenía dos o tres hijos”, contó Castaneda.

Por esta razón, el funcionario mencionó que es necesario ampliar la cobertura de las distintas modalidades y la oferta educativa a más zonas del país, porque también la educación incide a la hora de formar una familia.

Una diferencia contundente que explicó Castaneda es que las personas promedio de la zona metropolitana, a los 30 años, todavía piensan en poder formar una familia, mientras que en la zona rural a los 15 años hay jóvenes que se casan o acompañan.

Paz Zetino, secretario general de la gremial Bases Magisteriales, comentó que los docentes se enfrentan a serios problemas con los padres de los estudiantes cuando los llaman para decirles que en el centro escolar no están de acuerdo con que los menores tengan una relación de noviazgo, y que no respetan la institución.

“A nosotros nos han dicho (los padres) ‘ustedes no se metan porque ellos ya tienen permiso de nosotros’, y ¿qué puede hacer la institución en una situación así? Lo que hacemos nosotros es darles la orientación adecuada para que tomen conciencia de a lo que se enfrentarán al ser padres a temprana edad”, dice Zetino.

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