Eyam, el pueblo que hizo autocuarentena por más de un año para parar la peste negra y salvar el mundo

Tomaron medidas sanitarias que para aquella época se consideraron extremas como la creación de un cordón de piedras alrededor de la localidad, prohibir la entrada y salida de las personas y encerrarse en su casa sin hablar con nadie.

La peste negra llegó al en una plaga de pulgas encontradas en unos rollos de telas. Los habitantes decidieron auto decretare una cuarentena de 14 meses. Crédito Instagram Lex (& Stu) Brooks

Por N. Hernández / Agencias

Mar 23, 2020- 18:18

¿Estás desesperado en el segundo día de cuarentena?, ¿no sabes cómo soportarás 30 días en tu casa y sin salir?, ¿Qué pensarás si te dijeran que debes guardar cuarentena durante un año? Los habitantes de Eyam, un pequeño pueblo del condado de Derbyshire, Inglaterra, de manera voluntaria hicieron cuarentena durante 14 meses.

Te contamos la historia:
Corría el año 1666, para los supersticiosos un número terrible y caótico, cuando todos los habitantes de Eyan sin necesidad de imposición de ningún Gobierno decidieron encerrarse durante más de un año en sus casas para no propagar la terrible y más devastadora epidemia de su país, la famosa peste negra.

Esta cuarentena autoimpuesta se convirtió en un acto heroico y sin precedentes, te preguntarás por qué, pero, ¿te parece poco aguantar 14 meses encerrado? Y eso no es todo, la mayoría de ellos sufriendo los síntomas de aquel virus que había acabado con la mitad de la población en Europa.

Los síntomas que padecieron fueron inflamaciones debajo del brazo, el cuello o la ingle, moretones negros debajo de la piel, fiebre, vómitos y espasmos. En aquella época, y quizás aún, eran considerados síntomas aterradores que solían llevar a la muerte y que se propagaban con ferocidad.

El acto es considerado heroico porque los 350 habitantes de Eyam decidieron encerrarse no para salvase a sí mismos sino para no contagiar a los pueblos cercanos, gracias a su decisión salvaron la vida de decenas de personas.

La cuarentena ocurrió en el marco de la tercera epidemia de peste que azotó al mundo. La primera afectó al Imperio Bizantino en el siglo VI y mató a unas 50 millones de personas, la segunda barrió Asia occidental, Oriente medio, el norte de África y Europa entre 1,346 y 1,353 causando pérdidas de población catastróficas y generalizadas en zonas rurales y urbanas, esta fue considerada como la más mortal y terrible de todas cuantas ha sufrido la humanidad. Esta epidemia mató a más de 100 millones de personas, más de la mitad de europeos de la época.

La peste de Londres

Esta última peste ocurrió desde finales del siglo XVI hasta mediados del siglo XVIII, las ciudades más afectadas fueron Tenerife, Milán, Sevilla, Vien, Marsella, Bucarest y Londres.

Eyam sufrió la peste negra entre 1665 y 1666 y mató a 68,595 londinenses, según la cifra oficial. No obstante, se cree que el número real de fallecidos fue de 100,000, puesto que la mayoría de los cadáveres de los barrios más pobres eran arrojados a fosas comunes sin registro alguno.

Al final de la autocuarentena sobrevivieron 90 habitantes de los 350 del pueblo. Crédito Instagram Adam Lomas

La enfermedad llegó a este pueblo en septiembre de 1665, el responsable del contagio fue George Viccars, asistente del sastre del pueblo, Alexander Hadfield. Viccars viajó a Londres para comprar mantas y telas que su jefe necesitaba para confeccionar las prendas que tenía encargadas.

Viccars había escuchado rumores que en la metrópoli había aparecido una enfermedad que producía fiebre, vómitos y fuertes inflamaciones, una enfermedad que ya había causado miles de muertes. Además, se decía que era un castigo divino por los pecados del mundo y se creía que con hierbas, especies y flores de olor dulce se “espantaba” la peste. Otros pensaban que harían frente a la enfermedad fumando porque el humo del cigarrillo ahuyentaba el mal. También era común que las puertas de las casas estuvieran marcadas con una cruz blanca y un vigilante, esto indicaba que había alguien infectado y estaba obligado a guardar cuarentena.

Pulgas y telas

Sin hacer caso a los rumores y obedeciendo a la orden de su jefe, Viccars llevó las telas y al extenderlas en el taller de costuras descubrió que en medio de los rollos había viajado una plaga de pulgas infectadas con el mortal virus de la peste.

