Captura de Nicolás Maduro, ¿qué países celebraron el arresto y quiénes lo rechazaron?
El traslado de Nicolás Maduro a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico generó reacciones divididas en América, Europa y Asia sobre legalidad, soberanía y futuro político.
Por
Karla Rodas
Publicado el 04 de enero de 2026
La captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico generaron reacciones divididas en la comunidad internacional. Algunos países de América Latina, Europa y Medio Oriente celebraron el operativo de Estados Unidos y respaldaron que el mandatario rinda cuentas ante la justicia. Otros gobiernos evitaron pronunciarse sobre la detención y pidieron una transición democrática en Venezuela. Un tercer bloque criticó a Maduro, pero exigió respeto al derecho internacional. Finalmente, varias naciones condenaron el operativo y rechazaron el uso de la fuerza, advirtiendo riesgos para la soberanía y la estabilidad regional.
La llegada del presidente venezolano Nicolás Maduro a Estados Unidos, donde será imputado formalmente por cargos de tráfico de drogas y terrorismo, desató una inmediata ola de reacciones internacionales. El operativo, que incluyó su extracción de Caracas y su posterior traslado bajo custodia federal a Nueva York, volvió a poner en el centro del debate global los límites del accionar estadounidense, el respeto al derecho internacional y el rumbo político de Venezuela.
Las respuestas de los gobiernos se agruparon en distintos bloques, reflejando un escenario internacional fragmentado, donde conviven el respaldo explícito, las posiciones intermedias y la condena abierta al uso de la fuerza.
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Países que celebraron la captura de Maduro
Un primer grupo de países expresó apoyo directo al operativo de Estados Unidos y celebró la captura de Maduro. En América Latina, Argentina, Ecuador, Paraguay, Perú y Costa Rica se ubicaron en este bloque, junto con El Salvador, que ha mantenido una postura crítica hacia el gobierno venezolano.
Chile mostró una posición interna dividida: mientras sectores políticos vinculados a José Antonio Kast celebraron la detención, otras autoridades del país optaron por una lectura distinta. Fuera de la región, Israel, Albania, Kosovo y Macedonia del Norte también respaldaron la acción, interpretándola como un avance en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
Para estos gobiernos, el foco estuvo puesto en la responsabilidad individual de Maduro y en la necesidad de que enfrente procesos judiciales. En sus pronunciamientos, el operativo fue presentado como una acción dirigida a una persona específica y no como un ataque directo al Estado venezolano.

Llamados a una transición democrática en Venezuela
Un segundo bloque evitó celebrar la captura, pero utilizó el hecho para insistir en la necesidad de una transición política en Venezuela. Bolivia, Panamá e Indonesia, junto con varios países europeos como Chequia, Dinamarca, Alemania, Austria y Ucrania, coincidieron en señalar que la salida a la crisis venezolana debe ser democrática e institucional.
En estas posiciones, la detención de Maduro aparece como un punto de quiebre, aunque no como una solución definitiva. Los mensajes subrayaron que, más allá de los procesos judiciales, Venezuela necesita reformas profundas que permitan elecciones creíbles, respeto a los derechos humanos y estabilidad política.
Críticas a Maduro con énfasis en el derecho internacional
Un tercer grupo adoptó una postura intermedia. Canadá, Francia, Irlanda, Italia, Lituania, Letonia y la Unión Europea repudiaron el accionar del gobierno de Maduro, pero al mismo tiempo exigieron que cualquier acción internacional se ajuste estrictamente al derecho internacional.
Estos países advirtieron que, aunque las acusaciones contra el mandatario venezolano son graves, los procedimientos deben respetar normas legales y marcos multilaterales. Desde esta mirada, el riesgo es que acciones unilaterales sienten precedentes que debiliten el sistema internacional y aumenten la tensión diplomática.
Condena al operativo y pedido de cese de acciones militares
El bloque más crítico condenó el operativo estadounidense y pidió el cese de cualquier acción militar. Brasil, México, Colombia, Uruguay y Guatemala coincidieron en rechazar el uso de la fuerza como mecanismo para resolver la crisis venezolana, pese a sus diferencias políticas internas.
A estos países se sumaron Cuba, Rusia, China, Irán, Bielorrusia, Malasia, Suiza y Eslovaquia, que calificaron el hecho como una violación a la soberanía de Venezuela. Chile, bajo el gobierno de Gabriel Boric, se alineó con esta postura, marcando distancia con los sectores que celebraron la captura. España mantuvo una posición mixta: exigió respeto al derecho internacional, pero reiteró su rechazo político a Maduro.

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Un mapa global de posturas en tensión
La captura de Maduro evidenció un escenario internacional marcado por posturas contrapuestas. Mientras algunos gobiernos priorizaron la rendición de cuentas y la lucha contra el crimen organizado, otros pusieron el acento en la soberanía, la legalidad internacional y los riesgos de escalamiento del conflicto.
A la espera de que Maduro comparezca ante un juez en Nueva York, el episodio deja en claro que la crisis venezolana sigue siendo un asunto de alcance global. Las reacciones reflejan no sólo visiones opuestas sobre el liderazgo del mandatario, sino también sobre el papel que deben jugar las grandes potencias y la comunidad internacional frente a conflictos políticos internos.
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