Cruz Roja Salvadoreña despide con honores a socorrista asesinado en Guazapa

Una larga fila de socorristas y voluntarios de Cruz Roja Salvadoreña acompañó al féretro de Antonio Alas en su ruta hacia el cementerio general de Guazapa en donde fue sepultado. Alas fue asesinado el pasado 2 de mayo y aún quedan por esclarecer los hechos detrás de su muerte.

Por Jaime López/Marvin Romero

May 04, 2019- 16:58

Con abundante acompañamiento de familiares, compañeros de la Cruz Roja Salvadoreña, seccional Guazapa y amigos fueron enterrados los restos del socorrista, José Antonio Alas Guevara de 40 años, asesinado el jueves anterior.

Alas Guevara con más de 21 años de servicio voluntario en la seccional de Guazapa fue ultimado en circunstancias aún no esclarecidas cuando se dirigía a su trabajo en el kilómetro 24 de la Troncal del Norte.

Con su abnegación, el socorrista que dejó a un hijo de solo seis años en la orfandad, atendió el parto de más de 20 mujeres con lo que ayudó a igual número de bebés a venir a este mundo, varios de ellos, ahora tienen 20 años de edad.

Sus compañeros lo recuerdan como un gran socorristas quien no escatimaba esfuerzos para acudir a darle la atención que necesitaba cualquier víctima ya sea por la violencia o por razones naturales.

Como un homenaje a la abnegación de Jesús Antonio Alas Guevara, sus compañeros llevaban su retrato a la hora del entierro este sábado en Guazapa. Foto Cortesía

Luis Galán, Presidente de Junta Local Seccional Guazapa, dijo que “hoy es un día muy triste para nuestra seccional porque despedimos a un gran elemento voluntario y servicial, alguien que estuvo ayudando, apoyando, que estuvo ahí para servirle a la población por medio de nuestra institución”.

Maryory Torres, fue compañera de trabajo de Alas Guevara quien lo describió como una persona responsable y puntual en sus turnos. El ingresaba a la seccional a las 6:00 p.m. y salía a las 6:00 a.m. del siguiente día. Por el día trabajaba en una empresa cercana al lugar donde fue asesinado el jueves.

Torres resaltó la contribución de Alas Guevara, dijo que se coordinaban bien siempre que salía a atender víctimas por accidentes de tránsito, en el camino nos coordinábamos”. “Siempre estaba ayudándonos en cualquier cosa”, resaltó y señaló que Antonio era muy organizado y efectivo en la atención de emergencias como víctimas de la violencia y accidentes de tránsito.

El personal de la Cruz Roja, seccional de Guazapa en reconocimiento por su labor llevó en hombros el féretro donde yacían los restos del socorrista que le dio mucho a la sociedad, pero que la delincuencia le arrebató la vida. Foto Cortesía

Sus compañeros lo recordarán siempre por su abnegada labor a la hora de atender una emergencia y por su pasión al enseñar a los jóvenes a darlo todo para salvar la vida de las víctimas de la violencia. Si alguien había recibido un disparo de bala, Toñito hacía hasta lo imposible por mantenerlo vivo, dijo una de los socorristas.

Los aprendices de Toñito expresan que cada vez que él hablaba era para transmitir su conocimiento. Aconsejaba a los jóvenes para que no tomaran caminos equivocados y siempre tuvieran como ideal el ayudar a los demás.

Ese espíritu de ayuda y compromiso hacia los demás será el mayor legado que deja en todo aquel que tuvo la oportunidad de aprender algo de lo que él sabía. “Si esta persona se salva, se los va a agradecer siempre”, les repetía constantemente a los jóvenes que lo acompañaban a atender las emergencias.

Es por eso que para todos sus compañeros fue duro verlo, esa mañana, tirado en el suelo, como una víctima más de la muerte contra la que luchaba todos los días. Quienes llegaron a la escena confiesan que una gran impotencia los invadió al no poder hacer nada de lo que, por tantos años, Toñito les enseñó: salvar una vida. “Toñito recibió un tiro que le arrebató la vida sin merecerlo”, lamenta Caleb Marroquín, operador de la seccional de Guazapa, frente a la cruda realidad de lo ocurrido.

Los voluntarios de la Cruz Roja lo recordarán siempre como una persona sociable y sensible, que aconsejaba a los muchachos y les hacía ver lo importante que era ser responsables en su labor como socorristas. “Cuando ya no aguantábamos nos decía que siguiéramos y le echáramos ganas”, recuerda Caleb que le dijo en alguna de las tantas ocasiones que salieron juntos a jornadas de rescate.

Antonio llegaba a la brigada cada cuatro días y ofrecía su ayuda desinteresada. Él era considerado como un gran compañero y maestro, un buen y confiable amigo y algunos llegaron a verlo hasta como un hermano. Fue parte de los más de 30 voluntarios que ofrecen su servicio en la Cruz Roja Salvadoreña de Guazapa. “Todo lo hacemos como una familia”, fueron las palabras de Marroquín, en memoria del compañero que perdieron.

GALERÍA DE FOTOS:

Antonio Alas, el experimentado socorrista de la Cruz Roja asesinado en Guazapa

Antonio Alas, de 40 años, y quien tenía 21 años de pertenecer a la seccional Guazapa de la Cruz Roja, fue asesinado esta mañana cuando se dirigía a su trabajo.

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