¿Viccars fue el culpable? A través de la historia se le ha restado la responsabilidad, alegando que era imposible que él tuviera conocimiento de la plaga de pulgas que habitaba entre las húmedas telas que habían comprado. Sin embargo, su pequeño descuido provocó el padecimiento de su pueblo, pero también hizo que Eyam pasara a la historia de Inglaterra porque su sacrificio evitó el virus se siguiera propagando y dio tiempo para trabajar en el tratamiento.

Viccars murió una semana después, el entierro fue registrado en la iglesia local el 7 de septiembre de 1665 y se convirtió en la primera víctima de la peste negra de la aldea. Sin embargo, su muerte solo anunció que lo peor estaba por venir porque cinco semanas después ya habían muerto 29 personas más, antes de llegar a diciembre ya se sumaban 42 muertos.

Las muertes y los terribles síntomas hicieron que el pánico se apoderara de los habitantes del pequeño pueblo, pero en mayo de 1666 nadie murió y se pensó que la epidemia había desaparecido. Sin embargo, el virus mutó y se hizo más mortal porque dejó de ser una infección transmitida por las pulgas y pasó a los pulmones volviéndose una enfermedad pulmonar que en verano se volvió más fuerte.

La decisión de un pueblo

Los habitantes de Eyam fueron más radicales que cualquier otro pueblo de Inglaterra o Europa. La decisión fue impulsada por el reverendo de la localidad, Thomas Stanley en junio de 1666, quien consideró que era necesario contener la enfermedad porque el pueblo formaba parte de una importante ruta comercial entre Sheffield y Manchester, esto la exponía mucho más y lo convertía en un enclave potencial peligroso para expandir la peste.

Al principio, la idea de la cuarentena no fue aceptada por los habitantes pero después de una reunión en la iglesia donde William Mompesso, sacerdote, pidió a los habitantes que se quedaran en sus casas, se aislaran voluntariamente y evitaran el contacto con sus vecinos el plan empezó.

Además, Mompesso les informó que el conde de Devonshire se había ofrecido a mandar comida y los suministros necesarios para que guardaran cuarentena. El periodo de aislamiento empezó el 24 de junio de 1666 nadie entraba y nadie salía de la pequeña aldea.

A pesar que los habitantes sabían que existía una alta posibilidad de muerte porque no recibirían atención médica, aceptaron porque les consolaba la idea que ayudarían a salvar decenas de personas.

Las medidas

En la actualidad, en la entrada de la pequeña localidad, se lee un cartel que data de 1666 que dice: “Cualquier medida que se tome antes de una pandemia parecerá exagerada. Sin embargo, cualquier medida que se tome después de ella parecerá insuficiente”.

Para la época, las medidas sanitarias que se tomaron parecían inéditas pues una de las primeras fue delimitar el municipio con una línea de piedras de una milla de largo que marcaba el límite de la cuarentena, colocaron carteles para advertir a los visitantes que no entraran. Además, elaboraron un plan para enterrar a todas las víctimas de la peste lo antes posible y lo más cerca posible del lugar donde habían muerto, no en el cementerio para evitar que la enfermedad se propagara entre los cadáveres que esperaban ser enterrados.

También cerraron la iglesia para evitar la concentración de gente e hicieron los sermones al aire libre para evitar que rezaran todos juntos y hubiese suficiente distancia entre ellos.

Las visitas de otras localidades fueron prohibidas, pero personas de las aldeas cercanas llegaban a la frontera de piedras a dejar comida, a cambio de monedas de oro que los habitantes de Eyam dejaban en vinagre porque creían que así desinfectaban el metal.

Cuando el verano llegó dentro de la frontera de piedras la peste empezó hacer estragos, las muertes subieron entre cinco a seis personas por día porque las pulgas estaban más activas a causa del calor.

El pueblo logró frenar la propagación del virus e implementó técnicas novedosas que se usan hasta la fecha como los cordones sanitarios. Foto captura de pantalla YouTube

Después de las estrictas medidas, los muertos bajaron durante septiembre y octubre; finalmente el 1 de noviembre el cordón rústico de seguridad fue levantado. En efecto, los habitantes de Eyam habían frenado la propagación de la peste, pero el sacrificio se resumía a: 76 familias afectadas y 260 muertos de un total de 350 habitantes; es decir, solo sobrevivieron 90 personas.

Al terminar la pesadilla de la pequeña localidad, Inglaterra usó los parámetros médicos de aquella cuarentena para estudiar nuevos métodos de propagación del virus y usaron esas acciones como un caso de estudio en la prevención de enfermedades. Hasta la fecha, Inglaterra ha usado la cuarentena para contener la propagación de enfermedades como la fiebre aftosa. Además, la idea de las monedas en el vinagre hizo que surgieran hábitos para esterilizar los equipos y la ropa.

¿Sigues pensando que 30 días de cuarentena es demasiado tiempo y es una decisión extrema? Cuéntanos tu opinión.

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