OPEP+ aumenta producción, pero guerra mantiene altos los combustibles
La OPEP+ acordó aumentar la producción de crudo en mayo, pero la guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz mantienen altos los precios.
Por
Evelyn Alas
Publicado el 05 de abril de 2026
La OPEP+ acordó aumentar su producción de petróleo en 206,000 barriles diarios a partir de mayo, en medio de la crisis en Oriente Medio. Sin embargo, el impacto será limitado debido al conflicto con Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, clave para el transporte de crudo. Mientras tanto, los precios de la gasolina en Estados Unidos alcanzan los $4.10 dólares por galón, su nivel más alto desde 2022. El petróleo WTI supera los $100 dólares por barril, reflejando la incertidumbre global. Analistas advierten que, pese al aumento, los combustibles seguirán caros a corto plazo.
La alianza OPEP+, encabezada por Arabia Saudí y Rusia, acordó aumentar su producción de petróleo en 206,000 barriles diarios a partir del 1 de mayo, en un intento por enviar una señal de estabilidad al mercado energético internacional en medio de la creciente tensión en Oriente Medio. Sin embargo, el impacto real de esta medida sobre los precios de los combustibles es, por ahora, limitado.
La decisión fue adoptada este domingo durante una reunión virtual en la que participaron ministros de Energía y Petróleo de ocho países clave del grupo, entre ellos Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán. Según informó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), los países coincidieron en la necesidad de responder a la volatilidad del mercado, aunque reconocieron los desafíos actuales para garantizar el suministro.
El principal obstáculo es la guerra en Irán y sus efectos sobre la infraestructura energética de la región. Los ataques a instalaciones petroleras y de gas han reducido la capacidad operativa en varias zonas estratégicas, mientras que la reparación de estos activos requiere inversiones significativas y tiempo. Esto limita la posibilidad de que el incremento de producción se traduzca en una mayor disponibilidad inmediata de crudo.
A ello se suma el cierre del estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético mundial por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo global, además de importantes volúmenes de gas natural. La interrupción en esta vía ha generado un cuello de botella en la distribución, lo que mantiene restringida la oferta efectiva en los mercados internacionales.

En este contexto, los precios del petróleo y sus derivados continúan al alza. En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina alcanzó este sábado los $4.10 dólares por galón, según datos de la Asociación Automovilística AAA. Se trata del nivel más alto desde 2022 y representa un aumento superior al 37% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán a finales de febrero.
El impacto varía según la región. California encabeza la lista de los estados con el combustible más caro, con precios cercanos a los $5.9 dólares por galón. Le siguen Hawái, con $5.5 dólares, y Washington, con $5.3. En contraste, algunos estados del centro del país registran precios por debajo de los $3.5 dólares, aunque la tendencia general sigue siendo al alza.
El comportamiento del petróleo también refleja esta presión. El crudo intermedio de Texas (WTI), referencia en el mercado estadounidense, superó los $100 dólares por barril y cerró recientemente en $111.54 dólares, tras un incremento del 11% en los contratos de futuros para mayo. Este repunte responde tanto a la reducción del suministro como a la incertidumbre geopolítica que impulsa la especulación en los mercados.
La tensión se ha intensificado en las últimas horas con nuevas advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien dio un ultimátum de 48 horas a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. De no cumplirse, advirtió sobre posibles ataques a instalaciones energéticas iraníes, lo que podría agravar aún más la crisis y generar un impacto adicional en los precios del crudo.
Analistas del sector energético coinciden en que el aumento de producción anunciado por la OPEP+ tiene un valor más simbólico que práctico en el corto plazo. Si bien envía un mensaje de disposición para estabilizar el mercado, su efectividad depende de que se restablezcan las condiciones logísticas y de seguridad necesarias para transportar el petróleo.
En otras palabras, aunque haya más crudo disponible en teoría, este no puede llegar fácilmente a los mercados mientras persistan las restricciones en rutas clave como el estrecho de Ormuz. Por ello, los expertos advierten que los precios de la gasolina difícilmente bajarán en las próximas semanas.
El panorama, además, genera preocupación en economías dependientes de la importación de combustibles, donde el alza en los precios puede trasladarse a otros sectores, elevando el costo del transporte, la producción y, en última instancia, el precio de los alimentos y servicios.
En este escenario, el mercado energético se mantiene a la expectativa de la evolución del conflicto. Una eventual reapertura del estrecho de Ormuz o una reducción de las tensiones podría facilitar la llegada del petróleo adicional prometido por la OPEP+, lo que sí tendría un efecto más claro en la reducción de precios.
Mientras tanto, la combinación de guerra, interrupciones en el suministro y alta demanda seguirá siendo el factor dominante. El aumento de producción, aunque relevante, queda relegado frente a una crisis geopolítica que continúa marcando el rumbo de los combustibles a nivel global.
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