Acusan al expríncipe Andrés por uso indebido de fondos públicos
Exfuncionarios británicos aseguran que el príncipe Andrés utilizó dinero del contribuyente para cubrir masajes y viajes cuando era enviado comercial.
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EFE
Publicado el 23 de febrero de 2026
El príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, fue señalado por exfuncionarios británicos de utilizar dinero del contribuyente para cubrir masajes, viajes, vuelos, hoteles y gastos de su séquito cuando se desempeñaba como enviado comercial del Reino Unido en la década del 2000, según reveló la BBC. Un exalto funcionario afirmó que se opuso a pagar “servicios de masaje”, pero la solicitud fue aprobada. También cuestionó la falta de claridad en los presupuestos y el control de gastos. Además, Andrés fue detenido y liberado recientemente bajo sospecha de mala conducta en cargo público, mientras surgen señalamientos sobre documentos sensibles.
El expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, enfrenta nuevas acusaciones sobre el uso de dinero del contribuyente británico durante su etapa como enviado comercial del Reino Unido, según reveló la cadena BBC a partir de testimonios de exfuncionarios. De acuerdo con esas fuentes, Andrés Mountbatten-Windsor utilizó fondos públicos para cubrir gastos personales como masajes, además de viajes, vuelos, habitaciones de hotel y costos asociados a su séquito.
La información, difundida por la BBC, se basa en declaraciones de un exfuncionario que trabajó en el Ministerio de Comercio a principios de la década del 2000. Según relató, se sintió incómodo ante la solicitud de cubrir “servicios de masaje” vinculados con una visita oficial a Oriente Medio.
"Pensé que eso estaba mal... Dije que no debíamos pagarlos, pero al final lo pagamos de todos modos", declaró a la BBC sobre esa solicitud de Andrés.
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Cuestionamientos sobre transparencia y control
El exalto funcionario aseguró que le sorprendieron los niveles de gasto asociados al entonces duque de York. Entre los desembolsos mencionó pagos por vuelos, habitaciones de hotel y cargos correspondientes al equipo que acompañaba al representante comercial en sus misiones internacionales.
"No podía creerlo... era como si no fuera dinero real, como si no estuvieran gastando nada de su propio dinero", afirmó la fuente citada por la BBC.
Según su testimonio, los gastos eran distribuidos en distintos presupuestos, lo que dificultaba su seguimiento y fiscalización. También señaló que existía poca claridad sobre quiénes integraban exactamente el séquito que viajaba con Andrés en esas visitas oficiales.
El caso vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en el Reino Unido y en otras monarquías parlamentarias: cómo se supervisan los fondos públicos asignados a miembros de la realeza cuando desempeñan funciones oficiales. Aunque el expríncipe Andrés ya no ejerce ese rol, las revelaciones generan preguntas sobre los mecanismos de control interno y la rendición de cuentas en el manejo de recursos estatales.

Investigación y nuevas sospechas
El pasado jueves, el expríncipe fue detenido y posteriormente liberado en Norfolk, al este de Inglaterra, bajo sospecha de mala conducta en cargo público cuando fue representante especial de comercio del Gobierno en la primera década del 2000.
Además, según revelaron los medios, Andrés llegó a transmitir documentos sensibles del Gobierno al pederasta convicto Jeffrey Epstein. Este señalamiento añade un componente delicado al caso, al vincular presuntamente información oficial con una figura que ya había sido condenada por delitos graves.
Las autoridades no han detallado públicamente el alcance de la investigación ni los posibles pasos siguientes. Sin embargo, la combinación de testimonios sobre gastos cuestionados y las sospechas relacionadas con documentación sensible intensifican el escrutinio sobre su actuación durante aquellos años.
Un debate más amplio sobre fondos públicos
Más allá de la figura del expríncipe Andrés, el tema conecta con una preocupación global: el uso adecuado de los recursos financiados por los contribuyentes. En países con sistemas monárquicos, la asignación de presupuestos a miembros de la familia real suele estar regulada, pero también sujeta a controversia cuando surgen denuncias de gastos considerados excesivos o inapropiados.
Las declaraciones recogidas por la BBC provienen de funcionarios retirados, lo que implica que forman parte de una reconstrucción basada en testimonios y no en una sentencia judicial. Aun así, sus palabras ofrecen una mirada interna sobre cómo se gestionaban ciertos gastos en ese periodo.
El señalamiento de que los desembolsos se incluían en diferentes partidas presupuestarias también plantea interrogantes sobre los sistemas de control administrativo. Cuando los gastos se fragmentan, el seguimiento puede volverse más complejo, lo que aumenta el riesgo de opacidad.
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Impacto en la imagen institucional
El expríncipe Andrés ha estado envuelto en distintas controversias en los últimos años, y estas nuevas acusaciones podrían influir en la percepción pública sobre la familia real británica. Aunque la institución monárquica y el Gobierno operan bajo marcos diferenciados, la cercanía entre funciones oficiales y representación simbólica suele generar un impacto reputacional compartido.
En este escenario, el caso no solo trata sobre masajes o viajes financiados con dinero público, sino sobre estándares éticos en cargos de representación internacional. La expectativa social apunta a que quienes ejercen funciones en nombre del Estado actúen con responsabilidad en el uso de recursos asignados.
Por ahora, las declaraciones difundidas por la BBC mantienen el tema en la agenda pública. El desarrollo de la investigación y cualquier eventual conclusión oficial serán determinantes para aclarar responsabilidades.
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