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Instalaciones petroleras en el Golfo Pérsico, una región clave para el suministro energético global afectada por la escalada del conflicto.

Guerra en Oriente Medio sacude el suministro mundial de petróleo

El conflicto iniciado el 28 de febrero en Oriente Medio alteró rutas clave del crudo y provocó lo que la Agencia Internacional de Energía describe como la mayor perturbación histórica del mercado.

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Por AFP
Publicado el 12 de marzo de 2026

 

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La guerra en Oriente Medio provocó una fuerte interrupción del suministro mundial de petróleo tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de hidrocarburos. La Agencia Internacional de Energía calificó la situación como la mayor perturbación en la historia del mercado petrolero. Los países del Golfo redujeron su producción en al menos 10 millones de barriles diarios, lo que impulsó los precios del crudo. Para estabilizar el mercado, 32 países liberaron 400 millones de barriles de reservas estratégicas. Mientras tanto, ataques a infraestructuras energéticas, desplazamientos masivos y tensiones militares en la región mantienen la incertidumbre sobre la duración y consecuencias del conflicto.

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La guerra en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz provocaron una fuerte interrupción del suministro mundial de petróleo, considerada por la Agencia Internacional de Energía (AIE) como “la mayor perturbación” registrada en el mercado energético global. El conflicto, iniciado el 28 de febrero tras bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán, ha golpeado la producción y el transporte de crudo en una región clave para la economía mundial.

El estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más importantes para el comercio energético. Al quedar paralizado, gran parte del tráfico de hidrocarburos que conecta a los productores del Golfo con los mercados internacionales se ha visto afectado. Esa situación ha generado preocupación en gobiernos, empresas y mercados financieros debido al impacto que puede tener sobre precios, abastecimiento y estabilidad económica.

Según un informe de la AIE, los países del Golfo redujeron su producción petrolera en al menos 10 millones de barriles diarios debido al bloqueo del paso marítimo, controlado de facto por Teherán. Esta caída en la oferta llegó en un momento en que los mercados reaccionan con sensibilidad ante cualquier riesgo geopolítico que afecte al suministro de energía.

La reacción internacional no se hizo esperar. El miércoles, los 32 países miembros de la AIE, entre ellos Estados Unidos, decidieron liberar un récord de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas con el objetivo de estabilizar la oferta y reducir la volatilidad de los mercados. La medida busca enviar una señal de calma a inversionistas y consumidores que observan con atención la evolución del conflicto.

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Impacto inmediato en los precios del petróleo

La tensión geopolítica se reflejó rápidamente en los precios del crudo. Durante las primeras horas de la crisis, el petróleo superó momentáneamente los 100 dólares por barril. Más tarde, en la sesión europea, el mercado se moderó, aunque los valores continuaron elevados.

El Brent del mar del Norte cotizaba alrededor de 97 dólares, con un aumento de 5,5%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, se situaba en unos 91,6 dólares, con un alza cercana al 5%.

La tensión también ha empezado a extenderse hacia otros sectores estratégicos. Servicios financieros internacionales, empresas tecnológicas y compañías energéticas observan con cautela la evolución de los acontecimientos ante posibles amenazas o interrupciones adicionales.

Ataques, desplazamiento y nuevos riesgos regionales

Mientras el mercado energético intenta adaptarse al escenario, el conflicto continúa generando consecuencias humanitarias y militares en la región. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) informó que alrededor de 3,2 millones de iraníes han sido desplazados dentro de su propio país desde el inicio de la guerra.

En paralelo, varios incidentes han sacudido infraestructuras estratégicas en el Golfo. Explosiones fueron escuchadas en el centro de Dubái, una de ellas especialmente fuerte, según una periodista de la AFP. Durante la noche previa, Baréin denunció un ataque iraní contra depósitos de hidrocarburos.

En Omán, los almacenes de combustible del puerto de Salalah se incendiaron después del impacto de drones, mientras que Arabia Saudita informó de un nuevo ataque con aeronaves no tripuladas contra el yacimiento petrolífero de Shaybah, ubicado en el este del país. Kuwait también reportó daños tras un ataque con drones contra el aeropuerto de su capital.

A estos incidentes se suma un ataque contra dos petroleros frente a las costas de Irak. La autoridad portuaria informó que el hecho dejó al menos un muerto y varios desaparecidos, aunque el origen del ataque aún no se ha determinado.

Las tensiones no se limitan al sector energético. La agencia iraní Tasnim mencionó a varias empresas tecnológicas estadounidenses como “futuros objetivos” de Teherán, entre ellas Amazon, Google, Microsoft, IBM-Oracle y Nvidia. En este contexto, el banco estadounidense Citi y las consultoras británicas Deloitte y PwC evacuaron o cerraron sus oficinas en Dubái tras recibir amenazas.

Esta fotografía muestra una llamarada de gas en la refinería de petróleo de Repsol en A Coruña, al noroeste de España, el 11 de marzo de 2026.
Esta fotografía muestra una llamarada de gas en la refinería de petróleo de Repsol en A Coruña, al noroeste de España, el 11 de marzo de 2026. Foto: AFP

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Un conflicto con duración incierta

Las declaraciones de líderes políticos muestran que el panorama aún es incierto. Los Guardianes de la Revolución de Irán afirmaron estar preparados para una campaña prolongada contra intereses occidentales en la región. Ali Fadavi, representante de esa fuerza, amenazó con una “guerra de desgaste” capaz de “destruir toda la economía estadounidense” y “mundial”.

Desde Washington, el presidente estadounidense Donald Trump ha descrito las perturbaciones como temporales y afirmó que pronto habrá una “gran seguridad” en la región. También aseguró que “28 buques minadores” iraníes habían sido atacados en el estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de preocupación para la comunidad internacional ante la posibilidad de minas submarinas.

El mandatario afirmó además que Irán está “cerca de la derrota”, aunque no presentó pruebas que respalden esa afirmación.

Por su parte, Israel señaló que no se ha fijado “ningún límite de tiempo” para su campaña militar y aseguró que todavía dispone de una “amplia reserva de objetivos”. Según el diario The New York Times, que citó fuentes legislativas, la primera semana de guerra costó a Estados Unidos más de 11.000 millones de dólares.

En otro frente del conflicto, Israel continuó los bombardeos contra el movimiento proiraní Hezbolá en Líbano. Las autoridades libanesas reportaron al menos siete muertos adicionales en Beirut y señalaron que más de 800.000 personas han sido desplazadas en el país.

Teherán declaró más tarde haber lanzado ataques contra bases militares israelíes y el cuartel general del Shin Bet, la agencia de seguridad interna del Estado hebreo.

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