Superficie terrestre libera 600 trillones de microplásticos al año, revela estudio
La superficie terrestre emite más de 600 trillones de microplásticos al año, 20 veces más que los océanos, según un estudio de la Universidad de Viena.
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EFE
Publicado el 01 de febrero de 2026
Un estudio de la Universidad de Viena reveló que la superficie terrestre libera más de 600 trillones de microplásticos al año, una cantidad 20 veces mayor que la emitida por los océanos. Aunque las partículas son más numerosas en tierra, la masa total es mayor en el mar debido al mayor tamaño de los fragmentos oceánicos. La investigación, publicada en Nature, analizó mediciones globales entre 2014 y 2024 y concluyó que las emisiones son menores a estimaciones previas. Aun así, los científicos advierten que los microplásticos en el aire representan un riesgo potencial para la salud y subrayan la necesidad de mejorar las mediciones y reducir las fuentes de contaminación.
La contaminación por microplásticos no solo es un problema marino. Un nuevo estudio de la Universidad de Viena advierte que la superficie terrestre libera más de 600 trillones de partículas de microplástico cada año, una cifra que supera en más de 20 veces a las emisiones provenientes de los océanos, aunque es menor a lo que se había estimado anteriormente.
La investigación, publicada en la revista científica Nature, pone el foco en un aspecto poco visible del problema ambiental: la liberación de microplásticos a la atmósfera desde suelos, carreteras y zonas urbanas, donde estas partículas microscópicas se dispersan con facilidad y pueden ser inhaladas por humanos y animales.
Los microplásticos son fragmentos de menos de cinco milímetros que se desprenden del plástico al degradarse. Pueden originarse durante la abrasión de neumáticos, el desgaste de fibras textiles, la actividad industrial o la resuspensión de suelos y aguas ya contaminadas. Diversos estudios los consideran un riesgo potencial para la salud cuando se inhalan o se ingieren.

Más partículas en tierra, más masa en el océano
“El análisis muestra que se emiten más de 20 veces más partículas de microplástico en tierra que desde el océano”, explicó Ioanna Evangelou, una de las autoras del estudio e investigadora del Instituto de Meteorología y Geofísica de la Universidad de Viena, en un comunicado oficial.
Sin embargo, la científica aclaró que la comparación no es tan simple. “La masa emitida es en realidad mayor sobre el océano que sobre la tierra, lo cual se debe al mayor tamaño promedio de las partículas oceánicas”, añadió. Esto significa que, aunque en tierra se liberan muchas más partículas, las que provienen del mar suelen ser más grandes y pesadas.
El estudio estimó que cada año se emiten alrededor de 610 trillones de partículas de microplástico desde la superficie terrestre, lo que equivale a unas 0,08 partículas por metro cúbico de aire. En contraste, los océanos liberan cerca de 26 trillones de partículas, unas 0,003 por metro cúbico, con tamaños que oscilan entre cinco y cien micrómetros.

Datos globales y nuevas estimaciones
Para llegar a estas conclusiones, el equipo liderado por Evangelou recopiló 2.782 mediciones de concentraciones de microplásticos, provenientes de 76 estudios realizados en 283 lugares de todo el mundo entre 2014 y 2024. Estos datos fueron comparados con simulaciones de modelos atmosféricos, lo que permitió afinar las estimaciones globales.
Uno de los hallazgos más relevantes es que las cifras actuales son entre dos y cuatro veces inferiores a las que habían arrojado modelos previos. Aun así, el volumen sigue siendo enorme y plantea interrogantes sobre el impacto acumulativo de estas partículas en el ambiente y en la salud humana.
A pesar de que el 71 % de la superficie del planeta está cubierta por agua, la investigación confirma que la tierra firme es una fuente mucho más intensa de microplásticos atmosféricos. Esto se explica por la actividad humana concentrada en zonas terrestres, como el tráfico vehicular, la industria y el uso masivo de plásticos en entornos urbanos.
Menos de lo pensado, pero sigue siendo un problema
El estudio también reevaluó la cantidad total de microplásticos que ingresan a la atmósfera. Según los autores, esta cifra sería entre 100 y 10.000 veces menor de lo que se suponía anteriormente. Aunque el dato podría interpretarse como una señal alentadora, los investigadores advierten que no reduce la gravedad del problema.
“Todavía necesitamos mejorar mucho las estimaciones de las emisiones globales”, subrayó Andreas Stohl, vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Tierra, Geografía y Astronomía de la Universidad de Viena, a la que pertenece el instituto responsable del estudio.

“Se necesitan más mediciones para saber cuánto microplástico proviene del tráfico y cuánto de otras fuentes”, añadió el investigador, al señalar que una parte importante de estas partículas se origina en el desgaste de neumáticos y superficies asfaltadas.
Stohl también advirtió que existe una alta incertidumbre en la distribución del tamaño de las partículas. “La distribución del tamaño de las partículas también es incierta y, por lo tanto, también lo es la cantidad total de plástico transportado en la atmósfera”, concluyó.
Un riesgo invisible para la salud
La presencia de microplásticos en el aire ha despertado creciente preocupación en la comunidad científica. Al ser partículas extremadamente pequeñas, pueden permanecer suspendidas durante largos periodos y viajar grandes distancias. Una vez inhaladas, algunas pueden alojarse en los pulmones o ingresar al torrente sanguíneo, aunque los efectos a largo plazo aún están en estudio.
Para países como El Salvador, donde el tráfico vehicular, la quema de desechos y la gestión inadecuada de residuos siguen siendo desafíos ambientales, estos hallazgos refuerzan la importancia de reducir el uso de plásticos y mejorar los sistemas de manejo de desechos sólidos.
Además, el estudio sugiere que las políticas ambientales no deberían enfocarse únicamente en la contaminación marina, sino también en las fuentes terrestres, que están liberando una cantidad mucho mayor de partículas al ambiente.

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Un llamado a más investigación y prevención
Los autores coinciden en que este trabajo es un paso clave para comprender mejor el ciclo de los microplásticos en el planeta, pero no el punto final. La falta de datos en varias regiones del mundo y la diversidad de fuentes hacen necesario ampliar las mediciones y mejorar los modelos.
Mientras tanto, la evidencia disponible deja un mensaje claro: la contaminación por microplásticos es un problema global, en gran medida generado en tierra firme, que no se ve, pero que está presente en el aire que respiramos todos los días. Reducir su impacto requerirá cambios en la producción, el consumo y la gestión del plástico, así como mayor conciencia sobre un riesgo ambiental que ya no puede considerarse lejano.
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